Estudio confirma que los niños deben aprender jugando con dinero

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Cuando visitaron los abuelos a Darío de 5 años de edad, el pequeño buscó la oportunidad de hablar a solas con uno de ellos para preguntarle:

- “¿Tienes dinero, abuelo?”

- “Sí, claro -contestó el abuelo- ¿Quieres tu domingo?”

Darío no entendió lo que la palabra "domingo" significaba, pero como anciano sacó de su cartera un billete de 50 pesos y se lo entregó, sus ojos brillaron de entusiasmo. El niño tomó el billete, salió del departamento, bajo las escaleras, cruzó el portón del edificio donde vivía, camino hacia la esquina, entró a la tienda. y dijo:

- “Quiero un jugo” - y entregó el billete al chico que atendía la tienda de abarrotes. El muchacho tomó el billete y le preguntó el sabor de la bebida,

- “¡Mango!” -respondió el niño, que recogió con más entusiasmo su bebida y salió corriendo, sin esperar que le devolvieran el cambio sobrante de su compra.

Cuando la madre descubrió al niño con la bebida y se enteró de lo que había ocurrido, se enojó con el abuelo.

- “Papá, Darío no sabe comprar, está muy pequeño para usar dinero, no le vuelvas a dar, ni siquiera le devolvieron el cambio”

- “Pero sólo le di su domingo -replicó el abuelo- Yo te daba siempre y a todos tus hermanos, los niños son felices con algunas monedas”

- “Eran otros tiempos, papá -le explicó la madre de Darío- ahora es muy peligroso que salgan solos y compren, los pueden engañar o robar. Te prohíbo que vuelvas a darle dinero a Darío”.

El abuelo no contestó, sabía que debía respetar las decisiones de su hija, pero miró a Darío pensando cómo aprendería a administrar su dinero, sino le permitían nunca usarlo.

El anciano, cuando fue niño, había aprendido a manejar su dinero ayudando a su padre a cobrar en el restaurante que tenían, sus hijos usaban los “domingos” para comprar durante la semana y no imaginaba a su nieto sin él ese modo de aprendizaje que la humanidad a empleado por generaciones.

Es verdad que los tiempos son diferentes, pero si los niños de hoy no aprenden con el juego a manejar su dinero podrían estar perdiendo habilidades importantes necesarias para la vida diaria. Sin saberlo, el abuelo de Darío tenía una certeza que ahora es respaldaa por la ciencia.

Un artículo titulado "La práctica hace la perfección: el aprendizaje experiencial como método de socialización financiera", publicado en el Journal of Family Issues de la Universidad de Arizona, explora la importancia de que los padres den a los niños experiencias del mundo real con dinero para ayudarlos a prepararse financieramente para la edad adulta. El estudio sugiere que las investigaciones futuras deberían considerar jugar con dinero como un método clave de socialización financiera, además del ejemplo y la enseñanza.

No importa la forma o el modo de hacerlo, lo relevante es que los niños practiquen el uso del dinero, con la supervisión de los padres, la autora de la publicación, Ashley LeBaron, sugiere que los padres pueden otorgarles un subsidio regular, pagarles por tareas que van más allá de sus obligaciones normales, recompensar las buenas calificaciones con dinero en efectivo o alentarlos a ahorrar para compras especiales o donaciones caritativas. Los detalles en realidad no importan, ni la cantidad de dinero, que puede variar según la situación financiera de una familia, explica LeBaron.

Si queremos adultos responsables y hábiles con el manejo del dinero, es necesario es que los padres les dan a los niños experiencias prácticas con el dinero temprano, cuando todavía hay poco en juego.

"Si la primera vez que los niños usan una tarjeta de crédito o tienen que trabajar o tienen que ahorrar para algo o tener una cuenta bancaria es cuando están solos, no es un buen momento para practicar", dijo LeBaron, un doctorado.

"Es importante que los padres brinden a los niños experiencias financieras apropiadas para su edad ", dijo LeBaron estudiante de doctorado en la Escuela Norton de Ciencias de la Familia y del Consumidor en la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de la UA. "Permítales cometer errores para que puedan aprender de ellos y ayudarlos a desarrollar hábitos antes de que estén solos, cuando las consecuencias son mucho más grandes y están lidiando con grandes cantidades de dinero".

LeBaron y sus colaboradores en la Universidad Brigham Young entrevistaron a 115 participantes, incluidos 90 estudiantes universitarios de entre 18 y 30 años, así como a algunos de los padres y abuelos de esos estudiantes. Les preguntaron a los estudiantes qué y cómo les enseñaban sus padres sobre el dinero y, en el caso de los padres y los abuelos, también les preguntaron qué y cómo les enseñaban a sus propios hijos sobre el dinero.

La mayoría de los participantes dijeron que se les había dado algún tipo de experiencia con el dinero en su juventud, y consideraron que esa experiencia era extremadamente valiosa al prepararlos para administrar el dinero por su cuenta. Quienes no tuvieron ese tipo de experiencias desearon tenerlas.

Basados en las entrevistas, LeBaron y sus colaboradores identificaron tres temas principales en torno a lo que los participantes aprendieron de las experiencias financieras que tuvieron cuando eran niños:

-cómo trabajar duro,

-cómo administrar el dinero

-cómo gastar de manera inteligente.

Los investigadores también identificaron tres razones principales por las cuales los padres dijeron que les proporcionaron a sus hijos experiencia práctica con dinero:

-Para ayudarles a aprender habilidades financieras,

-Para que adquirieran valores financieros

-Para que aprendieran a ser independientes.

Pero la madre de Darío también tiene en otra perspectiva de la realidad que le da su razón: Algo ocurre en la sociedad que los ha cambiado la forma en como se educa a los hijos. Una tendencia generalizada a ocultarles los problemas, protegerlos de la realidad y mantenerlos en una burbuja saludable dentro del reducido espacio de su hogar.

Pero aunque sea una tendencia generalizada, en este caso la mayoría no podría estar en lo correcto, pues se están creando nuevas generaciones que podrían ser incapaces de resolver problemas prácticos como negociar en compras difíciles, administrar sus finanzas y perder el control del dinero.

Los adultos estamos ante el reto de adaptar las viejas enseñanzas, que ahora vemos que son importantes, para un mundo más complejo

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