Por qué pagar en efectivo puede ser un paso hacia atrás

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A la mayoría de nosotros pagar en efectivo nos cuesta más trabajo que pagar con tarjetas de crédito o débito. Esto se debe a que aparece un dolor emocional al sentir que nuestros recursos disminuyen conforme vemos que la cantidad de dinero disminuye.

Por esta razón los expertos en ayudar a la gente con problemas de deudas, respaldados en diversas investigaciones, recomiendan a las personas pagar en efectivo para que tomen conciencia de sus gastos.

La medida suele tener resultados para ayudar a resolver problemas de deudas, pero de un modo negativo, pues aleja a las personas de una herramienta como el crédito que puede serle muy útil para ayudarle a construir su patrimonio y mejorar su bienestar.

Puede parecer extremo, pero para mí, la recomendación de pagar todo en efectivo para evitarse problemas con el crédito es el equivalente a decirle a un niño que no intente conducir bicicleta porque en el proceso de aprendizaje ya ha sufrido algunas caídas.

En la mayoría de los casos las personas que se caen de la bicicleta a menudo se deben a que temen tanto caerse que pierden el equilibrio, o se confían en que sabrán que hacer cuando aún no tienen la habilidad totalmente desarrollada. Lo mismo ocurre con el manejo de las tarjetas de crédito, las personas que tienen problemas con ellas se debe a que no saben cómo usarlas o creen que saben y cometen grandes errores.

Por supuesto que no tenemos problemas cuando no hacemos nada para evitarnos un daño, pero también eso puede llevarnos a estancarnos y perder oportunidades.

Y la ciencia lo está demostrando:

Rod Duclos, investigador de mercadeo en la Western University en Canadá, y Mansur Khamitov, profesor asistente en la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, realizaron experimentos para comparar las decisiones que tomaron las personas cuando tenían dinero en efectivo versus dinero virtual, como ocurre con el uso de las tarjetas de crédito.

Para poder realizar el experimento les ofrecieron 5 dólares en efectivo a un grupo de participantes los cuales les entregarían después de completar una tarea de acertijos. A otro grupo se le ofrecieron $ 5 en sus tarjetas de débito de la universidad después de completar la tarea.

Mientras procesaban el pago, los investigadores ofrecieron un trato a los participantes: podían retirarse inmediatamente con sus $ 5 o quedarse sin nada y regresar en una semana para cobrar $ 7.

Las respuestas mostraron que el 78 por ciento de los participantes que recibieron el dinero en sus tarjetas de débito optaron por regresar una semana más tarde para cobrar los $ 7, pero solo el 49 por ciento de los del grupo de efectivo optó por regresar más tarde por más dinero.

La ciencia demostró que la falsa sensación de seguridad de tener el dinero en efectivo ocurre en grupos sociales de cualquier edad o demografía. La frase popular “Más vale pájaro en mano que cientos volando” sentó sus bases, pero sobre una plataforma falsa, pues se trata sólo de una sensación emocional. Ambas personas tenían el mismo monto de dinero, sólo que un grupo lo podía ver de modo constante y sonante.

Este impacto que hace el efectivo en nuestras decisiones nos debería poner en estado de alerta, pues un estímulo instintivo sesga nuestras decisiones, dejando pasar oportunidades de obtener más o mejores beneficios.

¿Se puede cambiar esta sensación?

En otro experimento los investigadores agregaron un elemento más: se centraron en la seguridad.

Para activar una mentalidad centrada en la seguridad y objetivos a largo plazo, los investigadores pidieron a otro grupo de participantes que recibirían efectivo que escribieran sobre un producto que les ayudara a prevenir resultados indeseables, como un casco de bicicleta que protege el cerebro en un accidente.

Los resultados mostraron que después de que se activara esta mentalidad protectora, los grupos de efectivo y tarjetas universitarias estaban casi igualmente dispuestos a regresar una semana más tarde por $ 7 en lugar de retirarse con $ 5.

Al activar una mentalidad que está más enfocada en ser prudente y menos impulsivo, podemos aumentar la tolerancia al dolor de no tener en nuestras manos el dinero en efectivo explica uno de los investigadores.

Revisemos bajo otra óptica estas conclusiones: las personas que se resisten a separarse del dinero en efectivo pero son más mano suelta con las tarjetas de crédito no obedecen a un instinto de seguridad y prudencia, sino al contrario, su conducta se parece más al de un apostador. El dinero nos da una sensación de poder que nos quita la capacidad de reflexionar sobre las decisiones que estamos tomando.

Y por lo tanto las personas el dilema no es si se tiene o no el dinero en efectivo, sino se trata de la forma en cómo vemos al mismo.

Llevándolo a un extremo se puede decir que hay un estadio consciente y otro inconsciente de usar el dinero- y que nivel que separa a un modo del otro esta construido con base en la conciencia de prudencia y visión a largo plazo.

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