Templanza

el lobo

Los humanos aprendieron desde temprana edad que para endurecer un metal había que calentarlo hasta el rojo vivo y luego meterlo súbitamente a un baño frío. Este proceso endurece el metal, pero los buenos herreros saben que no debe exagerarse pues un metal demasiado duro se vuelve quebradizo como el vidrio.

A este proceso se le llama templar. Se logra con el uso de energías extremas (calor y frío) y con un proceso que equilibre estas fuerzas y logre un producto duro para penetrar cualquier superficie, pero lo suficientemente flexible para no romperse.

Con el paso del tiempo la humanidad también aprendió que el carácter debe templarse y para ello se requieren fuerzas extremas que logren la dureza de carácter necesaria, sin perder la flexibilidad de un buen corazón. Una persona que logra esta fuerza ambivalente se le dice que tiene templanza. Es decir una cualidad humana que combina la fortaleza con el sentido de justicia.

Un equilibrio difícil de lograr.

La leyenda que se narra en este vídeo ilustra a la perfección esta proceso de templanza. Comparando la lucha de esas fuerzas extremas como la pelea entre un lobo negro y un lobo blanco. La historia de procedencia de indígenas norteamericanos quizá fue modificada -como todas las leyendas- con conceptos religiosos sobre la maldad de la oscuridad y la bondad de la virtud representada por el color blanco, pero si se pasa por alto esta sospecha la leyenda es fascinante pues describe con inteligencia las virtudes el lobo que hemos visto en posts anteriores.

Por naturaleza el lobo tiene una actitud equilibrada: duro en la cacería y en la defensa del territorio y generoso con su manada, especialmente con los cachorros que se convertirán luego en lobos que retarán su liderazgo.

Los seres humanos a pesar de nuestra aparente inteligencia no siempre logramos templanza en nuestro carácter, solemos ser débiles hasta con nuestra propia fuerza de voluntad y exigentes e incomprensibles con personas que podrían necesitar nuestra ayuda.

La templanza es indispensable en las finanzas personales. No se puede hacer un uso adecuado de nuestros recursos financieros si somos débiles en la creación de riqueza y exigentes e intolerantes con nuestras expectativas de consumo.

Una persona sin templanza puede gastar más de lo que gana simplemente porque no tienen autocontrol o no saber cuando desprenderse de su dinero para algo importante sólo porque en el fondo de su corazón tiene miedo de perder lo que ha ganado.

Lo importante de todo es descubrir, como lo explica el anciano en la leyenda que se debe alimentar ambas fuerzas de un modo equilibrado para lograr una conducta equilibrada.

Tú: ¿tienes templanza?

Artículos Relacionados:

La fuerza del lobo que reside en su manada

Crea tus oportunidades

Decisiones difíciles el espíritu del lobo

© 2010-2019 Vivo con crédito.

Aclaración

Este sitio se produce solamente con fines informativos y de entretenimiento. Su contenido no debe ser considerado como consejo financiero profesional.

Es altamente recomendable que usted busque el consejo de un profesional para asuntos financieros serios. Este sitio y su autores se reservan su derecho de expresar opiniones personales en relación con respecto a la oferta de productos y servicios financieros.