¿Por qué el comprador en línea dice estar satisfecho con esta experiencia de consumo?

Vive mejor

A muchas personas, especialmente de las generaciones que no nacieron en la era digital, no les gusta hacer compras por internet. Su principal argumento es que les gusta tocar las cosas que van a comprar antes de pagarlas.

Por supuesto que cada opinión cuenta, pero lo que a mi me ha ocurrido es cuando voy a una tienda departamental la mayoría de las veces me dan el producto en una caja cerrada, la cual no abriré hasta que llegue a casa.

Hay de hecho una ruptura generacional que se está desvaneciendo en el comercio electrónico en la medida en que la gente descubre los beneficios de hacer compras virtuales. En lo personal yo vivo rodeado de familiares y amigos que son buenos compradores de internet.

Y no son los únicos, hasta la fecha el comercio electrónico ha tenido un crecimiento del 1 000 por ciento desde el 2010 y de acuerdo con una encuesta de la Asociación de Internet el 84% de los que han comprado en línea se declaran satisfechos o muy satisfechos.

Las razones de esta satisfacción no sólo residen en el esfuerzo de las empresas en hacer el proceso cada vez más eficientes, sino porque además cuenta con una amplia variedad de opciones.

Su capacidad para encontrar productos que buscan a un buen precio rebasan los límites de las fronteras, bien pueden hacer compras tanto en Amazon, o Mercado Libre, como en el poderoso sitio chino Alibaba o cualquier otro lugar donde encuentren la mejor relación precio y calidad de lo que desean por extraña o exótica que parezca el producto. Algunos de ellos cuentan con herramientas que les avisan de ofertas y se retroalimentan entres sí.

Yo no soy tan avanzado, mi mentalidad aún está formada para pensar en ir a la tienda cuando necesito comprar algo, pero al hacer una ligera revisión me he dado cuenta de que muchas de mis compras las hago por internet: libros, celulares, accesorios de cómputo, software, boletos de avión, reservaciones de hotel e incluso algunos suplementos alimenticios.

Incluso compré un sillón para escritorio. Mi idea original fue visitar dos o tres tiendas de muebles para oficina, pero me tardé demasiado entre una y otra y sólo encontré una opción. Hice una búsqueda por internet y encontré una muy buena oportunidad entre más de 20 opciones que pude revisar.

La realidad es que el comercio electrónico, si bien es un reto para la industria nacional y las microempresas, ha implicado la llegada de una variedad de opciones en donde el consumidor tiene la capacidad de elegir la que más convenga a sus intereses.

Para el consumidor que ya hace uso del comercio electrónico las cosas pintan para mejorar. Con la implementación de la Inteligencia Artificial, chatbots y el internet de las cosas, el servicio, calidad y eficiencia incrementará estas posibilidades. Por supuesto también afrontará retos de privacidad de información y un marketing cada vez más preciso y avanzado, pero al final la decisión la tendrá al alcance de un clic, sin necesidad de desplazarse o de escuchar la casi siempre fallida asesoría de los vendedores.

Para este tipo de personas, que saben cómo hacer compras seguras e investigar lo que les es útil y funcional, los beneficios son muy claros:

-Oferta ilimitada, sin límites de fronteras o uso del idioma

-Sin desplazamiento físico, pago de estacionamientos, interacción con tráfico intenso o largas colas para pagar

-Análisis del producto con mayor profundidad

-Mayor seguridad en las compras, siempre y cuando se haga con medios de pago adecuados, como es el caso de las tarjetas de crédito y sitios seguros

Pero todos estos beneficios del que goza un comprador experimentado, se convierte en un reto importante si queremos trasladarlos al resto de la población. En un mercado más amplio las cosas cambias pues hay, al menos tres retos que se deben resolver

Bancarización.

Gracias a soluciones como MercadoPago de Mercado Libre el comercio electrónico ha crecido de forma inesperada. Actualmente la mitad de las transacciones se hacen en efectivo, lo cual en sí misma es una gran noticia, pero este comercio electrónico es parcial ya que la gente al final tiene que desplazarse a una tienda para hacer los pagos y el volumen de la transacción aun es bajo.

Infraestructura tecnológica.

No todas las personas tienen acceso a internet y dispositivos seguros para hacer este tipo de transacciones, lo que queda limitado el acceso sólo para personas que cuenta con los recursos para hacer este tipo de compras

Alfabetización digital.

Este es quizá el reto más importante que enfrentamos en una sociedad que tiende a ser prudente y reacia a los cambios. Desde esta perspectiva son las nuevas generaciones las que irán cambiando estos hábitos de compra.

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