30 años de vida para comprar una casa

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Una vivienda digna es un derecho humano que los gobiernos no logran garantizar. La razón es sencilla; la amplia diferencia entre lo que cuesta una casa o departamento y lo que gana una persona.

En términos simples se podría decir que una persona con un ingreso promedio en México tendría que invertir alrededor de 8 a 10 años de su sueldo íntegro para poder pagar una casa. Es decir, una década sin dinero para comer, transportarse y satisfacer las necesidades que una vida común requiere.

Y todo esto sin contar los intereses y la inflación. Lo que agrava el costo de la vivienda.

Si dedicáramos un tercio del sueldo entonces tardaríamos 30 años en pagarla, esto también sin contar inflación e intereses.

Estos números nos hacen alucinar a todos. Nadie piensa a tan a largo plazo. Si apenas tenemos tiempo para pensar lo que haremos esta tarde o el próximo fin.

¿Pero que pasaría si nos asomáramos a la ventana de nuestro destino y reflexionamos sobre una solución para adquirir una vivienda?

Posiblemente llegaríamos a descubrir que cuando hay que actuar es ahora.

La fórmula de los 30 años ahorrando un tercio de nuestros ingresos nos da una idea de lo que necesitamos hacer para adquirir una vivienda. Invertir una tercera parte de nuestro sueldo durante prácticamente nuestra vida laboral para adquirir una vivienda.

Si fuéramos personas totalmente racionales estos datos serían suficientes para empezar una planeación.

Por ejemplo, si empezamos a trabajar entre los 18 y 24 años, esto significa que podríamos haber pagado nuestra casa cuando cumplamos 48 o 54 años. Es decir, entre más rápido empecemos a separar el 30% de lo que ganamos para comprar nuestra vivienda, estaremos más cerca de hacerlo

Pero tampoco vamos a ahorrar durante 30 años para comprar una casa. La inflación haría que este sueño no lo podríamos alcanzar con el ahorro, pues la inflación nos alejaría de nuestra meta.

Es aquí donde adquiere sentido el crédito.

Se ahorra una parte del valor de nuestra casa, digamos el 10%. Esto significa que tendríamos que ahorrar 30 meses, es decir dos años y medio para reunir para el enganche.

Por lo tanto, el crédito es clave para alcanzar nuestro derecho a la vivienda. Porque en un periodo de tiempo relativamente corto estaríamos en posibilidades de poder aspirar a adquirirla.

No es, por lo tanto, una meta imposible solo tenemos que estar conscientes de los siguientes acciones que tenemos que empezar de inmediato

-Reconocer que necesitamos invertir al menos un 30% de nuestro sueldo para comprar un inmueble

-Empezar a ahorrar esta proporción de sueldo lo más pronto posible

-Construir un historial creditico. Los bancos y las instituciones sociales como el Infonavit revisan el buró de crédito para facilitar el acceso a los crédito. Quien tiene malos antecedentes no le es fácil recibir un crédito.

Aunque es posible que haya importantes excepciones, en la mayoría de los casos la cantidad que ahorramos está determinada por nuestras barreras mentales. Retirar el 30% de nuestros ingresos nos parece imposible. Es demasiado dinero que podemos destinar a necesidades más urgentes. ¿Pero que pasaría si en lugar de ganar 5,000 pesos, ganamos 3,500? De una u otra forma tendríamos que adaptarnos a ese sueldo.

Vale la pena intentarlo ¿no?

Pero hay una observación más que considerar. Este análisis lo hicimos sin tomar en cuenta que hay una tendencia creciente de ingresos a partir de cuando se inicia a trabajar. La experiencia y la profesionalización de nuestra actividades nos permite aumentar nuestros ingresos de forma importante hasta que llegue un declive por la edad.

Lo que significa que si somos organizados, el tiempo de pago de nuestra casa nos llevará mucho menos tiempo si reorganizamos nuestras finanzas para salir de deudas.

Esto no lo mencioné porque esos ingresos extras los utilizaríamos, cuando ocurran, para pagar otras necesidades como gastos de familia, auto, vacaciones y todo aquello que anhelamos hacerlo.

Todo es cuestión de principios, primero pensamos en una inversión y cuando lleguen los ingresos extras quizá podamos darnos otros lujos.

El mundo es difícil, sin duda, los trabajos no tienen prestaciones y no son constantes, pueden perderse por la inteligencia artificial y la vida será menos saludable por la contaminación.

Pero eso es una realidad de la cual se parte, el destino lo construye cada uno y los límites dependerán de nuestra mentalidad.

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