La microinversión como alternativa de ahorro

Haz patrimonio

Cuando era niño de regreso de la escuela acompañaba a mi mamá a hacer compras al mercado. Usualmente parábamos en una carnicería, me gustaba ir ahí porque había un lugar donde sentarse y el carnicero tenía una actitud muy amable hacia mí, era una de esas personas que hacen sentir a los demás cómodos.

Frente a su mostrador tenía un enorme tarro de cristal con monedas. Y de vez en cuando echaba algunas al frasco. Le pregunté sobre el tarro y me explicó que guardaba todos los tostones (monedas de cincuenta centavos) que recibía para ahorrar para la fiesta de XV años de su hija

-¿Cuántos años tiene su hija? -pregunté

-Es más pequeña que tú -respondió sonriendo- apenas tiene cinco años, así que tengo diez para hacerle una buena fiesta.

Su sistema de ahorro me impactó tanto que todos los días le preguntaba a mi mamá si llevaba monedas de cincuenta centavos para pagarle al carnicero. Ella me complacía para que yo viera como los tostones iban al frasco.

Varios años después me enteré que todo su ahorro se convirtió en un fondo de emergencia para llevar a su atender a su esposa de una enfermedad, antes de que su hija cumpliera XV años. La noticia me entristeció, pero mi mamá me explicó que, al contrario de lo que yo creía, el carnicero estaba feliz de haber tenido dinero para responder a esa emergencia y que su hija también.

La costumbre de guardar dinero en casa disminuyó notablemente en la época en que la inflación era tan grande que el dinero dejaba de tener valor. Recuerdo al papá de un amigo que perdió parte del dinero de una venta que había hecho en efectivo de un auto.

Nunca supo que fue de él hasta que muchos años después que sacó el cajón del escritorio y descubrió que el dinero había caído al fondo del escritorio y había estado ahí siempre. La noticia no dejó de ser mala, pues el dinero estaba en pesos viejos y cuando encontró los billetes ya no tenían ningún valor.

Se les decía pesos viejos a la moneda que fue sustituida por nuevos pesos en 1993, en donde se le quitaron tres ceros a la moneda, de modo que mil pesos se convertían en uno. Una medida que fue tomada después de que la inflación hacía que se pagaran millones por casi todo.

Esa época la inflación desalentó el ahorro. La gente prefería gastar el dinero que ahorrarlo, muy pocas personas acudían a la banca a depositar su dinero para que los intereses les protegieran de su inversión.

Siempre han sido demasiados trámites, tiempos de espera, mínimos de inversión, terminología y condiciones complejas. Aunque la idea es proteger el dinero de la inflación, la búsqueda de una solución de ahorro no es sencilla, pues existen propuestas en la banca tradicional que ofrecen 0% de tasa de interés. Todo esto ha provocado que sólo unas cuantas personas decidan tener un programa de ahorros adicional al que se ofrece en el sistema de pensiones, con las afores.

El desafío es ahora aún mayor, millones de jóvenes llegan a su edad productiva en una sociedad en donde las alternativas de tener un empleo con prestaciones tradicionales es sólo una de varias y es una de las más difíciles. Ni jóvenes, ni empresas planean sus relaciones a largo plazo, dejando para después la previsión para el futuro.

Este fenómeno convierte al ahorro en una necesidad casi vital, pero hasta la fecha no existen alternativas que resuelvan de forma apropiada a las nuevas formas de pensar, vivir, coexistir con la tecnología de estas nuevas generaciones y afrontar los retos inflacionarios de estos nuevos tiempos.

Sin embargo, en el escenario del mundo financiero hay señales de que esta ausencia de ahorro podría pronto cambiar a través de propuestas novedosas que emergen de la fusión de las finanzas con las nuevas tecnologías que están abriendo un mundo de posibilidades tanto para el consumidor como para nuevos modelos de negocio.

Los futuristas han dicho que el futuro de la banca será móvil y en una nota publicada por el Financial Times podría estar confirmándose esta tendencia con una aplicación para microinvertir.

