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Minimalismo o la riqueza está en lo que vives

Vivimos atrapados en un círculo abrumador: trabajar para tener cosas que nos hacen felices, para lo cual invertimos el mayor tiempo de nuestra vida, de modo que no las disfrutamos tanto como lo creíamos y nos sentimos infelices

El querer alcanzar la felicidad a través de ganar dinero para poder adquirir lo que nos gusta parece ser un camino equivocado que tomamos la mayoría, pero que la nueva normalidad nos ha mostrado que existen otras alternativas, que no tienen el dinero como el centro de nuestra vidas.

Se le conoce cómo:

Minimalismo

Los minimalistas ha descubierto que vivir bajo el tormento del consumismo y del dinero que se necesita para obtener esos bienes y servicios no es la único que se puede hacer como forma de vida, hay otra forma de hacerlo.

Una visión minimalista se centra en tener sólo aquello que realmente de un valor agregado a nuestras vidas. La valoración sin duda es muy subjetiva.

Los objetos que dan un valor agregado a nuestras vidas realmente es diferente en cada quien. Para mi, por ejemplo son aquellas que están relacionados con la convivencia familiar, pero recientemente escuché el comentario de una persona que explicaba qué nadie podría entender como comprar unos zapatos nuevos puede ser mucho más terapéutico que ir a una sesión con el psicólogo.

Esto indica que el camino hacia el minimalismo es una opción individual.

El valor no está en el dinero

Cada quien decide lo que realmente necesita para vivir, tanto desde el punto de vista individual como emocional.

Pero sin duda hay una constante: las cosas no nos quitan espacio físico, también emocional, mental y sobre todo esto nos quitan además el recurso más valioso que todos tenemos sin poder acumular que es el tiempo, todo esto sin contar lo que gastamos desde el punto de vista financiero. El dinero tiene un valor diferente para nuestras finanzas personales, pero no está en las cosas que poseemos.

Vivir con lo mínimo indispensable nos brinda la oportunidad en centrarnos en lo que realmente importa: las relaciones, las experiencias, vivir la esencial de la vida, que gracias a este encierro que hemos vivido, podemos ahora apreciar más fácilmente.

Hijos que están mas tiempo con sus padres, personas que sin cines, bares y restaurantes redescubren el valor de una caminata en el campo o parques, el valor de una charla, aunque sea virtual. En nada de las opciones mencionadas el valor no está en el monto del dinero, sino en la calidad del tiempo de vida.

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