La riqueza de Aladdin versión 2019

Vive mejor

Quizás no te encuentres muy emocionado de ver, otra vez, la película de Alladin, ahora con un polémico Will Smith pintado de azul.  Pero casi estamos seguros de que el genio, no de Aladino, sino de los Estudios Disney harán su magia y muy probablemente estarás sentado frente a la pantalla y tu dosis de palomitas para disfrutar de esta película.


Y es que hay una razón poderosa por la que la gente vamos a ver este tipo de películas, aunque ya nos sepamos las historias. Y ésta es que nos gusta recordar su mensaje. Aunque es probable  que no recibamos de forma consciente, debido a que está implícito en la historia y por la presencia dominante de los efectos visuales.
Pero nuestro ser interior se siente bien cuando recordamos que el bien gana al final, aunque haya que luchar a fondo.
La historia de Alladin, basada en uno de los Cuentos de las Mil y Una Noche contiene esa sabiduría popular que se acumula con los años y que a los seres humanos nos gusta recordar, porque a menudo la olvidamos:
La riqueza que llega fácil se va fácil. Que además de la suerte necesitamos madurar espiritualmente para prepararnos para el cambio, pero que si nos entregamos a fondo y con convicción obtendremos lo que deseamos, ayudados un poco por la suerte.
La inteligencia de nuestra mente no consciente se va a casa satisfecha convencida de que debemos continuar con nuestro trabajo, menos mortificada por no haber aprovechado oportunidades que tuvimos a nuestro alcance y más motivada para luchar por lo que deseamos.
No nos damos cuenta, pero el genio, ese personaje irónico, divertido, pero a la vez absurdamente irreal, es en realidad el destino que construimos, el que vamos instrumentando en nuestra mente a través de nuestros propios deseos.
Por eso hay tantas historias de genios que provienen de las civilizaciones antiguas, tiempos en donde la reflexión dominaba sobre las actividades materiales, lo que les permitía crear estas historias que sintetizan en el fondo la forma en como actuamos los seres humanos frente a nuestro destino.
Lo que deseamos, o su potencial, nos puede llegar en cualquier momento, pero la mayoría de las veces no estaremos listos para aprovecharlo.
Hay una historia de genios que me gusta en particular y que narra al genio que se encuentra otro Aladino diferente y que el genio le dice que le cumplirá tres deseos, siempre y cuando se los diga en el siguiente minuto. El beneficiario se abrumó por el tiempo que no supo que pedir, quedándose sin la posibilidad de que se cumplieran sus deseos.
¿Tú lo estás? A partir de que leí esa historia a menudo me pregunto que habría hecho yo. No es extraño que el dinero aparezca en todas mis versiones, porque sólo los muy sabios logran prescindir del poder del dinero. El resto de los mortales nos vendrán a la mente deseos relacionados con el dinero, el poder y el sexo. Todos ellos relacionados, aunque no lo veamos a primera vista, con la supervivencia de nuestros genes. 

Un instinto natural que se manifiesta en todos los seres vivos. 

Pero el saber que nuestros genes quieran sobrevivir no nos sirve de nada para la vida práctica, por lo que te vuelvo a plantear la pregunta

¿Qué pedirías? ¿Si tuvieras sólo un minuto para formular tus deseos, que llegaría a tu mente? Pronto te darás cuenta de que al hacerte esta pregunta estás definiendo lo que realmente quieres en la vida y en el fondo te ayudará a saber que hacer cuando tengas que responder a una oportunidad, aunque no haya mucha magia de por medio.

Imagen Disney

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