Problemas con tarjeta de crédito

Cómo salir de deudas
Todo empezó como una sencilla compra en línea de 500 pesos. No había mucho de que preocuparse, se trataba de una compra de publicidad en línea de un gigante tecnológico, confiable y seguro y se pagaba con una tarjeta de crédito de un gigante financiero que maneja en el mundo billones de dólares diarios.

Por supuesto el primer error siempre lo comete uno. En este caso mi amigo, la persona que realizó la compra no traía los lentes, de modo que cuando realizó la compra el registró la cantidad de esta manera: 500.00; pero no observó que el sistema no reconocía los puntos decimales de modo que registro 50000, es decir una compra de cincuenta mil pesos en lugar de los quinientos que pensaba comprar.

Como mi amigo no alcanzaba a distinguir los puntos decimales no vio que la compra que estaba realizando era ¡cien veces! mayor a la que tenía en mente, de modo que dio clic en el botón de aceptar y pagó con su tarjeta de crédito.

Debido a que es una persona cumplida, su límite de crédito en su tarjeta si cubría esa compra impensable y la transacción se hizo sin ninguna dificultad.

Dos minutos después su esposa se dio cuenta cuando el aviso de la compra le llegó por mensaje al celular. ¿Compraste 50 mil pesos de publicidad?, le preguntó

No -respondió mi amigo- 500

Pues aquí dice 50 mil

Me enteré de inmediato porque mi amigo suele preguntarme temas relacionadas con publicidad y con tarjeta de crédito. De hecho el que le había configurado el perfil de publicidad había sido yo.

-No te preocupes -le dije-, las instituciones son serias y no va a ver problemas.

Le ayudé a configurar la reclamación y todo parecía sencillo. La página web explicaba que la devolución ocurriría en un lapso no mayor de tres días.

No fue así, la frase la repetí a mi amigo innumerables veces, a tal grado que empecé a dudar de que lo hicieran, en ese momento no podía imaginar que una cancelación tan simple que normalmente ocurre en minutos en un almacén o tienda de autoservicio se convirtiera en un dolor de cabeza que tardó más de un mes en resolverse, básicamente por desdén e ignorancia de los demás. Y que al final se resolvió en un instante gracias al sentido común y atención de un ejecutivo telefónico que atendió el problema y lo resolvió de inmediato

Normalmente escribo artículos recomendando a mis lectores que sigan las instrucciones de los bancos y de las empresas serias en donde hacen las compras. Esas empresas tienen políticas éticas y si uno actúa de buena fe, todo se resuelve, pero en este caso casi lo dudé, no porque no hubiera ética, sino por falta de atención y criterio.

Así que mi recomendación ahora es: cuida con quien hablas, exprésate adecuadamente y de preferencia por escrito, porque cuando se trata de un tema no ordinario la gente no sabe que responder y en lugar de transferir la llamada a una persona que sepa, prefieren dar respuestas que son realmente tontas e ignorantes.

El tema es demasiado largo para explicarlo en un post, pero básicamente el problema se acrecentó porque la empresa publicitaria no hizo la transferencia de forma automática como lo ofreció y pedía datos de cuentas bancarias que no tienen las tarjetas de crédito. Y en los bancos jamás hubo alguien que pudiera sustituir y explicar a mi amigo como responder a esas preguntas para que el trámite se hiciera.

Esto provocó que los rechazos para hacer la devolución fueran recurrentes y que los ejecutivos telefónicos y de escritorio que mi amigo consultó dieran respuestas tan absurdas como: no existen esas cuentas, usted no entiende lo que está pidiendo, no podemos ayudarle, es su culpa, si usted aceptó la compra debe pagarla.

Por su parte en la agencia publicitaria solo se limitaban a decir que si no se entregaban esos datos, la devolución no se podía hacer.

El tiempo apremiaba, pues la fecha de corte llegó y la fecha de pago se aproximaba.

Le decía a mi amigo que lo más importante era pedir que aclaraban la operación, pero debido a a que reconocía el pago, el banco se negaba aclararla. Le entregaba documentos para demostrar que la empresa de publicidad aceptaba la cancelación y la devolución pero que no podía hacerlo. Sabía simplemente que si el banco aceptaba hacer una aclaración, se investigaría todo y no habría ningún problema, pero nadie quería tomar la responsabilidad

Hasta que alguien del banco leyó los documentos que mi amigo entregaba una y otra vez. Entendió, aceptó la aclaración y en dos días le dijeron que se aceptaba su reclamación y que se cancelaría la compra. Casi 5 semanas después mi amigo pudo descansar

Está claro que los ejecutivos no están capacitados. Los esquemas de solución existían pero nadie quería atenderlos. Y eso no me había ocurrido nunca.

Hoy me veo obligado a advertir que se debe ser muy cuidadoso en las reclamaciones porque la gente está perdiendo su capacidad de atención y se niegan a escuchar y atender a los clientes que son la razón de su existencia.

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