Como tener confianza en uno mismo cuando se toma una decisión

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Es fácil saber cual es la respuesta correcta, cuando el acontecimiento ya pasó. Todo mundo la adivina, es obvia y a veces uno se pregunta ¿por qué no tomé la decisión correcta y la respuesta era tan sencilla y la tenía frente a mis ojos.

En la realidad nadie está entrenado para adivinar el futuro y en este sentido las estadísticas sólo ayudan un poco. El ejemplo muy usado para ejemplificar el riesgo de tomar decisiones basadas en el pasado es el del pavo, que podría pensar que el futuro todo será maravilloso pues según las estadísticas siempre lo han alimentado y cuidado de su salud… hasta un día antes de que se convierta en el patillo principal de la cena de navidad.

La visión del pavo y sus estadísticas no fueron suficientes para comprender que era engordado para una fecha precisa, por lo que lo que parecía obvio a la vista de todos no lo fue para el pavo.

En la vida real tenemos que tomar decisiones todo el tiempo sin tener información suficiente, como el pavo, por lo que el riesgo de equivocarnos es constante e incluso debemos estar convencidos de que ocurrirá, nos equivocaremos, pero será menos doloroso si lo aceptamos y aprendemos de nuestra decisión fallida.

Entonces si nuestras decisiones pueden ser, correctas o equivocadas, sin que tengamos realmente la seguridad de tomar la mejor ¿qué podemos hacer?

Comprender que lo correcto no está en acertar, sino en el aprendizaje. Analicemos el tema desde un punto de vista negativo: si siempre digo que no a hacer una actividad nueva, ese territorio siempre será inexplorado, jamás sabremos si lo nuevo es bueno o malo para nosotros.

Por el contrario, si nuestras decisiones son metódicas y constantemente probamos para aprender, entonces, aunque nos equivoquemos, estaremos desarrollando un campo nuevo de conocimiento y tendremos una nueva etapa en nuestro desarrollo personal.

La clave entonces está en vencer el temor a lo desconocido, analizar, probar, intentar y equivocarse para aprender.

La gente dice, por ejemplo, que invertir en un negocio es riesgoso, puedes perder tu dinero. Y tienen razón, la mayoría de los nuevos negocios muere entre el primer y el quinto año de vida. Sólo un pequeño porcentaje de nuevas empresas sobreviven.

Por lo tanto, muchas personas prefieren gastar su dinero en productos que disfrutarán, no correrán el riesgo de invertir y por lo tanto no perderán su dinero. Aunque esto es sólo una manera de pensar, porque hay otra que considera que todo aquello que consumas desaparece hasta extinguirse, mientras que el dinero que inviertes se conserva y crece con el tiempo. Lo mismo ocurre con el crédito, por supuesto.

¿En dónde hay más riesgo?

Sin duda en el temor de aprender algo nuevo.

Por supuesto los riesgos deben ser calculados, no se trata de perder siempre, sino de ser sistemáticos en nuestros intentos, para conocer, aprender y dominar con la experiencia.

Un experto en estos temas ofrece las siguientes recomendaciones para orientar nuestras decisiones, alejándolas del miedo y acercándolas a nuestro desarrollo personal.

1. Haz la pregunta correcta

Las decisiones orientadas al crecimiento y las decisiones basadas en el miedo tienen diferentes preguntas detrás de ellas.

La pregunta detrás de las decisiones basadas en el miedo es: "¿Qué pasaría si no funciona?"

Esta pregunta llena tu mente con posibilidades negativas. Por lo tanto, te lleva a tomar el camino seguro, te llevará a transitar por el camino conocido, dejando todo el resto del territorio sin conocer.

La pregunta detrás de las decisiones orientadas al crecimiento, por el contrario, es: “¿Qué pasaría si funciona?”

Esta pregunta llena tu mente con posibilidades positivas. Te lleva a tomar el riesgo necesario para alcanzar tu máximo potencial.

Por supuesto, una mente experimentada analizará las dos preguntas, calculará el riesgo y se decidirá por aprender más calculando que el riesgo lo tenga bajo control.

2. Evita el arrepentimiento

Las decisiones basadas en el miedo presionan hacia el mundo del arrepentimiento. Por lo tanto, una buena manera de presionar para el sentido contrario y tomar decisiones orientadas al crecimiento es minimizar el arrepentimiento recordando que estás aprendiendo y que jamás te quedarás con el sentimiento de que quizá dejaste ir una oportunidad importante en la vida.

Si fallas, al menos lo habrás intentado y con el tiempo descubrirás que es peor el arrepentimiento por no intentarlo que por haberse equivocado.

3. Sé selectivo

Si bien no deberías perder oportunidades, debes asegurarse de aprovechar las oportunidades correctas.

Recuerda que tu capacidad es limitada. Si la usas para las oportunidades equivocadas, no tendrías suficiente energía para las correctas. Selección tu energía para tomar decisiones que sean determinantes en tu vida, que te inspiren y que te llenen de vida por estar intentándolo, sin importar el resultado.

4. No olvides el colchón de seguridad

No olvides que estás tomando decisiones para aprender en donde equivocarse es parte de tu desarrollo.

Por lo tanto, debes considerar que harás cuando aparezca el error, ¿arriesgaste demasiado y perdiste todo? Eso no te puede ocurrirte

Calcula tu riesgo, de modo que si fallas la pérdida sea fácilmente de reponer. Yo uso la norma del gasto. Arriesgo aquello que estoy dispuesto a gastar en algo que sé que se extinguirá: esto puede ser desde un café hasta unas vacaciones, pero jamás el valor de mi auto o de mi casa, sería un gran error perder algo que supera mis posibilidades, es decir en donde el colchón de seguridad es demasiado pequeño para protegerte de la decisión que estás tomando.

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