¿Qué detiene tu libertad financiera?

Haz patrimonio

Supera los obstáculos para alcanzar el poder de hacer lo que más te gustaría en la vida

En México no pensamos mucho en libertad financiera, cuando converso con las personas la mayoría no le gusta habla mucho de su futuro, pues el presente es demasiado complejo para pensar en ahorrar o invertir.

Otras personas piensan más bien en su retiro, aunque saben bien que ahora parece más difícil que antes y por ello han escuchado la propuesta de aumentar su ahorro para el retiro, para que eventualmente pueda jubilarse.

Una muy pequeña minoría sí piensa en su libertad financiera, quizás la mayoría no piensa en esta posibilidad porque no la conocen. Saber de esta posibilidad e clave porque no es tan estresante y si muy benéfica para nuestro bienestar personal.

La libertad financiera se obtiene cuando puedes vivir sin preocuparte por razones económicas, ya que tienes un patrimonio y recursos suficientes para poder vivir sin pensar en el dinero por el resto de tu vida.

Puede ser también que la libertad financiera se logre sólo por un determinado periodo de tiempo, por ejemplo, gozar de esta calidad de vida mientras se deja un trabajo y se empieza otra actividad, ya sea un nuevo empleo o el inicio de una nueva empresa (la cual requiere, por supuesto, inversión)

Esto no quiere decir que seas rico, sólo libre. Por ejemplo, esta liberad se obtiene cuanto tienes casa propia y otras para rentar y con ello poder tener para los gastos que requerirás por tiempo indefinido.

La libertad financiera es la base sobre la cual se hacen realidad todos los sueños personales: si quieres dedicarte al arte, al ocio, cuidar animales, viajar, deportes, o cualquier otra actividad que te satisfaga, requieres de esta plataforma para poder concéntrate en lo que realmente te gusta, sin las presiones de dinero que te obligan a decidir no por lo que quieres, sino por lo que necesitas; como ocurre cuando tienes que trabajar para vivir.

Visto así estoy seguro de que desearías tener la libertad financiera que te permita hacer lo que quieras, para luego concluir que no es nada fácil, sobe todo si llevas años con deuda, pagando altos intereses en tus tarjetas de crédito y retrasando en otros gastos como la renta y la mensualidad de auto.

Muchas personas piensan que esto se debe a que no tienen la misma suerte que otros, pero la realidad es, al contrario, la gente que logra sus objetivos no gasta nunca más de lo que gana, lleva una vida modesta y ahorra para construir en patrimonio.

Es posible alcanzar la libertad financiera a una edad adonde aun es posible vivir una vida relajada. Al menos entre mi círculo de amistados conozco a varios que, sin ser ricos, tienen libertad financiera.

Este tipo de personas han logrado superar barreras comunes para alcanzar este objetivo, cómo las siguientes

1. No tener objetivos financieros claros

Si no estás planeando la independencia financiera, muy difícilmente la alcanzarás. El futuro está lleno de incógnitas, pero tener una idea de cuándo le gustaría alcanzar la libertad financiera debería ser su primer paso. Es importante definir cuanto se requiere para alcanzar esta libertad y cuánto tiempo tardarías para alcanzar este objetivo

2. No ahorrar lo suficiente

Es importante identificar cuánto estás ahorrando realmente y cuánto necesitas ahorrar para alcanzar esta libertad. Por supuesto esto implica sentarse y hacer cuentas, no basta con imaginarlo.

Hay muchos métodos para ahorrar, pero lo importante no es tanto el método si no la acción, cuando se tienen dinero viene otros retos como darle un buen uso para que conserve su valor y su disponibilidad para casos de emergencia, pero todas estas preguntas no s urgen si no se da el primer paso: ahorrar.

3. No pagar adecuadamente tus créditos

Si tiene un saldo de tarjeta de crédito cada mes, estás financiando automóviles o un crédito de nómina, las tasas de interés están en su contra. Crea un plan agresivo para saldar tus créditos y planea de forma estratégica para que el crédito se convierta en un recurso para crear más dinero y no para gastarlo. A esto se le llama apalancamiento.

4. Viviendo la "vida loca"

La vida es corta y hay que vivirla. Todos los sabemos, Pero no permitas que tu mente vaya más rápido que tus ingresos. Por ejemplo, si logras un aumento de sueldo o un ascenso en el trabajo, no gastes el dinero, ahórralo. Piensa que antes podías vivir si ese aumento.

Generalmente ocurre lo contrario, la gente siente que el ascenso le obliga a tener un mejor nivel de vida y si no le alcanza el dinero, pide crédito bajo la idea de que otro ascenso o aumento llegarán.

Si puedes disfrutar de la vida, sin gastar de más, estarás encontrando la clave para empezar por el camino de la libertad financiera

5. Confundir gastos con oportunidades

La vida en sociedad nos presiona todo el tiempo. Hay ocasiones que pensamos que es buena idea invitar al jefe a comer o no perderse la salida en la noche de todos los compañeros porque sabemos que las relaciones sociales que se crean en esos momentos pueden ser útiles para el trabajo.

La realidad es que sólo tienes razón parcialmente. La gente no sólo necesita tener muchos amigos para encontrar un buen trabajo, necesita además tener algo que ofrecer a cambio para ser atractivo para una oferta y es muy importante trabajar en ese “pago” que damos para hacer productiva una relación de trabajo o de amistad. Este pago puede ser un gran talento profesional, lealtad a la persona que ofrece la oportunidad o el medio para otra conexión, entre otras muchas formas de hacerse atractivo para ser recomendado o contratado por alguien.

Si nos pasamos la vida haciendo relaciones sin pensar en la forma en como realmente le podemos sacar provecho, estaremos gastando nuestro dinero y nuestro tiempo alejándonos cada día más de nuestra libertad financiera.

6. Prioridades contrarias a la libertad financiera

Este es quizá el tema más delicado de todos. Muchos padres de familia consideran que sus hijos son la prioridad más importante en sus vidas, por lo que destinan la mayor parte de sus recursos a la educación, que cada vez es más costosa. Esto en teoría es lo que debe hacerse, si se consideran buenos padres, pero ¿cuál es el límite? La frontera es diferente para cada familia, pero si se toma en cuenta que el nivel de educación ya no es garantía para obtener un mejor empleo, ni permanecer en él, las familias podrían estar cavando un hoy profundo en donde quedarán atrapados en su vejez sin que sus hijos, poseedores de un costoso y alto nivel educativo, estén en posibilidades de ayudarles económicamente.

Estas decisiones son personales, no pueden generalizarse, pero si vale la pena reflexionar sobre ellas.

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