Como regenerar tu dinero con el Minimalismo

Tu hogar

Un proverbio japonés dice que “un dinero ahorrado es un dinero que se gana dos veces”. El ahorro es un ingreso adicional que podemos considerar cuando descubrimos que nuestros gastos y deudas rebasan la posibilidad de pagarlos. Nunca dejaremos de insistir que para los ricos es mucho más importante tener un remanente constante de tus ingresos, es decir ganar por arriba de lo que se gasta. Es más importante esa diferencia que el ingreso mismo, pues éste puede tener un efecto negativo, si ganas por debajo de lo que gastas.

No es extraño que el proverbio que citamos sea japonés, su estilo de vida durante su gran pasado siempre fue modesto, simple y orientado al desarrollo de sus habilidades que al de sus posesiones.

Fue este estilo el que inspiró la tendencia de arquitectura llamada minimalista que consiste en reducir todo al mínimo posible, que ha su vez se ha orientado a un estilo de vida en donde la gente busca su propio camino para reducir al máximo sus posesiones con el objeto de vivir únicamente con lo estrictamente necesario para vivir.

El concepto es subjetivo, la idea de lo necesario suele ser diferente para todos, pero es justamente en Japón donde los jóvenes han recreado la tendencia de deshacerse de todas sus posesiones para ser felices, cómo se puede ver en el vídeo.

Para sociedades cómo la nuestra, que se caracteriza por ser consumistas, aun en algunos estratos pobres, la adopción de este estilo de vida sería una revolución, pues empezaríamos a descubrir que en ocasiones realizamos actividades o tenemos cosas que no son indispensables, pero que nos costaron dinero y tiempo para ganar ese dinero. Además de descubrir que la fuente de nuestra infelicidad podría estar en lo que anhelamos y no podemos poseer.

Es aquí donde surge el atractivo de la idea minimalista: si reduces tus necesidades, si gastas menos, tu sueldo te rendirá más y lograrás ese equilibrio esperado: ganar más de lo que gastas.

Además de que existe la promesa de que te sentirás mejor, pues una vida sin objetos ordena tu mundo, aclara tu mente y te hace ser más saludable, porque curiosamente lo natural, lo simple y lo saludable es lo más barato.

Otro beneficio es que el minimalismo es tan subjetivo que te puedes sentir libre de definir tu propio concepto, pues en la vida cada persona entiende el concepto de necesidad como algo diferente. Para algunos es una necesidad cambiar de teléfono móvil cada seis meses, mientras que para otros la necesidad más importante es tener que comer ese día.

La pregunta clave es llegar a casa y preguntarte ¿realmente necesito todo lo que tengo? ¿en verdad necesito comprar lo que (aparentemente) deseo? La toma de conciencia no es inmediata. Apenas pienses en tus amigos o amigas decidirás que sí necesitas comprar unos zapatos nuevos, aunque tienes ya suficientes.

No será hasta después de mucho plantearte esta pregunta, cuando descubras que los compraste y nadie te vio diferente o que el gusto duró solo un momento. Será entonces cuando podrás reconsiderar si valió la pena gastar ese dinero por un breve momento de satisfacción.

La toma de conciencia será gradual y llegará el momento en que se vuelva un verdadero reto personal, liberarse de objeto para dar la bienvenida a la acumulación de experiencias. Será entonces cuando revalores la importancia de lo efímero.

La comida, por ejemplo, es efímera, haces las compras, la cocinas, la consumes y se va. No hay acumulación, por lo tanto, la importancia está en la experiencia, tanto del sabor como el de la importancia de comer en compañía o en ese momento íntimo de estar contigo mismo haciendo algo que te gusta. También te puedes centrar el acto de comer como una forma de nutrir tu cuerpo y no ponerlo al servicio de la costosa comodidad de comer lo que no requiera esfuerzo.

La valoración de lo efímero es clave para una vida minimalista, porque después de todo la vida es efímera, así que comprar cosas que perduran es tener objetos que ocupan un espacio en tu vida y limitan tu libertad.

Esto contrasta con la moda, por ejemplo, que -siendo también efímera- tiene la clara desventaja de concretarse en objetos que duran más tiempo que la tendencia de su estilo.

Hoy te parecerá insólito, pero llegará el momento, bajo la idea del minimalismo, que será mucho más valioso la experiencia de una buena comida que la satisfacción de comprarte un producto de moda

Y tu bienestar financiero te lo agradecerá. Dejarás de comprar lo innecesario y en la medida en que vayas evolucionando en tu definición de minimalismo, también irá aumentando tu ahorro, de tal modo que con el tiempo descubrirás que un dinero que creías gastado vuelve a ti, con lo que descubrirás que cómo dice el proverbio, podrás ganarlo dos veces.

Es decir, rescatas un dinero que considerabas que habías consumido.


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