Las universidades o los estudiantes se separaran del futuro

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En el mundo la percepción es creciente: el costo de las carreras universitarias crece pero la posibilidad de recuperarlo con sueldos y bienestar económico se reduce. Es irónico pero para un egresado universitario con un alto nivel académico como doctorado o maestría le cuesta más trabajo encontrar empleo que otro que tenga licenciatura.

Es un suceso incomprensible, pues en realidad las empresas y el mundo en general se ha vuelto más complejo, por lo que se requiere de personas con talento que sea capaz de resolver los nuevos y constantes retos que de esta complejidad emanan constantemente.

Las preguntas son, en consecuencia, lógicas: ¿las universidades se han separado de las necesidades del mundo real? ¿se trata de un problema de orientación vocacional?

En términos prácticos, la preocupación por la brecha de habilidades ha producido una gran cantidad de programas de pregrado y maestría que afirman consultar con varias industrias para producir los trabajadores capacitados que necesitan. Este enfoque se ha considerado legítimo como si la industria dictara planes de estudios universitarios y de posgrado, lo que, dada la variabilidad de las necesidades en incluso un solo sector, así como la rápida tasa de cambio, es un esfuerzo que tiene beneficios a corto plazo.

Pero desde esta perspectiva la conclusión es que la educación superior tradicional se ha vuelto obsoleta.

Sin embargo este enfoque es demasiado pragmático. Es verdad que las universidades deben responder a las necesidades siempre cambiantes de sus empleadores, pero también tienen una función formativa que va mas allá del enfoque económico. La universidad es formativa en el sentido más amplio, ayuda a comprender la realidad desde diferentes enfoque, ofrece un visión cultural mucho más amplia que hace a los estudiantes más sensibles a los problemas y a la historia. Ofrece la posibilidad de desarrollar habilidades matemáticas, comunicativas y de pensamiento.

Los empleadores saben muy bien que es mucho más fácil capacitar a sus nuevos colaboradores sobre las especialidades específicas de su industria, que tener que enfrentar problemas con egresados que no son capaces de expresar una idea completa en buen español y traducirlo en términos numéricos o gráficos.

En los momentos de colaboración entre jóvenes con gente experimentada se pueden dar, por lo general, dos tipos de reacciones. El joven bien preparado pondrá atención en los puntos clave para comprender el problema o reto que está afrontando y cooperará con su compañero experimentado en un proceso de enseñanza práctica y resolución de problemas relativamente eficiente. Pero los jóvenes que no están bien preparados tienen una reacción diferente: un problema nuevo les parece caótico y suelen pensar que necesitarán otro curso, maestría o especialidad para resolver ese nuevo reto.

Es decir, ante la falta de desarrollo de habilidades da como resultado una incapacidad para hacer un análisis correcto de un problema y encontrar una solución proporcional a su complejidad

Esto es el resultado de estudiar y decidir una vocación profesional con un enfoque pragmático y no formativo. La educación y media superiores son esenciales para ayudar a sus estudiantes a desarrollar habilidades que servirán para la vida real, aunque no se le vea un uso práctico y rentable a corto plazo.

Su estás estudiando aprovecha ese momento para formarte y afianzar tus talentos y habilidades, las oportunidades y progreso económico vendrán en el momento después.

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