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La diferencia entre las deudas buenas las malas y las otras

El tema es polémico, pues para muchos expertos no hay deuda mala o buena, sólo deuda.

Sin embargo muchos consideran que las deudas malas son aquellas que nos cuestan mucho más que las demás o aquellas que no se han pagado.

Desafortundamente ambas suposiciones son incorrectas desde el punto de vista de la utilidad del crédito.

Otros especialistas considera que para clasificar si una deuda es buena o mala, hay que enfocarse en el destino que se le da al recurso económico que se obtiene como crédito y el efecto que éste tiene en el patrimonio neto de las personas. Si uno se endeuda porque es una manera de hacer dinero, es decir para generar ingresos o para mejorar el patrimonio neto, entonces la deuda puede ser considerada como buena. Si el uso del crédito reduce nuestro patrimonio o liquidez entonces es una deuda mala.

Hay por supuesto casos discutibles que podrían entrar en el terreno de las deudas grises. Principalmente porque hay bienes que son necesarios por razones diferentes al patrimonio, pero que en una visión en perspectiva si ofrecen un beneficio patrimonial al tener acceso y credibilidad a un grupo social que nos ofrezca oportunidades de negocio o crecimiento profesional

Los ejemplos pueden ayudar a aclarar estas clasificaciones.

Bajo esta consideración, podemos presentar aquí un ejemplo para que tu puedas evaluar si las deudas que has tomado han sido buenas o malas.

Deudas malas

Créditos para coches de uso personal

Este crédito está en primer lugar por la pérdida patrimonial que normalmente implica adquirir un auto nuevo. Especialmente los que son más caros. Los coches nuevos, en particular, cuestan mucho dinero. Si bien es posible que necesite un vehículo para llegar a su trabajo y para ejecutar las diligencias que conforman la vida cotidiana, el pago de intereses en un coche es simplemente una pérdida de dinero. En el momento de salir de la agencia de autos, el vehículo ya vale menos de lo que valía cuando lo compró. Comprar un auto no es un buen negocio y el ego debe de jugar un papel menos importante al momento de tomar una decisión de compra de esta naturaleza, si lo que queremos es realmente incrementar nuestro patrimonio.

Sin embargo, como calidad de vida puede ser necesario para transportarse y llevar a los hijos a la escuela. Sólo se debe considerar que no es una inversión, pues sería una muy mala porque se deprecia con el tiempo.

Créditos para ropa, consumibles y otros bienes y servicios

En cualquier parte donde se esté o con cualquier estilo de vida que se tenga es inevitable consumir. Pero hay de consumos a consumos. La ropa es un buen ejemplo porque hay productos de los más diversos precios y calidades. Y por supuesto hay extremos. Lucir ropas de moda tiene mucho valor emocional pero un alto costo financiero. Cuando compramos una ropa de una marca cara y famosa estamos en realidad reduciendo nuestro patrimonio. Por supuesto hay ocasiones en que es necesario hace este gasto pero hay que pensarlo muy bien si para hacerlo vamos a adquirir un crédito. Un crédito para ropa cara es una deuda mala, sin lugar a dudas. Lo mismo ocurre con otro tipo de compras de valor emocional como vacaciones, comida en restaurantes lujosos o compra a meses sin intereses de productos de consumo.

Tarjetas de crédito con pagos a plazos

Las tarjetas de crédito podrían estar en primer lugar en la categoría de las deudas malas., debido básicamente a dos razones. El tipo de compra que se hace con ellas y las tasa de interés que usualmente ofrecen. EL gran problema con las tarjetas de crédito es lo que se compra con ellas y el hecho de que se decida a pagar a plazos. Cuando se utiliza como forma de pago y se liquida el saldo total al mes, esa deuda no puede ser considerada como deuda mala.

Hipotecas con tasas de interés variable

El tema es controvertido, pero si se adquiere un inmueble cuyo valor del crédito variará cada mes se puede estar cayendo en el riesgo de no reducir del adeudo y con ello socavar el valor neto de su patrimonio. Especialmente en momentos de volatilidad en donde las tasas pueden aumentar de forma que el monto de la deuda sea mayor que el de las propiedades. Cuando esto ocurre una deuda buena se vuelve mala por el daño al patrimonio personal.

