Vive despacio

Vive mejor

La tendencia que se populariza especialmente en jóvenes

En el artículo de ayer, cuando escribí sobre los jóvenes rusos que se reúnen en una planta industrial de San Petersburgo, la importante ciudad con una fuerte dosis cultural, el término que usaron para definir lo que hacían fue “bricolaje”. Una actividad que combinaban con discusiones en contra de la moda y tendencias musicales. Un término que no quise usar porque me refiere a manualidades hechas a mano por el trabajo paciente de las abuelitas: Pero la inquietud sobre el término, en un entorno del mundo de las nuevas generaciones, se quedó en mi mente y hoy consulté su significado y su explicación es inspiradora: “Actividad manual y casera de reparación, instalación, montaje o de cualquier otro tipo, que se realiza sin ayuda profesional.”

Esa manera de retomar el consumo está empezando a hacer efervescencia en diferentes partes del mundo. Empezó hace unas décadas con el concepto Slow Food como una respuesta al Fast Food.

Los europeos, más dados a celebrar las comidas y convertirlas en momentos de placer y convivencia promovieron lo que después se hizo muy popular: el Slow Food Una revisión de nuestra forma de comer que abarca desde el momento de la compra de los ingredientes hasta el tiempo que se le destina al acto de comer, concentrados en el goce de la actividad misma, en los sabores, en la forma de preparar el platillo y de la convivencia que se puede propiciar con una visión tranquila del tiempo. Aunque se parece, no es exactamente lo que nosotros conocemos como sobremesa.

El tiempo que pasamos conversando después de la comida, algo que los mexicanos disfrutamos mucho, pero en este caso se excluye el acto de preparar la comida, lo cual también puede ser una actividad lenta que incluya el placer de hacerlo y de compartirlo con alguien.

La contrapropuesta a la vida rápida y apresurada de la sociedad de consumo está encontrando espacios cada vez más diversos, hay propuestas de ir despacio en todo: en las compras, en lo que usamos, en lo que hacemos e incluso, por supuesto en las finanzas personales En el tema de ir despacio en las finanzas personales tiene dos vertientes, pero ambas tienen mucho sentido. Una es en el aspecto de la inversión.

Alejarse de las ganancias rápidas que usualmente son más riesgosas para buscar el crecimiento patrimonial de forma más lenta, más segura, pero sobre todo sin tanto estrés como provoca el crecimiento a través de especulaciones

La segunda vertiente tiene que ver con los gastos. Como lo hemos repetido de forma reiterada, la clave del bienestar no sólo está en cuanto gastas, sino con cuánto te quedas al final de la quincena y para lograr que esta cantidad sea importante, sin sentirse miserable, la clave se puede encontrar en la propuesta de ir despacio, sin correr detrás de las propuestas del consumismo.

Para ser honestos, cada uno puede definir su propia fórmula para ir despacio en la vida y con ello gastar menos, pero hay ciertos parámetros que podemos ubicar.

Gastar de forma moderada.

No se trata de no gastar, sino de hacerlo de forma moderada, analizando lo que conviene más no sólo a tu cartera si no a tu calidad de vida.

Por ejemplo, si una persona vive sola, quizá cocinar no puede ser una solución de ir despacio, porque las compras de comida de forma natural pueden implicar que se vea obligado a comprar cantidades que no alcanza a consumir y terminar por tener que tirar lo que compró a la basura porque se le echó a perder. Gastar lo correcto es personal, cada uno de nosotros debe definirlo en función de sus necesidades, estilo de vida y capacidad económica, pero lo importante es comprender que se trata de ir despacio para disfrutar sin caer en consumismo.

No reaccionar

No sé si les ha pasado, pero a mi me ocurre a menudo. Cuando tengo presión en mi trabajo termino reaccionando con gastos innecesarios. Ya sea porque trato de compensar la presión que tengo con un momento de placer o porque un impulso me hace comprar algo que realmente no pensé por la preocupación que está ocupando la mayor parte de mis pensamientos No reaccionar significa entonces detener nuestros impulsos. Evitar el gasto, respirar profundo e ir a casa para darnos tiempo de decidir que lo que queremos comprar realmente lo necesitamos y estamos eligiendo la mejor opción.

El control de nuestras reacciones nos ayudará no sólo a conocernos mejor, sino a mejorar nuestro desempeño en otras actividades, ya que las personas que tienen un mayor control de sus impulsos son también más hábiles para alcanzar sus metas e incluso tener mejores relaciones sociales. Reacondicionar nuestra visión del mundo La vida rápida ha convertido nuestros pensamientos en acciones irreflexivas, compramos, consumimos, pagamos, trabajamos y tomamos decisiones de vida pensando que la vida es así y no existe otro camino.

¿Realmente no existe?

Un ejemplo muy claro tiene que ver con la ropa que vestimos. ¿Debemos cambiarla porque ya no está de moda? ¿Y si compráramos ropa que no cambiara de moda tan rápidamente? En el artículo que publicamos sobre la forma en como la moda está destruyendo el planeta hablamos de un concepto que ahora queda a la medida, la moda lenta, échale un ojo porque sus propuestas son idóneas para cambiar nuestra visión del mundo.

Ir despacio puede abarcar todos los aspectos de la vida: cambio de auto, de muebles, de relaciones sociales, de actividades diarias. El cambio de esta visión del mundo requiere de una revisión constante de lo que pensamos. Encontraremos que hacemos muchas cosas sin pensar que nos causan estrés y que podríamos hacer de otro modo para disfrutar no sólo lo que adquirimos y usamos, sino el proceso completo.

No olvidar que ir más despacio es equivalente a disfrutar No hagas de este planteamiento una tortura de vida, sino un estilo de vida. Decide lo que es correcto para ti sin apegarte a las modas. Disfruta lo que piensas hacer desde el momento de su planeación. Para ello será necesario que empieces poco a poco, quizás con lo que más estrés te genera Y a veces ese cambio no tiene que ver con el dinero. He aquí un ejemplo: ¿Qué tan rápido manejas? ¿Muy rápido porque te gusta que tus amigos digan que eres muy hábil en el volante o porque a los que van despacio son solo los viejos? No es así, hay personas que manejan despacio porque evitan el estrés, se despreocupan de tener que estar presionados por encontrar un espacio para rebasar o acelerar para que el que viene atrás no tiene que rebasarte. SI esto te ocurre, inicia tu cambio de vida con ir despacio manejando. Esto empezará a cambiar tu perspectiva.

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