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Lecciones financieras de la cuarentena

Tarde nos dimos cuenta de que las debilidades tienen un costo y que las fortalezas pueden hacer que las cosas sean menos difíciles. Estar sano, tener ahorros, contar con planes alternativos de ingresos, saber donde invertir o cómo generar ingresos extras son consejos que escuchamos a menudo pero que nos parecieron difíciles de seguir en tiempos normales y son una ilusión ahora cuando la sociedad sufre una inesperada y relevante crisis económica.

La crisis nos impactó primero en la preocupación por la salud, mientras los problemas económicos empezaron a ocupar cada rincón de la casa. La situación es compleja para todos, desde los que están perdiendo sus fuentes de ingresos hasta los que la han visto reducida.

Pero en medio de todas estas inconvenientes hay un aprendizaje muy importante que podemos rescatar, muchas personas nos estamos dando cuenta que podemos sobrevivir con menos dinero de lo que creíamos. Algunos están descubriendo que es más barato cocinar que comer corriendo en el trabajo y otros están viendo que los gastos del café en las mañanas, la cerveza o la copa en la tarde si representa un gasto significativo en nuestra economía. Especialmente los fines de semana.

Los restaurantes, bares, espectáculos deportivos, cines, casinos, todo está cerrado. Y eso hace imposible gastar, aunque fuera nuestro máximo deseo, quizás lo es. Pero a pesar de nosotros mismos ese gasto ha sido imposible, podemos tener poco o mucho dinero pero en la mayor parte de los casos solo tenemos dinero para comprar lo indispensable para sobrevivir.

Y esto punto es clave en las finanzas personales

Gastar menos de lo que se ingresa.

Para cualquier persona que quiere mejorar la cantidad de dinero que tiene es fundamental que siga con rigor una máxima básica pero no negociable: siempre hay que

Y a pesar del rigor de la crisis, la enseñanza ha llegado en un momento oportuno. El confinamiento nos está enseñando que es posible gastar mucho menos y que esto ayuda mucho a afrontar otros retos de importantes de resolver.

Los tiempos mejorarán, pero esta oportunidad como tenemos que hemos tenido como sociedad podemos convertirlo en una aprendiza de vida.

En Europa las generaciones que sufrieron los embates de la Segunda Guerra Mundial tenían mucho cuidado y respeto por sus recursos personales, desarrollaron una cultura de ahorro que llegaba a detalles como el hecho de no desperdiciar comida y tener siempre dinero disponible para emergencias. Algunas familias crearon el hábito de crear zonas para agricultura de autoconsumo, dedicando horas adicionales a sus jornadas del trabajo a trabajar la tierra para tener en su mesa papas, jitomates, coles y calabazas producidas en sus jardines traseros.

Estos hábitos se desarrollaron en un ambiente de escasez y de incertidumbre económica y si lo analizamos en perspectiva son medidas orientadas a la sobrevivencia y mantenimiento del bienestar.

Los ingredientes están puestos en la mesa. Las condiciones son diferentes, en México, especialmente en las ciudades el tiempo de transporte anula posibilidades de trabajo extra en casa, pero es evidente que si se puede mejorar nuestra calidad de alimentación y evitar gastos innecesarios

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