Cómo compré mi bicicleta

el lobo
Tengo 20 años, trabajo y estudio la universidad. Al principio pensaba que con mi sueldo era suficiente para pagar tres pasajes de transporte público al día, pero después de un mes me di cuenta de que estaba gastando dinero de más en transporte, así que opté por comprarme una bicicleta.
Pero me encontré con un problema, la bicicleta que quería era bastante cara y no podía costearla con mi salario, y como no cuento con una tarjeta de crédito, opté por pedirle ayuda a mi hermano mayor, quien sí tiene una, que me ayudara a comprarla con la opción de Meses sin Intereses. Desafortunadamente mi hermano tenía otras prioridades y no pudo apoyarme.
Pasadas dos semanas le pedí ayuda a mi cuñado, quien también cuenta con una tarjeta de crédito.
Pero el resultado fue el mismo, tenía otros gastos que cubrir. Posteriormente solicité ayuda a diferentes parientes y conocidos pero el resultado era similar o pensaban que estaba pidiendo dinero prestado. Desanimado y desesperado tomé una salida fácil.
Pensé: “En Internet debe haber un sitio donde presten dinero”.
Y así fue, entré a una página en la web donde me prometieron un crédito sin ningún tipo de papeleo ni trámite. Accedí, fui a comprar mi bicicleta y ahora tengo que pagarla.
Parece una buena idea hasta que leemos con detenimiento los términos del uso del crédito, ya que cuenta con una tasa de interés del 100% y fechas de pago muy estrictas.
Ejemplo: si mi producto (bicicleta) tiene un costo de $2500 MXN, con este crédito terminaremos pagando $5000 MXN en caso de retrasarnos o no realizar el pago debido al mes. Ahora mismo me he convertido un esclavo de los créditos por confiarme en internet y no tener la posibilidad de un crédito a mis 20 años.
A pesar de que tengo compañeros Centennials que tienen tarjetas de crédito o tienen algún crédito con alguna tienda departamental, existimos otros jóvenes que no tenemos este tipo de oportunidades, ya sea porque no tenemos un ingreso fijo o porque no tenemos antigüedad en el trabajo.
Me gustaría agregar que las instituciones crediticias deberían contar con oportunidades para los jóvenes emprendedores que necesitan apoyo con estos créditos, con más facilidades y opciones más accesibles de crédito. Después de mi experiencia me gustaría invitar a todos los jóvenes a manejar de mejor
manera sus finanzas y NO confiar en todo lo que encontramos en Internet.
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