El reto del transporte

Vive mejor

Cuando Greta Thunberg, la joven de 16 años que cruzo el Atlántico en velero para dar un emotivo discurso en la ONU para pedirle a los adultos que dejen de pensar en el dinero, todo mundo aplaudió. Nadie duda en la razón y fuerza de sus convicciones.

El reto es ponerlos en marcha. Transportarse en velero desde Europa hasta América tiene un gran impacto noticioso, pero podría ser impráctico para que todo mundo lo hiciera… en las circunstancias en como ahora percibimos el tiempo y la productividad en el trabajo.

El reto suena simple en una mente sin compromisos económicos: hacer más tiempo al transportarse a cambio de obtener un mejor ambiente ecológico. Pero esto podría ser una pésima idea para hombres de negocio que han hecho del tiempo la clave de la productividad: hacer más en menos horas o segundos.

No es necesario pensar en veleros. Hay transportes más económicos que impactan de igual forma el ambiente: la bicicleta.

Si las ciudades de México se decidieran por transportase todos en bicicleta no sólo terminaríamos con la contaminación ambiental, hay una alta posibilidad que la delincuencia que castiga sin descanso a los que se transportan en colectivos tendrían también que cambiar sus métodos en un sociedad abierto que se transporta a otro ritmo.

¿Imposible? países nórdicos como Holanda lo han echo. Todo mundo prefiere circular en bicicleta, simplemente porque es más fácil. Si tienes una auto la velocidad máxima con la que puedes circular es de 30 kilómetros por hora, porque de acuerdo con los estudios que han hecho, un accidente a una velocidad mayor podría ser fatal para el ciclista.

Países como Holanda han puesto en primer lugar al ciclista, porque de esa forma no sólo fomentan un ambiente libre de contaminación, sino que la sociedad en general vive más sana al usar sus propios músculos como fuerza motriz para transportase.

De modo que si en las ciudades de nuestro país tomáramos una medida similar, la mayoría de la gente tendría que usar bicicleta, aunque sin duda protestaría. Pero los transportistas y fabricantes de auto verían en riesgo sus modelos de negocio y habría preocupaciones por pérdida de empleo y crisis económica. Los empleadores quizás no serían felices de tener que adaptarse a un nuevo ritmo de desplazamiento y quizás reducir sus jornadas de trabajo.

Sí parece una locura, pero también una solución.

Los centennials serían los primeros beneficiados: Joel (23 años) y María (24) que trabajan en la misma oficina han sido asaltados en un colectivo, cuando regresaban de su trabajo en este año. Carmen (21) su compañera de trabajo se queja del costo de transporte, gasta casi el 20% de su sueldo.Ninguno de ellos ha pensado en la posibilidad de transportarse en bicicleta porque las calles son imposibles y ponen en riesgo su vida.

Sólo uno de ellos lo está considerando: Armando (18) ha hecho cuentas, le gusta hacer ejercicio, pero el mayor reto con el que se enfrenta es reunir el dinero para comprar su bicicleta, porque los centennials son muy jóvenes para ser sujetos de crédito, su sueldos son bajos y sus permanencia en el trabajo es temporal. Ha pedido apoyo a su hermano para que pague la bicicleta con su tarjeta de crédito y con lo que ahorre de transporte pagarla.

Pero hay otro problema más: quizás sea demasiado tarde para metrópolis como la Ciudad de México y su zona conurbada. Las distancias que muchos tendrían que recorrer serían enormes.

Y es algo curioso porque el costo de una bicicleta podría pagarse en un lapso de 3 o 4 meses sólo con lo que gastan de transporte.

Los adultos, como las autoridades del transporte de la Ciudad de México y su zona conurbada ven con buenos ojos que la gente se mueva en bicicleta, pero esas buenas intenciones no son suficientes para que el reinado del auto terminé: tiene todos los privilegios y ven a los ciclistas como un estorbo a los espacios y velocidades que puedan alcanzar.

Mientras tanto son los centennials los que en medio de estas decisiones que no tomaron están en una situación de mayor vulnerabilidad. A pesar de que la mayoría de ellos tienen licenciatura, su nivel de ingresos no les permite ni soñar siquiera en adquirir un auto. Además de que ahora se ven obligados a vivir eternamente endeudados con sus móviles.

Es por eso que lo que pide Greta parece imposible… pero necesario.

Artículos Relacionados:

Greta Thumberg reinventa el concepto de viajar

Elecciones para ganar

Centennials se exprtesan con hashtags y memes de TikTok

© 2010-2019 Vivo con crédito.

Aclaración

Este sitio se produce solamente con fines informativos y de entretenimiento. Su contenido no debe ser considerado como consejo financiero profesional.

Es altamente recomendable que usted busque el consejo de un profesional para asuntos financieros serios. Este sitio y su autores se reservan su derecho de expresar opiniones personales en relación con respecto a la oferta de productos y servicios financieros.