Deudas buenas

Negocios

Como hemos explicado con regularidad hay diferentes tipo de crédito para empresas o emprendedores. Pero todos ellos están orientados a facilitar el proceso productivo de las empresas que debe traducirse en generación de ingresos. Cualquier crédito destinado a mejorar los ingresos de una unidad de trabajo, desde los microcréditos hasta los más complejos para compra de maquinaria o materiales son créditos buenos siempre y cuando logren su cometido: aumentar los ingresos.

Autos para trabajo.

Hay ocasiones que los vehículos pueden ser fuente de ingresos, como los de mudanzas, los de carga para un negocio o incluso los que se compran para taxis , Uber o similares. Desde esta perspectiva lo que cuenta aquí es un análisis correcto del costo/beneficio. Si al final de esta revisión hay utlidad, entonces estamos ante un buen crédito.
Hipoteca de inmuebles para renta o negocio.

El criterio anterior se aplica a la adquisición de inmuebles para negocio o renta. SI el ingreso que se obtiene es superior a la mensualidad y el pago de intereses, el negocio es bueno y se está incrementando el valor del patrimonio personal. Pero esto puede ser también un riesgo, especialmente en tiempos de crisis. No hay garantía de que puedas rentar un inmueble o que lo que puedas cobrar sea superior a lo que debes pagar como hipoteca. En este caso una buena negociación de las condiciones del crédito es fundamental.

Compra de insumos o productos para reventa

Si vas al supermercado y compras harina a crédito para hacer pasteles, el crédito aun cuando lo pagues con tarjeta e intereses altos es bueno, porque te permitirá generar más dinero. Lo mismo ocurre cuando compras ropa para reventa o cualquier otro producto similar. Lo clave para convertirlo en deuda buena es que le ingreso que se genere sea superior a los intereses que se pagan.

Créditos en zona gris

Consolidación de deudas

Las negociaciones que se algunas empresas hacen para reducir adeudos con los bancos y renegociar los pagos, aunque resuelven el problema de la falta de pago no puede considerarse como un crédito bueno, tampoco malo. Lo que ocurre es que el daño patrimonial se reduce, pero seguirá ocurriendo hasta que no se pague el total de la deuda.

Escuelas y universidades

Este es un tema delicado. La educación tiene que ver mucho más con la formación de seres humanos que con los ingresos que se obtienen por estudiar. Pero visto desde la perspectiva financiera pagar más de un millón de pesos por una educación universitaria llevará a una recuperación del adeudo a muchos años. Normalmente esta deuda o compromiso la toman los padres de los estudiantes y es a ellos a quienes les ocurre el daño patrimonial. Por supuesto está en zona gris porque un buen contacto, una educación brillante o un golpe de suerte puede llevar al estudiante a tener ganancias personales muy por encima del promedio de sus compañeros, este ingreso cambiaría toda la perspectiva del adeudo.

El problema cada vez es más agudo, pues ninguna universidad o estudio garantiza un mejor ingreso. Se debe cuidar mucho de sacar beneficios verdaderos de esta inversión

Pedir prestado para invertir

Un negocio sin duda volátil. Usualmente lo que ocurre es que el costo del dinero prestado es mucho más alto que el ingreso que se recibe por una inversión. El negocio entonces no es bueno. Y cuando esto no ocurre las antenas de la sospecha deben levantarse ¿Cuál es la razón por las que una empresa paga más arriba del promedio de lo que paga el mercado por inversiones? El tema de las pirámides financieras tendrá que considerarse.

Programas de recompensa de tarjeta de crédito

Hay algunos programas de recompensas de tarjetas de crédito disponibles para los consumidores. El dinero que se gasta el uso de tarjetas de crédito puede ayudar a los compradores a ganar boletos de de avión gratis, cruceros gratis, dinero en efectivo y una amplia variedad de beneficios. El peligro aquí es que el interés dedicado a la deuda de la tarjeta de crédito compensa el valor de las recompensas. Sin embargo es sumamente importante considerar que no se debe tomar en cuenta esta beneficio para aceptar un crédito. Es como aceptar pagar una estancia de hotel porque en el mostrador regalan dulces, no ha ningún beneficio financiero en esa estrategia de relaciones pública que aplica la empresa vendedora

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