La idea colaborativa revienta todas las fronteras

Cómo salir de deudas
Aunque a un ritmo más lento, el concepto de una economía basada en la colaboración se ha expandido como un virus en todo el mundo. Cada uno de nosotros sabemos ahora que es una idea excelente para que terceros aprovechen activos que están sin uso y con ello generar un modelo de ingreso novedoso en donde más gente gana.

Pero justo ha sido este enfoque de rentabilidad inmediata la que ha alentado el surgimiento de una verdadera economía colaborativa, pues el concepto de compartir ofrece muchas mas opciones para todos.

Por ejemplo, ¿te imaginas un lugar en donde pudieras compartir tus gustos, aspiraciones y aficiones con otras personas de tu edad que tienen los mismos sueños, pero sin una figura autoritaria que limite tu creatividad?

¿Qué es lo que te gusta? ¿Cantar? ¿Crear grafitis? ¿Escribir? ¿Programar videojuegos?

Actividades como estas se hacen en soledad, pero sus límites se expanden cuando tienes la posibilidad de compartirlo con alguien que quiere hacer lo mismo y que ha vivido diferentes experiencias a las tuyas.

En realidad es así como se comunican los amigos.

Hasta ahora la idea de la economía colaborativa en lugares de encuentro se han concretado en espacios de trabajo que se les ha llamado de coworking, los cuales son muy atractivos para colaborar pero están obviamente enfocados a proyectos de negocio que ya generen una rentabilidad.

En este año han surgido otros centros de colaboración, como los creados por el gobierno de la Ciudad de México que se llaman Pilares, que tienen como objeto crear proyectos comunitarios y reinsertar a los jóvenes a la educación o el trabajo.

Ambos tipos de conceptos son interesantes pero están enfocados a públicos específicos y a la búsqueda de la rentabilidad, lo que es comprensible porque todos tenemos necesidades económicas.

Pero hacen falta otros espacios en done los jóvenes orientados por naturaleza al trabajo colaborativo puedan desarrollar sus talentos, como ocurre con los deportes en los clubes o centros deportivos o con las bellas artes como las academias.

En la búsqueda que hicimos de espacios de esta naturaleza no encontramos opciones en la ciudad de México, pero nos topamos con una solución fascinante en Brasil. Se trata de indiwarehouse.com.br. Su definición es interesante:

“Indie Warehouse tiene una infraestructura AAA para creadores apasionados por los juegos, el diseño, las startups y la economía creativa. Un espacio de intercambio, aprendizaje, cursos, eventos, juegos y más.”

Es decir es un espacio de creatividad y trabajo colaborativo exclusivamente orientado a desarrolladores de juegos.

Compartí este sitio con algunos desarrolladores web y el concepto les fascinó. A todos los que les pregunté les habría encantado convivir en un ambiente así, justo porque la programación es un trabajo que se hace en soledad, pero la colaboración les permite en muchas casos ir mucho más rápido.

Pero hay una razón más que no expresaron pero que imaginé de inmediato. Los programadores tienen una manera de ser, de relacionarse, incluso de vestirse diferente. Casi podrías reconocerlos cuando caminan por la calle. ¿Alguna vez has visto un chiste de un programador? Si lo has entendido es porque eres uno de ellos.

La individualidad adquiere personalidad real en comunidad y esto es justo lo que harán las nuevas generaciones que ya comprenden que el trabajo colaborativo es la clave de su futuro.

Sin embargo, estas ideas están en evolución y no tardará en concretarse. De hecho -quizás- podrían ser una idea de negocio para ti.

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