El gasto disfrazado de ahorro

Cómo salir de deudas

Ahora que la temporada navideña empieza a resonar en nuestras cabezas, que se multiplican los anuncios para que uno “ahorre” anticipándose a las compras masivas que se da en estas fechas es buen momento para aclarar algo sobre el ahorro: todos mienten con la verdad

Me refiero a todas las propuestas de compra en las que te ofrecen ahorrar. No hay tal, lo que te proponen es gastar menos, pero este acto en si mismo no significa ahorro realmente,

En este caso ni siquiera la PROFECO, cuya misión es defender tus derechos como consumidor se salvó, te ofrece una lista para que gastes menos, no para ahorrar.

Y es que, aunque hay un significado de ahorro que consiste en evitar un gasto o consumo mayor (como ahorrar agua o energía eléctrica), en lo que se refiere a nuestras finanzas personales no estamos ahorrando nada si lo que dejamos de gastar en una cosa lo consumimos en la compra de otra.

Si entendemos el concepto de ahorrar como el acto reservar una parte de nuestros ingresos, lo podemos comprender mejor.

No ahorramos cuando gastamos menos a menos que ese dinero que dejamos de gastar lo guardemos en una alcancía o en una cuenta bancaria.

Así que todas las buenas ideas de “ahorrar” tu aguinaldo gastando menos en ofertas o productos más baratos, no significa que realmente estés ahorrando si al llegar enero no te quedaste con nada

Pero por tu mente puede rondar la idea de que de cualquier forma estás comprando más y mejores cosas con tu dinero tienes razón, pero en sentido estricto no estás ahorrando sino optimizando el gasto

Por lo tanto, la idea de optimizar el gasto es buena para tus finanzas, pero insuficiente. Si realmente quieres obtener un beneficio de esa promoción, oferta o buena compra que estás haciendo, deberías seguir un paso adicional que es la de darle un uso adecuado a ese aparente ahorro.

Debemos estar conscientes que, por regla general ocurre lo contrario. No sólo gastamos ese ahorro en otra cosa, sino que además hay tantos estímulos para nuestro cerebro que terminamos haciendo compras a crédito bajo la misma idea de que estamos ahorrando cuando en realidad estamos haciendo todo lo contrario

Es decir, nos gastamos el dinero que tenemos y además nos gastamos también el dinero que ganaremos al comprar productos “baratos” a crédito.

Los impulsos son difíciles de controlar por una razón psicológica: el dinero nos da sensación de abundancia, de modo que olvidamos las deudas que tenemos, gastamos el dinero y como además sentimos que lo tenemos, compramos cosas a créditos que al finalizar el mes termina por ser el periodo en el que más gastamos en el año, sin obtener ningún beneficio de que sea también el mes en el que más recibimos dinero.

El crédito es una muy buena herramienta para las finanzas personales, pero debe usarse de un modo más estratégico y no para hacer compras impulsadas por un ahorro aparente.

Aunque en esto tampoco podemos ser rotundos. Puede darse el caso por ejemplo de que encontremos algo realmente barato y que necesitemos, pero que no podríamos pagar hasta que recibamos la siguiente quincena o justamente el aguinaldo.

En este caso la tarjeta puede utilizarse como un crédito que nos sirve para adquirir el producto bajo la premisa de que el crédito usado para adquirirlo será liquidado al recibir el dinero que se va a destinar.

Esto significa que no hay reglas rígidas, las finanzas deben ser calculadas y planeadas constantemente para obtener el mejor beneficio de nuestros ingresos.

Hay, sin embargo, tres consejos que te podemos dar ya que han funcionado a muchas personas, según han expuesto diferentes expertos:

1. Ahorra por anticipado. El dinero que planeas ahorrar sepáralo de tus ingresos y guárdalo en una cuenta diferente

2. En temporada del buen fin o de navidad sólo usa efectivo o sólo usa tarjeta, pero no uses las dos, porque esto te hará perder el control.

3. Éste es el mejor momento para planear, sin una definición de lo que piensas gastas y cómo no puedes ahorrar, ni siquiera puedes decir que hiciste rendir mejor tu dinero al comprar barato, si lo que compras no lo necesitas realmente.

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