La forma en cómo te autodefines afecta tus decisiones financieras

Vive mejor

No es la suerte, ni el destino sino el concepto que tienes de ti mismo el que define tu relación con el dinero.

Es decir, si crees que eres incapaz de hacer números y entender las tasas de interés, lo serás. Pero si te concibes como inteligente y hábil en matemáticas profundizarás en la información para comprenderlas cabalmente.

Desafortunadamente, el concepto que cada uno tiene de sí mismo no es objetivo, pues se va formando a través de la historia de vida y empieza desde nuestra relación con la madre y que va sumando experiencias propias hasta desarrollar una idea de lo que creemos que somos.

Por ejemplo, si una madre le ha repetido a su hijo que es malo con los números y luego intenta hacer una operación aritmética y se equivoca, el niño irá creciendo con la idea de que no es bueno para los números e irá sumando experiencias negativas al intentar algo con la convicción que fallará y al ser así refuerza su idea.

La idea contraria se puede desarrollar con la misma experiencia, pero por el lado positivo, cuando la madre le dice que es bueno con los números y que podrá cada día con operaciones más difíciles.

El concepto de sí mismo se forma a través de nuestra historia de vida y no tenemos mucho control sobre de ella, de modo que cuando somos adultos creemos que somos de una manera u de otra y actuamos en consecuencia, conducta que nos predestina a cumplir nuestras propias predicciones.

La ciencia ha podido confirmar como que cada quien tiene de sí mismo influye en la forma de gastar de las personas: En una investigación que se hizo sobre la conducta de gasto de una devolución de impuestos que recibió una población, se analizaron las reacciones de las personas y se determinó que, aunque hay muchas variables que influyen en la forma de gastar el dinero, también se descubrió que la autoconcepción y los hábitos de gasto a largo plazo influyeron considerablemente en la forma de gastar.

La investigación encontró que aquellos que se describen a sí mismos como personas que prefieren "gastar ahora" en lugar de "ahorrar para el futuro" tuvieron un triple aumento en el gasto en relación con otras personas que se considera a sí mismas como ahorradoras.

¿Esto significa que no hay nada qué hacer? Por supuesto que no, por el contrario, si sabemos que hemos actuado como hasta ahora por una creencia de lo que somos capaces y no por lo que podríamos ser realmente capaces, el mundo se abre ante nuestra vista.

No hemos sido justos con nosotros mismos, por lo que nunca es tarde para probar que podemos ser tan buenos administradores como cualquiera y que nuestra resistencia a entender los números, las tasas de interés, las condiciones de los contratos y recordar las fechas de pago han sido sólo prejuicios.

Nunca es tarde para aprender algo nuevo, la ciencia también ha demostrado que el cerebro cambia todo el tiempo, genera nuevas conexiones y es capaz de aprender y reaprender incluso en edades avanzadas. Los neurocientíficos han encontrado que siempre estamos aprendiendo y este proceso sólo se suspende cuando hemos muerto.

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