¿Somos incapaces de aprovechar oportunidades?

Haz patrimonio

Las personas que tienen éxito están aprendiendo todo el tiempo, no necesitan tener un libro o un profesor al frente para tomar cada acontecimiento como una forma de aprendizaje.

Aprender de todo, incluso de los errores, es una habilidad que tendríamos que desarrollar, sea cual sea nuestra actividad.

Requiere de un esfuerzo adicional, porque la mente por lo general tiende a divagar, ya sea para evitar una situación, porque no comprende o le implica un reto que siente que es incapaz de superar, o porque simplemente está ante una situación que le implica un esfuerzo

Esto significa que la mayor parte del tiempo estamos dejando ir oportunidades gracias a nuestra incapacidad para estar atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor.

De acuerdo con expertos esto puede cambiarse con aprendizaje, forzando a la mente a estar presente, a no huir ante los retos. La clave para estar atentos es la aceptación, observar sin esperar, sólo mirar sin calificar, para lograr sentirnos cómodos, con una postura amable frente a la realidad, aceptando la realidad como es.

Cuando uno lucha contra algo, la mente tiende a escapar y deja de prestar la atención.

Es decir, los momentos incómodos propician dejar de aprender porque empezamos a rechazar lo que vemos y la mente se fuga.

De manera que podríamos decir que los momentos incómodos son lo gran ventana de oportunidad para el aprendizaje y para ellos debemos ser tolerantes con la realidad.

Si logramos esto podemos aprender prácticamente de cualquier cosa, de una conversación irrelevante, de una cola en el cajero, de un momento incómodo en el elevador y por supuesto de las clases, conferencias y libros que tenemos en momentos de nuestras vidas al frente de nosotros.

Esta actitud vigilante, similar al acecho de los animales cazadores, no es un descubrimiento del todo nuevo, aunque sean ahora los neurocientíficos los que están dándolo a conocer. Las civilizaciones antiguas no europeas, como las culturas asiáticas y algunas mesoamericanas, conocían muy bien como educar a la mente para mantenerla en un estado aquietado que permitiera que su percepción se agudizara.

Lo contrario a un cerebro atento es un cerebro divagante, un fenómeno que todos experimentamos a diario y que en los tiempos actuales se ha agudizado con la llegada de redes sociales como WhatsApp o Facebook que nos brindan siempre la oportunidad de que nuestra mente se escape en cualquier momento.

¿Has sentido la ansiedad de consultar tu teléfono móvil en un momento incómodo en el elevador donde no sabes si conversar con alguien o ignorarlo? Es tu cerebro que quiere escaparse a una zona de confort.

La mente te dirá que estás exhausto, que el trabajo es aburrido, que la conferencia no la entiendes y te desalentará a seguir adelante, cuando descubras que esto es lo que te está provocando desperdiciar el mayor tiempo de vigilia que tienes a la mano, quizá podrías considerar evitar que tu mente huya y se mantenga presente en todas estas situaciones.

Los expertos dicen que esto se logra con práctica, quienes han practicado meditación o evitado diálogos internos lo saben bien. Es como si se activaran todos los sentidos y la realidad brillara más con su presencia, pero se trata de obligar a la mente a estar ahí, siempre tiene pretextos, una urgencia, una comezón, una preocupación o un pensamiento que emerge de lo profundo para distraernos del momento presente.

Cuando se logra mantener la mente atenta se desarrolla una nueva experiencia perceptual, de pronto es más fácil distinguir lo que nos da bienestar de lo que no nos lo ofrece. Podemos escuchar los argumentos de los vendedores sin preocuparnos lo que ellos piensen de nosotros y concentrarnos en lo que exponen.

Además, debido a que empezamos a ver la realidad de una manera más intensa, el efecto del conocimiento es acumulativo, de modo que podemos descubrir mejor cuando los discursos intentan manipularnos con nuestras emociones y a usar nuestros temores para impulsarnos a tomar una decisión.

También nos ayuda a evitar nuestras tendencias impulsivas de querer acallar un dolor emocional con la compra de un producto o la vivencia de una experiencia satisfactoria.

Aceptamos las malas noticias y experiencias con distancia, pero sin fugarnos de la realidad. El dolor emocional se hace presente, pero es tolerable y lo dejamos consumirse en lugar de evitarlo y conseguir que crezca.

La gente que lo ha logrado, además de tener éxito, busca que los demás despierten a la realidad. Cuenta una historia no verificada que Bill Gates obliga a sus visitantes a leer un libro antes de que se vayan, un esfuerzo un poco intenso, que habla de la excentricidad de un hombre que se encuentra entre la lista de los hombres más ricos del mundo

Lo que es un hecho es que los líderes más exitosos del mundo son lectores prolíficos y esto no es una coincidencia. La clave de nuestra evolución personal está en la punta de nuestra nariz, pero la mayoría no estamos preparados para descubrirla.

Artículos relacionados:
Circulo de Crédito
Auspiciado por:
© 2010-2017 Vivo con crédito. Aviso de privacidad y Términos y condiciones

Aclaración

Este sitio se produce solamente con fines informativos y de entretenimiento. Su contenido no debe ser considerado como consejo financiero profesional.

Es altamente recomendable que usted busque el consejo de un profesional para asuntos financieros serios. Este sitio y su autores se reservan su derecho de expresar opiniones personales en relación con respecto a la oferta de productos y servicios financieros.