¿Usas créditos o te usan a ti?

Cómo salir de deudas

Hay muchas formas de usar el crédito. La más común, aunque no lo creas, es que lo usamos porque los demás lo usan. No tienen nada de extraño, la evolución humana se ha dado en gran medida gracias a nuestras neuronas espejo que imitan lo que hacen los demás. El único problema es que esta imitación no busca conocer las características de los créditos que contratamos y esto en ocasiones nos puede causar que estemos pagando de más o de forma inconveniente para nuestro expediente de crédito. 

Otra forma de usar el crédito es cuando uno es movido por la publicidad institucional. Y en este terreno las agencias de publicidad han avanzado mucho al grado tal que son capaces de mover nuestros sentimientos más primitivos, como el de sobrevivencia, la inseguridad y la codicia para mover a uno a tomar decisiones impulsivas y emocionales, que después intentamos justificar ante los demás con explicaciones racionales.

Una  forma más, de las más sensibles, es cuando tomamos un crédito por necesidad. Nos surge una emergencia: un problema de salud o legal que nos obliga a buscar dinero de “donde sea” para resolverlo. No hay mucho que decir aquí, en ocasiones uno está dispuesto a dar la vida por un ser amado, de modo que echarse a cuestas una deuda complicada para pagar es, por decirlo de alguna manera, lo de menos.

La única observación que se puede mencionar en este caso es la definición de urgente. La línea entre creer que es urgente y ser realmente una emergencia es muy sutil, prácticamente imperceptible. Si profundizamos podremos descubrir que lo que es urgente para una persona, no lo es tanto para otra, especialmente si ésta última está acostumbrada a vivir sin recursos y dejar muchas de sus necesidades sin satisfacer o resolviéndolas de forma parcial. 

Hay muchas más formas de usar el crédito, pero nos limitaremos a estas tres para compararlas con créditos que se toman en el marco de una decisión estratégica.

Estas formas mencionadas de usar el crédito tienen algo en común: nuestras decisiones han sido tomadas por reacción, usamos crédito, pagando intereses, por algo que no planeamos y quizá no necesariamente resuelva las necesidades que pensamos originalmente.

El crédito, sin embargo, no conviene tomarlo sin planeación, ya que es un compromiso que de hecho nos reduce nuestros ingresos futuros. No es un regalo de dinero, es un negocio por el que tendremos que regresar el monto de dinero más los intereses que genere durante el proceso de pago.

Una manera de usar el crédito de forma estratégica es usarlo sólo para realizar actos determinantes, es decir que cambien nuestra vida de algún modo.

Lo que es importante se entiende porque es necesario e imprescindible. Por ejemplo, es necesario comer, no podemos evitar comer, es necesario e imprescindible. Desde el punto de vista del bienestar es importante tener un techo para dormir, agua corriente y electricidad.

La definición de que algo es importante es personal, para muchas personas es importante ver a sus padres todos los días, llevar a sus hijos a una escuela donde aprendan inglés e incluso salir de vacaciones para algunos es importante para su salud mental.

Sin embargo, algunas de estas cosas son prescindibles. Por ejemplo, que los niños vayan a una escuela donde no aprendan inglés no cambiará la vida actual de los niños, aunque en su futuro será determinante.

Aquí entramos a nueva categoría en la toma de decisiones personales: lo determinante, que es todo aquello que puede existir o no, pero que marcará una enorme diferencia.

Aprender a leer y escribir es determinante. Podemos no aprender, pero esta ignorancia determinará nuestro futuro.

En resumen, no podemos dejar de comer, por lo que comer es importante. Podemos dejar de estudiar, pero el hacerlo o no determinará nuestro futuro.

La clave para tomar una decisión estratégica es usar el crédito en actividades determinantes, que sean cruciales para nuestro futuro.

Mientras que lo importante debería ser pagado de contado, es decir con el fruto de nuestro trabajo, lo determinante podría pagarse con el ahorro y en un momento determinado con un crédito, ya que al hacer algo determinante nuestro futuro cambiará.

Al igual que lo importante, lo determinante también es algo que se define personalmente, pero si te podemos dar algunos ejemplos

No es determinante para tu futuro y por lo tanto no es una decisión estratégica usar el crédito para:

-Comprar un nuevo televisor inteligente

-Ir de vacaciones a un lugar paradisiaco

-Cambiar tu teléfono celular por la versión más moderna

-Comprar un auto más veloz, lujoso y visible

Si es determinante para tu futuro:

-Aprender una nueva habilidad

-Ahorrar dinero para tu retiro

-Comprar una casa que pagues totalmente antes de tu retiro

-Construir un patrimonio

-Crear fuentes de ingresos adicionales a tu trabajo

Como dije, lo determinante y lo importante se definen en el plano personal, pero esto no significa que deba ser algo dominado por nuestros anhelos o porque todo mundo lo hace.

Pongamos este caso hipotético. Porque has decidido que es muy importante para el futuro de tus hijos decides no guardar nada para el retiro y todo lo inviertes en su educación. De modo que cuando ellos terminan su carrera no tienes ningún patrimonio.

¿Cuál es el resultado? Que en el mercado hay mucha oferta disponible de gente con licenciatura y los trabajos que encuentran no están bien pagados. Sin embargo, ahora tus hijos -además de una mala paga- cargarán con el reto de ayudarte al final de la vida.

Muy distinto habría sido que tomaras decisiones estratégicas y les dieras una educación acorde a tus posibilidades de modo que ellos pudieran construir su futuro perfeccionando sus estudios y viviendo tranquilos pensando que tu tienes tu retiro resuelto.

Cuando reflexionas sobre las diferencias entre importante y determinante, empiezas a pensar sobre la dirección que quieres dar a tus acciones, lo que determinará tu futuro, es decir estás haciendo una estrategia de vida.

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