Blog

Se ignora el mensaje de los Centennials

La humanidad está quizá ante uno de los retos más grande de la historia que se haya documentado: organizarse para afrontar el cambio climático, en un mundo gobernado principalmente por interés particulares.

La solución ya tiene pinta de urgente, pero la mayoría del mundo adulto no muestra mucha disposición para actuar, lo que está estresando a las generaciones que sufrirán los efectos de este cambio y que empieza por la de los Centennials (jóvenes entre 16 y 24 años), generación caracterizada por su activismo que, para nuestra sorpresa, ya ha logrado cambios importantes, a pesar de su recién llegada al mundo adulto y que algunos aun no cumplen mayoría de edad.

El cambio climático no es el único reto que afrontarán estas generaciones: ante la evolución tecnológica, muchos de ellos llegarán a la mediana edad con cambios sustantivos en el empleo por el uso empresarial de inteligencia artificial y el aprendizaje automático, lo que tendrá implicaciones en el bienestar social económico tanto de ellos mismos como de las generaciones futuras.

Pero cuando se hablan de esos temas, la mayoría de nosotros volteamos a mirar a los líderes para que hagan algo al respecto y cuestionamos su inactividad, sin reconocer que también nuestros hábitos influyen en este caos climático. Y esto ocurre en todos los estratos económicos, desde el gusto por autos robustos con alto consumo de gasolina y espacio en la gente con capacidad para adquirirlo; hasta el desdén de las personas que compran un producto y dejan las envolturas y envases en las calles, esperando que sea también el gobierno el que lo resuelva.

Pero quizás más grave aún es el desdén al mensaje de los centennials activistas. Muchos adultos que están en contacto con los jóvenes como padres, maestros y empleadores, reproducen lo que siempre hemos pensado de los adolescentes: sus recciones obedecen a su edad, sólo hay que tolerarlos pues el tiempo los corregirá.

Y así ha ocurrido generación tras generación, desaprovechando toda ese potencial de energía que los jóvenes adultos ofrecen, esperando por decirlo de forma coloquial, que simplemente se cansen y terminen por aceptar que los cambios no son posibles.

Investigaciones sobre el cerebro de los adolescentes, de las que hablaremos en futuros posts han demostrado que el adolescente sufre un cambio revolucionario en su cerebro que lo lleva a la madurez y al uso eficiente de su cerebro, está por decirlo así viviendo la fase final del desarrollo y está listo para afrontar el mundo.

El reto que afrontamos como sociedad exige soluciones contundentes y novedosas y una puede ser cambiar el enfoque de alineación de los jóvenes para aprovechar su potencial de cambio.

En particular la generación que se ha definido como Centennial vive un momento histórico que los convierte en una generación relevante. Su vida creció en un mundo digital, su comprensión es mucho mejor que las generaciones que les precedieron. Las cuales, además como la generación X y los Millennials ha demostrado que la inacción y el desdén ante lo que ocurre en su entorno ha incrementado los retos que ahora se heredan a las nuevas generaciones.

Este generación también se está formando en un mundo en donde la información es geométricamente superior a la que tuvieron las anteriores y su cerebro parece estar mejor adaptado para discriminar el volumen para concentrarse en la calidad, utilizando una particularidad que tiene nuestro cerebro de seleccionar información útil para sobrevivir.

Ellos ya están listos, pero el mundo en general no da señales de estarlos entendiendo.

Artículos Relacionados:

Fraudes con mensaje de texto

.Los rasgos que definen a un centennial

Centennials pone su dinero en donde están sus valores

Aclaración

Este sitio se produce solamente con fines informativos y de entretenimiento. Su contenido no debe ser considerado como consejo financiero profesional.

Es altamente recomendable que usted busque el consejo de un profesional para asuntos financieros serios.

Este sitio y su autores se reservan su derecho de expresar opiniones personales en relación con respecto a la oferta de productos y servicios financieros.