Olvida las finanzas sólo disfruta tus cosas

Vive mejor

A nadie la atrae la idea de ser frugal, es decir vivir con moderación y gastando lo dispensable. Suena como vivir limitándose de todo.

Al menos a mí me recuerda las costumbres de mi abuela, que cortaba en trozos el jabón Castillo, aquel que se usaba para lavar ropa, para ponerlo como jabón de mano en el lavamanos. O que, cuando hacía tacos dorados, apenas le ponía en su interior una hebras de pollo, porque decía que había que ahorrar en todo.

La idea de frugalidad que a menudo se concreta en mi mente es la de quedarse un viernes en la noche viendo Netflix y tomando café con galletas, en lugar de salir al cine, disfrutar de una cerveza o una cena exótica en un restaurante de la ciudad. No es que la idea del café con series de televisión sea desagradable, pero en el fondo queda un sentimiento que la diversión está allá, afuera de casa.

Pero me he dado cuenta de que esta idea es equivocada, o al menos eso me inspira cuando leo lo que Vicky Martin coautora del Tu Bolsa o la Vida define como frugalidad:

Si disfrutas mucho de algo que tienes, estás siendo frugal. Pero si apenas lo utilizas, no lo eres. De acuerdo con Martin ser frugal significa tener una alta proporción de alegría a las cosas.

Es decir, no se trata de tener pocas posesiones, ni de encontrar las cosas más baratas, tampoco de abstenerse de las cosas que nos gustan, lo importante es obtener el mayor valor posible de tus posesiones.

He escuchado a personas, especialmente mujeres, que dicen que se sienten realmente felices cuando van de compras,  ya que adquieren objetos que les traen esa alegría. Yo también la he sentido. Los almacenes están diseñados para hacernos sentir que llegamos a un lugar donde la abundancia nos rodea, sólo hay que tomar las cosas y un mero trámite de pagar con la tarjeta y podríamos llevar esa felicidad a casa.

El reto es que esas cosas que compramos con tanta alegría perduren en el tiempo, porque si esta felicidad sólo dura hasta el momento que las usamos por primera vez, entonces no estamos siendo frugales, sino consumistas y por consecuencia, estamos despilfarrando nuestros recursos económicos.

Y esto hace la gran diferencia, el consumista recibe el placer en el proceso de compra, desde llegar al almacén, probarlo, empacarlo y traerlo a casa,  también, y quizás es lo más importante, disfrutar al usarlo por primera vez y, por supuesto, al exhibirse con el objeto en su entorno social

La persona frugal lo disfruta todo el tiempo.

Llevemos la definición al extremo: Digamos que me gusta mucho un automóvil deportivo que es sumamente caro. Lo compro a crédito, pero debido a que tiene un alto precio comprometo mis finanzas y durante tres años que debo pagarlo, tiempo en el que me enfrento a dificultades financieras. Sin embargo, es un auto que disfrutaré mucho tiempo, durante varios años porque es el auto que más me gusta, así que el tiempo de vida del auto es mucho más largo que el tiempo que sufrí para pagarlo. 

¿Esto sería frugal? Al final de la vida del objeto lo definirá. Pues si el auto dura 20 años y se convierte en un clásico, que está muy bien cuidado y en excelentes condiciones, entonces incluso incrementará su valor de reventa. Hice un buen negocio a pesar de que quizá al comprarlo no tomé una buena decisión financiera. 

Al parecer esta definición si pudiera resistir una prueba extrema, pero de aceptarla tendríamos que considerar que no es suficiente con ser frugal para manejar adecuadamente las finanzas personales. Es útil ser menos consumistas, no derrochar el dinero en cosas que no usaremos, pero esta alegría de los objetos nos podría meter en problemas financieros si no aplicamos conocimiento financiero como la tasa de uso del crédito y la relación ingreso-deuda de la que hemos hablado en otras ocasiones.

Sin embargo, el concepto de frugalidad como la alegría de las cosas es inspirador, pues nos permite darle un sentido a nuestro consumo, ya que no se trata de vivir una vida miserable, sino de  tomar decisiones que nos traigan alegría a la vida, una parte fundamental del bienestar.

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