Cuando ahorrar te hace gastar más dinero

Tu hogar

Durante mi niñez mi abuela solía darme lecciones sobre finanzas, sin conocer la palabra. Una de ellas ya la he comentado: nunca comprar en el primer lugar en el mercado y regatear siempre los precios, aunque sea fijos o no negociables.

Pero hay una frase popular que ella solía usar a menudo, y que yo sólo recuerdo cuando veo sus consecuencias: “Lo barato sale caro”. Mi abuela me insistía que había que comprar cosas buenas, aunque fueran caras, pero no hablaba de marcas (desconocidas para ella) si no de la calidad del producto.

Sus recomendaciones implican hacer esfuerzos por comprar bien, revisar todas las opciones, no aceptar sin chistar las condiciones del vendedor y concentrase en la calidad no en el precio. Debo confesar que esos sabios consejos lo sustituí por lo que hacemos todos: guiarme por las marcas conocidas y por lo que hacen los demás.

Y me salió caro: las marcas son guías de moda, pero no siempre de calidad, no saber lo que hay en el mercado disponible ha sido un error frecuente y no conocer la calidad de los productos también

A menudo la idea de ahorrar nos puede afectar si ahorramos de la forma incorrecta, porque, aunque no lo parezca, también se comente errores cuando evitamos gastar dinero en situaciones como las siguientes:

-Cuando comprar barato significa comprar más seguido

Puedes pensar que comprar unos tenis de $5 mil pesos es demasiado para ir a correr, pero comprar de $320 pesos pueden significar que sólo te duren una semana y tengas que comprar otros. Comprar no debe ser una reacción, sino el resultado de un análisis inteligente.

-Cuando dejas de hacer un mantenimiento importante

Es cierto que en ocasiones los mantenimientos sugeridos parecen más un rentable modelo de negocio que un cuidado responsable de tus equipos y vehículos. Pero si no se hacen mantenimientos puedes perder garantías o dejar de hacer cambios importantes. Si tienes un auto cuyos mantenimientos te están afectando, quizás cometiste un error al comprar un auto que te gustaba, pero que no analizaste bien lo que estabas comprando. Pero siempre hay decisiones que puedes remediar.

Esto puede pasar también en aspectos tan importantes como la salud: el dentista, revisiones médicas y revisiones similares.

En general prevenir siempre será más barato que reparar y es algo que no debemos perder de vista cuando realmente queremos ahorrar.

-Seguros

Décadas atrás por cuestiones de pago con tarjeta yo le compraba el seguro de camioneta a mi suegro. Una camioneta que había sido el sueño de su vida y que cuidaba con mucho cariño. El seguro se venció y le pregunté si quería hacer una renovación. Me dijo que sí, pero que lo aguantara un poco porque quería ahorrase unos pesos

Pasaron tres meses, en un fin de semana que lo vi me dijo que al iniciar el siguiente mes lo contratara para ir pagando mes a mes meses completos.

Faltaban sólo dos semanas, para que terminara el mes, pero el plazo no llegó. Por esas coincidencias incomprensibles de la vida, la camioneta se la robaron el siguiente fin de semana. Jamás la recuperó, ni el dinero que le costó. Lo que ahorró en seguro por supuesto no significaba nada ante la gran pérdida.

No necesito agregar nada a esta historia, la decisión es tuya.

-Tu salud

Hay ocasiones en que nosotros preferimos comer lo que hay en lugar de lo saludable. Hasta hay dichos populares que lo ratifican “De que lo tire a que me haga daño…”

Comer lo que hay no es saludable, especialmente si lo hacemos de forma frecuente como comidas rápidas, antojitos o comida procesada puede ser cómodo, pero no es un ahorro, es un gasto diferido hacia el futuro con altos intereses tanto en salud como en dinero.

-Comprar porque está barato

Ahorrar comprando barato, aunque sea a un gran precio, no es ahorrar, especialmente sino habías planeado comprarlo. La mercadotecnia es engañosa y te hace cuentas de lo que te ahorras, pero por poco que gastes, si no lo necesitas estás haciendo un gasto innecesario

-Gastas más al querer ahorrar

Mi esposa siempre tuvo la inquietud de comprar en la central de abastos para ahorrar. Me decía que era una forma de inversión ya que las cosas subían de precio y que al comprar a un precio bajo en realidad estábamos protegiendo nuestro dinero.

Tenía razón, pero la solución no era la idónea. Fuimos como ella deseaba a la central de abastos yo hice mi tarea y llevaba los precios de las cosas que comprábamos. Los precios no eran muy diferentes, incluso en algunos casos iguales.

Sin embargo, había gastos que no había considerado: sin contar la gasolina tuvimos que pagarle a una persona para que nos ayudara a llevar las cajas al auto, además del estacionamiento y que pagamos todo de contado, de modo que pagamos antes lo que implicó un desembolso importante. Algunos productos que compramos se desperdiciaron, algunos caducaron y otros nos fastidió de comerlos de forma frecuente. También se dio el caso de que comimos de más cosas que comíamos

Al final con números en la mesa le demostré a mi esposa que, aunque su idea de invertir en productos de consumo era muy buena, especialmente en tiempos de inflación, llevarlo a la práctica en compras en la central de abastos no había funcionado.

Concluimos que era mejor comprar en el super con una almacenaje de productos razonable y enfocado a productos en donde la caducidad no fuera un problema. Por ejemplo, jabones, papel, accesorios de limpieza, algunas latas, pastas y productos similares. Comprar cuando hay ofertas o sabemos que subirán los precios nos ha funcionado muy bien.

Mi esposa es muy disciplinada, la diferencia del monto que gastábamos en el super lo separa y lo guarda en una ahorro especial y el fondo ha ido creciendo.

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