Observa tu entorno el conocimiento es clave para decisiones rápidas

el lobo

La mayoría de las historias, vídeos o películas sobre lobos, vemos a un lobo o grupo de lobos persiguiendo de forma implacable y eficaz a su presa y cómo actúan de forma coordinada para detectar a la presa más débil que les permita garantizar el éxito de su objetivo.

Lo que no se ve en esos vídeos es que el lobo es un observador nato, incluso cuando no está cazando. Cómo se puede ver en el vídeo el lobo hace uso de una variada galería de información que ha acumulado al momento de salir de cacería. La información que conserva no es sólo del tipo de presas, sino de sus costumbres y hábitos.

Esta información le permite tomar decisiones rápidas en cuanto detecta una pista para obtener alimento.

Por lo tanto sus decisiones rápidas no se basan sólo de la información que proviene de la pista misma, sino que se incorpora a un contexto de información que le permite al lobo tomar mejores decisiones como adelantarse a la ruta que siguen sus presas o prever la forma en como reaccionarán cuando sean perseguidos, entre muchas otras opciones.

Todo eso, sin cambios, puede aplicarse al contexto humano actual. Obtener información más allá de lo que exigen nuestras actividades cotidianas es clave para que en un momento determinado tomemos la decisión correcta de una manera más rápida.

Para tener éxito en lo que hacemos, no es suficiente con lanzarse con osadía y valor para alcanzar nuestro objetivo. Antes debemos estar preparados, haber capturado mucha información para poder tomar decisiones más útiles y no acertar por milagro.

El talento, que tanto admiramos en deportistas gente que se ha destacado en algo, no se obtiene por nacimiento.

Puede haber ciertas privilegios biológicos, como la altura en jugadores de básquetbol, pero estos antecedentes hereditarios no son suficientes para adquirir la maestría, conocer nuestra fuera, la de los competidores, el comportamiento del suelo y del balón para alcanzar grandes las grandes hazañas deportivas que vemos con estos jugadores talentosos.

Nuestro cerebro, como posiblemente el de los lobos, capta la información que le interesa y la clasifica si tenemos una intención en la observación.

Por ejemplo al entrar a una oficina detectar la personalidad de los que ahí trabajan por los objetos que hay en lugar, su orden, el tipo de adorno e incluso el olor y la iluminación de la oficina.

Todo es información útil para conectarse con el que usa esa oficina para una buena negociación, pero toda esta información no se capta si uno no está preparado para darle sentido y orientación a la información que podemos percibir en un momento determinado. Este hábito de información puede convertirse en un juego para ti, sólo practica en tu entorno, con tus amigos, en tu trabajo o escuela.

Relaciona el entorno con las personas, si ellos lo ordenaron o si son víctimas de ese ambiente, como suele ocurrir en algunos trabajos o instituciones educativas. Una vez que desarrolles el hábito de absorber información, se volverá una parte de ti, lo harás siempre de forma no consciente porque el cerebro ha desarrollado esa habilidad.

Y esto te hará más apto para tu cacería.

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