Se trata de ahorrar muy pequeñas cantidades regularmente -como los tostones del carnicero- a través del inseparable móvil que todos usamos.

Micro-invertir - el acto de ahorrar cantidades muy pequeñas de dinero regularmente - se promociona como una manera de hacer la inversión manejable para los jóvenes con bajos ingresos o con pocos activos.

La idea detrás de la inversión es vincular una aplicación con una cuenta con tarjeta de débito, de modo que se haga una especie de redondeo a favor del consumidor y canalizar esos recursos a una cartera de inversiones sin que en esto intervenga ninguna decisión del consumidor.

Los ahorradores y expertos en finanzas saben que con el tiempo esas pequeñas inversiones se convertirán en un recurso interesante. Por ejemplo, si el redondeo se hace a diez pesos, 5 pesos por transacción, en un lapso de un mes, podría acumularse hasta $300 pesos con sólo dos transacciones al día. Al año se ahorrarían 3,600 pesos, quizá no es mucho, pero es buen comienzo que puede estimular la práctica del ahorro en las nuevas generaciones.

Además de que es un recurso que se obtuvo sin pensar en él, con el paso de los años puede convertirse en una cantidad que puede ser invertida en otros medios con mejores tasas de interés.

El fenómeno del no ahorro es mundial, Black Rock, un gigante financiero gestor de activos en todo el mundo, realizó una investigación en el Reino Unido en donde se concluyó que 80% de la población no ahorra regularmente porque no tiene un ingreso disponible.

Otro problema detectado es que a la gente le parece que hablar o pensar en ahorrar e invertir es aburrido, de ahí que se piense que la micro inversión será una solución para revivir el ahorro y mostrar a las personas sus beneficios, aun cuando sus ingresos actuales sean bajos e insuficientes.

El problema, sin embargo, no se resuelve del todo pues con esas cantidades tan bajas las propuestas que ofrezcan los negocios interesados en desarrollar este tipo de aplicaciones no serían muy buenas si se basan en lo que están ofreciendo las instituciones actuales. 0% de tasa de interés no alienta el ahorro en una economía que tiene una inflación que ya supera el 6% anual.

La oportunidad de negocio está ahí para quien decida tomarla. De acuerdo con diversas investigaciones recopiladas por Financial Times el 90% de las personas estarían cómodas usando tecnología para administrar sus finanzas y 90% de los jóvenes de la generación del mileno y practicamente todos la generazión z están pendientes de su teléfono dentro de los primeros 15 minutos al despertarse

Las ideas que fluyen en el cerebro de las personas que están evaluando esta oportunidad de inversión no se limita al redondeo, también pueden aplicarse abonos a la cuenta de ahorro con un sistema de automultas o de recompensas.

Por ejemplo, depositar a la cuenta de ahorro una determinada cantidad si se rebasa el límite de velocidad o si se llega tarde a una cita. O por el contrario un premio por llegar a un objetivo, llegar a la quincena sin pasarse del presupuesto o por alcanzar los objetivos en el programa de ejercicios.

Todo dependería de la personalidad y decisiones del consumidor.

Las soluciones de micro inversión aún están por llegar, pero puedes empezar desde ahora con un plan de inversión diseñado por ti mismo y apoyado en aplicaciones que sí existen como Coinch

Lee más sobre ahorro en este enlace

Temas relacionados:

Administra tu energía y no tu tiempo para ganar bienestar

La deuda como dolor emocional

Apóyate en tus emociones para mejorar tus decisiones financieras

© 2010-2019 Vivo con crédito.

Aclaración

Este sitio se produce solamente con fines informativos y de entretenimiento. Su contenido no debe ser considerado como consejo financiero profesional.

Es altamente recomendable que usted busque el consejo de un profesional para asuntos financieros serios. Este sitio y su autores se reservan su derecho de expresar opiniones personales en relación con respecto a la oferta de productos y servicios financieros.