No permitas que tus créditos sean para siempre

Cómo salir de deudas

Aunque el título de este blog fue inspirado bajo la idea de que el crédito nos acompaña toda nuestra vida, es conveniente hacer algunas precisiones

L propuesta “vivo con crédito” se refiere a la vida productiva. En los extremos de la vida biológica el crédito no es recomendable.

Eso es fácil de entender. Una persona no puede no debe endeudarse en su niñez y tampoco en su adolescencia.

Si lo hiciera su bienestar se vería comprometido pues aún no define su profesión, nivel de estudios y potencial de ingresos por trabajo.

En la entrada en la adultez también debe revisarse, especialmente si los compromisos son fuertes como el pago de un auto una casa o como a veces ocurre el pago de una carrera universitaria. Especialmente si es toda la carrera.

Muchos jóvenes profesionistas ven retrasado si crecimiento económico y patrimonial porque entran al mercado laboral con una importante deuda estudiantil. No siempre se obtienen los ingresos esperados cuando se proyectan en un dormitorio de estudiante y los pagos de la deuda pueden ser tortuosos cuando el joven profesional desea vivir en pareja, comprar un auto y mantener el nivel de vida de sus compañeros de trabajo.

Sin embargo, hay casos de éxito de estudiantes talentosos que terminaron su carrera profesional con una crédito y tuvieron acceso a oportunidades de trabajo que les permitió pagar su deuda y crecer personal y profesionalmente.

El otro extremo, en el final de la vida, el crédito tampoco es recomendable y  por eso a menudo de rechaza o se ponen límites de edad para firmar un crédito. 

El crédito es una promesa de pago a futuro. Si una persona está al final de su vida, la promesa de pago podría ser difícil de cumplir, no sólo por una cuestión de supervivencia, también de la capacidad para generar ingresos y de usar estos para otros fines. 

Lo ideal para una persona que está al final de la vida es que tenga los recursos económicos suficientes y los satisfactores resueltos y adquiridos para no requerir de créditos. Quizás sólo el uso de tarjetas de crédito como un modo de control de pagos.

Hay una etapa en la vida productiva en donde el crédito tiene una gran utilidad u es cuando el potencial de la profesión de una persona se visualiza claramente.

Eso lo saben las personas. Comprenden que en el futuro adquirirán más experiencia y relaciones y que su potencial de crecimiento de ingresos es muy grande. Ése es del momento ideal del crédito, porque es cuando se tiene la certeza de que el futuro será mejor o al menos igual para pagar los compromisos que uno se echará encima durante un tiempo determinado.

La etapa de crecimiento económico depende de la historia de la vida que tenga, de su tanto y de su tipo de actividad. Por ejemplo, un carpintero tarda años en aprender, pero luego adquiere todo el conocimiento para poder mejorar su calidad de trabajo y asegurar ingresos constantes, los cuales van decayendo en la medida en que su edad y no se lo permita.

La situación es diferente para un doctor, el cual con el paso de los años va adquiriendo mayores especialidades, relaciones y experiencia lo que garantiza que tenga importantes ingresos cuando está en edad adulta intermedia y avanzada.

Todo esto, además de las circunstancias económicas particulares y locales, el tipo de ingreso y las expectativas del futuro en general definen cual es el mejor momento en la vida profesional para tomar crédito y cuando dejar de utilizarlo.

Analiza con cuidado cual es tu tiempo para solicitar créditos y cuando para dejarlos,


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