Tarjetas de crédito y el poder de mi firma

Vive mejor

La seguridad es una guerra permanente. Nada está quieto. Hubo una vez en que bastaba la palabra, o en su defecto la promesa escrita con una firma al calce, pero estas medidas de seguridad empiezan a ser obsoletas en parte por el ingenio de los criminales, pero también por el avance tecnológico que permite hacer todo más rápido y a distancia.

Desde tiempo tengo la sensación que mi firma ya no les importa mucho a los que emiten un pagaré por mi tarjeta de crédito cuando hago un pago. Incluso ha habido muchas ocasiones en que la cajera me da mi tarjeta junto con el pagaré que debo firmar, lo que es un claro indicio de que no verificará mi firma.

Pero no culpemos a las cajeras, esto ocurre porque tampoco se los exigen sus jefes, los cuales se han relajado porque las emisoras de tarjetas han desarrollado otros mecanismos de seguridad que son más eficaces que mi propia firma.

Por supuesto en muchos casos tenemos que teclear un NIP, o en otros -una novedad en algunos supermercados- hacer una firma digital en un formato electrónico, pero esto no es más que una medida de un complejo sistema de sistema de seguridad que se activa en fracciones de segundo y que lo hacen imperceptible a la vista de los demás.

A todos nos debe quedar muy claro que este tipo de mecanismos de seguridad no se revelarán. No tendría sentido, sería como darles pistas a los delincuentes.

Pero si ponemos atención a lo que declaró este funcionario de Mastercard recientemente, nos podemos dar una idea de lo que está ocurriendo con la seguridad de las tarjetas de crédito:

En una nota reciente publicada en el Financiero se puede leer:

“De acuerdo con el presidente de Soluciones Cibernéticas e Inteligencia de Mastercard, Ajay Bhalla, no se necesita una pluma para terminar una compra.

‘En Mastercard hemos invertido en medidas de seguridad como detección avanzada de fraudes y control, inteligencia artificial y chip EMV, que permiten a nuestros tarjetahabientes pagar sin ningún esfuerzo y con paz en la mente’, indicó.”

En otro post explicábamos cómo se están empezando a usar una amplia variedad de avanzadas herramientas de seguridad que pueden ir desde el encriptado cuántico hasta inteligencia artificial para reconocer la forma en como inclinamos nuestro celular al usarlo o, en el caso de las tarjetas de crédito, aprender a ubicarnos geográficamente y hacer un patrón de conductas de compra que les ayude a determinar que efectivamente somos nosotros los que estamos haciendo una compra con nuestra tarjeta de crédito.

La pregunta que, como consumidores, podríamos hacernos es: ¿Realmente podemos tener paz en la mente al hacer nuestras comprar como sugiere el funcionario de Mastercard

Si se toma en cuenta que siempre hay y ha habido riesgos en las transacciones que hacemos, comparado con el efectivo, pago con cheque e incluso pago con tarjetas de débito, el pago con tarjeta de crédito es el mecanismo más seguro que conozco, sin olvidar las cifras sobre fraudes que reporta la CONDUSEF

Hay una enorme diferencia entre llevar dinero en efectivo y que nos roben o perdamos el dinero en el cambino contra una tarjeta de crédito. Mientras que con el dinero no podemos hacer nada, con una tarjeta de crédito podemos estar siempre en conocimiento de los movimientos que se hacen en ella (con los sistemas de alerta) no pueden usarlo tan fácilmente como el efectivo y en última instancia podemos reclamar que nosotros no la usamos y, si somos honestos, actuamos pronto y de forma apropiada, las probabilidades de que reconozcan que el cargo no lo hicimos nosotros son muy grandes.

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