¿Son tus decisiones buenas?

Vive mejor

Si eres de las personas perfeccionistas que siempre buscan y exigen lo mejor para si mismos, posiblemente te sientas muy orgulloso de ser así. Las personas que te conocen reconocen y valoran tus decisiones y por lo mismo acostumbran usarte como referencia para tomar sus propias decisiones o siguen tu ejemplo.

Este prestigio te lleva a ser una persona esmerada en todo lo que haces. Compras lo mejor que haya en el mercado, eliges tu vestimenta después de estudiar todas las opciones y no permites a tu alrededor que ninguna decisión se tome a la ligera.

Lo que posiblemente no sepas es que ser así te está afectando tu bienestar y felicidad y como veremos más adelante, tu uso del crédito, pues mantener ese nivel de exigencia es cada vez más difícil sentirte seguro de que estás tomando la decisión correcta, de modo que. cuando tomas una decisión, en el fondo te queda una sombra de duda si obtuviste información de calidad, la analizaste bien y si tomaste realmente la decisión correcta.

Estos es lo que algunos estudios han hallado. La búsqueda de más información para tomar mejores decisiones puede llegar a abrumarte para evitar tomar la decisión equivocada, e incluso cuando tomas buenas decisiones la insatisfacción persiste, pues puedes pensar que no has adquirido lo mejor, aun a pesar del tiempo y los recursos económicos invertidos.

Barry Schwartz, autor de The Paradox of Choice explica que “el hecho de que alguna elección sea buena y de una sensación de libertad y poder, no significa necesariamente que más elecciones sean mejores. A medida que el número de opciones crecen se llega a un punto en el que, en lugar de sentirse liberados, se quedan paralizados”

Barry sugiere que la clave para liberarse de este peso es determinar cuánta libertad de elección te funciona en cada situación. La idea es maximizar el resultado, buscando en lugar de lo mejor, lo que es “suficientemente bueno", Y esto se puede hacer incluso si tus estándares son muy altos; cuando es así analizas las opciones una a una hasta que encuentres una que cumpla tus estándares y luego dejas de buscar.

En la realidad algunas personas están más inclinadas a perseguir lo mejor, mientras que otras prefieren perseguir lo suficientemente bueno. Sin embargo, estudios han encontrado que las personas con altas puntuaciones de maximización experimentan menos satisfacción con la vida, son menos felices, menos optimistas y están más deprimidas. Son más susceptibles al "remordimiento del comprador", su búsqueda de la perfección hace que frecuentemente experimenten arrepentimiento y dolor por sus elecciones.

Para estas personas la calidad de vida puede ser mejor si deliberadamente adoptan la estrategia de que "lo suficientemente bueno" están bien, lo que no significa que no se tengan altos estándares. Recomienda tratar de ver sus estándares como un objetivo en movimiento, por lo que mientras que su nuevo producto es actualmente "lo suficientemente bueno" para empezar, todavía está en la búsqueda de maneras de mejorar.

"La elección sabia comienza con el desarrollo de una comprensión clara de sus metas y valores", aconseja Barry. "Y quedarse satisfecho una vez que sus experiencias estén a la altura de éstas".

El autor ofrece tres maneras para mejorar la calidad de tus decisiones:

Elige tus batallas. Sabes bien que elegir es esencial para tu bienestar, pero para manejar el problema de las decisiones excesivas en tu vida, debes decidir cuáles realmente importan, para enfocar tu tiempo y energía en ellos. Por ejemplo, es mucho más importante decidir cuál es la mejor opción de desarrollo profesional, que pasarse el día en una tienda la mejor blusa que haya en un centro comercial para estrenar la siguiente semana. Analiza el costo de oportunidad de tener demasiadas opciones por decidir en cada área de su vida.

Más satisfacción, maximizando menos. Desarrolla estándares bien definidos para lo que es " suficientemente bueno" para ti al considerar tus metas, aspiraciones y lo que más te importa. Síguelos, pero a la vez recuerda que siempre te quedarás corto, porque lo bueno no es suficiente y que es un modo de aprender y acercarte a lo que realmente quieres. El truco consiste en aprender a abrazar y apreciar la satisfacción.

Alinea tus valores. SI te enfrentas a decisiones difíciles, el autor recomienda dos reglas prácticas para ayudarte a alinear tus opciones a través de tus valores más profundos. En primer lugar, pregúntate a ti mismo si la decisión que estás tomando se la recomendarías a tus hijos; y si lo que estás decidiendo tendrá un impacto en las vidas de otros.

Buscar lo “suficientemente bueno” es algo que nos debe interesar a todos, sobre todo si se analizan bajo la luz de los consejos de Barry Schwartz. SI todas las decisiones que tomamos se analizan bajo estas tres simples reglas estoy seguro que dejaríamos de comprar cosas innecesarias, no estaríamos tan endeudados y estaríamos más satisfechos con nosotros mismos.

El perfeccionismo es una vía directa que nos lleva al camino del consumismo. Entendido este como la compra de producto y servicios innecesarios que se adquieren por necesidades psicológicas. En este sentido la mezcla es explosiva: el perfeccionismo y el consumo puede llevarnos a tomar decisiones de compra facilitadas por el crédito: lo mejor a cualquier costo, lo que indudablemente afectará nuestras finanzas y podría llevarnos a afectar nuestra calificación de crédito.


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