Como nos manipula el Hot Sale

Vive mejor

¿De verdad todos somos como los perros de Pávlov de este experimento? Tenemos que reconocer que sí, y que este impacto no solamente ocurre con los alimentos sino con todo lo que nos ofrece algún tipo de placer… y las ofertas ocupan un lugar importante en esa pequeña lista de asuntos con nos provocan placer

¿O acaso no te imaginas el placer de abrir la caja de un celular nuevo y suave descubriendo sus novedades? Porque contrario a lo que solemos pensar, ofertas como el Hot Sale o el Buen Fin no están dirigidas al ahorro sino a despertarnos el deseo de consumir algo nuevo.

Lo necesitemos o no.

El ahorro, real o aparente, es sólo el argumento que nuestro cerebro necesita para darle rienda suelta a esa parte interna de nosotros que disfruta comprando cosas nuevas

Pero no podemos culpar a los organizadores del Hot Sale por caer en esta dulce trampa. En realidad ellos sólo aprovechan, como muchos otros, el eslabón débil de nuestra racionalidad que nos orilla a hacer compras que pueden sacarnos de nuestro presupuesto o que no necesitamos, simplemente porque es demasiado fácil dar el popular “tarjetazo”, sin permitirnos reflexionar si estamos gastando de más, innecesaria o realmente aprovechando una verdadera oportunidad.

¿Cómo evitarlo?

La solución para evitar caer en estas trampas es sorprendentemente sencilla. Simplemente hay que planear antes de comprar.

La planeación debe considerar:

Definir que lo necesitas. Si nosotros decidimos pensar en lo que realmente necesitamos. Para ello es importante recordar que no es lo mismo deseo que necesidad (el deseo es inmediato la necesidad permanece en el tiempo; por ejemplo puedes desear un helado, pero necesitar una cama para dormir)

Investiga. Una vez definida tu necesidad empieza a investigar marcas y precios. Aquí puedes dar rienda suelta a tus emociones, nadie paga por ver, comparar y preguntar. Y te servirá para conocer exactamente lo que estás comprando

Define lo que puedes pagar. Recuerda que la suma de los pagos de tus créditos no debe exceder del 35% de tu ingreso mensual neto (el que queda después de impuestos). Si ya lo rebasaste, acude a tu cuenta de ahorros para ver si es mejor pagar todo de contado. SI sigues este paso y no tienes dinero, te servirá para enfriar tus emociones y tomar la decisión de ignorar las ofertas o profundizar en ellos.

Crea tus propias condiciones de compra. Por ejemplo si encuentro una televisión de “x” características a un precio menor a “Z” y al menos a 12 meses sin intereses, si lo compraré.

Ahora si estás listo para no ser víctima de tus propios estímulos, ya no salivarás cuando toquen la campana.

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