¿Eres una deuda o un crédito?

Vive mejor

A menos que seas un heredero, si estás empezando en tu carrera productiva, lo más probable es que aun no construyas tu patrimonio, por lo que si haces un balance de tu patrimonio lo más probable es que sea reducido, si no es que salgas con un saldo rojo, si tienes deudas universitarias, por ejemplo, o bien tu tarja de crédito tiene un saldo voluminoso.

Cuando se empieza en la vida productiva no hay nada de extraño cuando ocurre esto, es más bien algo común. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ser una promesa consumista o una de crecimiento productivo.

Así eres una promesa de deuda:

Cuando tus deudas, pero sobre todo tu mente, están enfocada en las cosas que quisieras tener y gastas todo lo que ganas en obtenerlas, ya sea a crédito o de contado, te estás convirtiendo en una promesa consumista. Toda tu energía se está esforzando en convertirse en el modelo ideal que todas las marcas y fabricantes de productos y servicios desean.

Eres, si nos permitimos cierta libertad con el significado de las palabras, una promesa de deuda, porque en este estilo de vida destinarás tu tiempo y tu esfuerzo a tener y pagar deudas, tu futuro dependerá de tu trabajo y del talento para que tengas para crecer profesionalmente.

Esto no quiere decir que no seas responsable con tus créditos. Puedes incluso tener una excelente calificación crediticia y ser un pagador puntual de tus deudas. Pero el destino de tus ingresos que ganarás en la vida en su mayor parte se irá en comer, transportarse y comprar objetos y servicios de consumo. Si tienes suerte y tienes trabajos formales al final de tu vida te espera la reducida puerta de vivir de lo que el gobierno organizó para ti como pensión y seguridad social.

Probablemente estés pensando: “Eso es lo que hacemos todos, se trata de la vida” Y tienes razón, en el día a día este tipo de consumo es lo que se necesita para vivir: comer, transportarse, pasearse, entretenerse y aprovechar el tiempo de esta vida para pasarla lo mejor que se pueda.

Pero hay una diferencia mínima entre este estilo de vida y otra que, aunque es menos común, es la que siguen las personas que lograr hacer si patrimonio.

Así eres una promesa de crédito:

Como escribimos antes, estamos usando los términos deuda y crédito con libertad, más allá de su significado técnico.

La palabra deuda se origina en palabra latina debita que a su ve procede de dehibere que significa “tener sin tener”, es decir es una obligación de pagar o devolver algo.

En cambio, la palabra crédito en cambio viene del latino credere que significa creer. Hay historias interesantes en torno al origen de esta palabra que también tiene raíces indogermánicas que están relacionadas con el significado de lo que llevas en el corazón En el derecho romano, sin embardo se le da la carga semántica “dar confianza al relacionarla con otra palabra (Certum Dare) que significa dar lo cierto.

Como sea, el significado del término crédito relacionado con la confianza y el creer en alguien es mucho más valioso, desde el punto de vista patrimonial que tener sin tener

Cuando empezamos en la vida productiva, nuestro futuro es una página en blanco, podemos empezar a escribirla teniendo cosas que debemos devolver (por medio del pago e intereses) o convertirnos en una promesa de crecimiento, en garantizar la confianza de que seremos más que usuarios de productos y servicios.

Las personas que comprenden esta tenue diferencia entre deuda y crédito actúan de un modo diferente, agregan un elemento más a su actuar. Créditos si, pero no para satisfacer deseos consumistas sino para invertir en uno mismo.

Y esto, en la práctica, hace una enorme diferencia. Las personas que invierten en sí mismas gastan su dinero y usan sus créditos para prepararse mejor, para aprender otro idioma o una nueva habilidad, para tener un nuevo grado educativo o dominar un área nueva en su profesión

Invertir en sí mismo también se puede destinar en hacer inversiones productivas como compara de inmuebles que se usan para rentar o que buscan lo que se conoce como ingresos pasivos, que consiste en venta de productos en donde se invierte en la construcción de un modelo de ventas que generará ingresos (casi) por si solos, como ventas de libros, máquinas expendedoras, vídeos en YouTube y negocios similares. No quiere decir que no se dedique uno a ellos, simplemente que pueden estar generando ingresos todo el tiempo, incluso cuando uno duerme.

Aprender a ser un inversionista, también te convierte en una promesa de crédito. No porque lo que ganarás, lo que probablemente no ocurra fácilmente, sino porque aprenderás diversas formas de hacer crecer tu dinero.

Los expertos hablan del diezmo, es decir de invertir al menos el 10% de los ingresos en uno mismo. Esto por sí mismo lo convierte a uno en un crédito, porque ¿A quién que no mejora día a día no le espera un mejor futuro?

También recomiendan tener mentores, eso en México no se acostumbra mucho, pero pueden ser virtuales, seguir los consejos que muchos expertos ofrecen gratis en internet, volverse un experto en distinguir los buenos de los que tienen un interés económico detrás y aplicar esos buenos consejos a nuestras vidas.

Si hubiera estado demasiado preocupado por los $ 3,000, estoy seguro de que hasta el día de hoy aún no habría escrito una propuesta de libro. A lo sumo, habría escrito uno terrible. No habría estado tan motivado o invertido, por lo que habría sido mucho más probable que pospusiera las acciones necesarias.

Lo importante es empezar con este consejo de invertir en uno mismo: ¡Ahora!, porque tengamos la edad que sea o nuestra situación patrimonial sea caótica, nunca es tarde para cambiar y mejorar nuestro patrimonio. Desde esta perspectiva vale la pena decir que entre más tarde se empiece más alto debe ser el porcentaje del dinero a invertir en uno mismo y estas inversiones deberán ser más seguras, pues no hay tiempo para perder en las especulativas.

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