La tendencia al desorden

Vive mejor

Por regla general los problemas surgen de forma natural, pero su solución requiere de nuestro esfuerzo, atención y energía.

La tendencia es clara. En la vida todo requiere de nuestro esfuerzo constante, pues apenas nos descuidamos las cosas empiezan a complicarse, especialmente hay momentos en los que todo parece mucho más complicado y que los problemas surgen por todos lados, sin ninguna explicación de porqué nos ocurre eso.

¿Por qué ocurre?

De acuerdo con James Clear, autor del blog sobre modelos mentales con su propio nombre hay un concepto que puede explicarlo, que procede de las leyes de la termodinámica y que consiste en una de las grandes fuerzas del universo: a entropía

Esta fuerza es fundamental para entender la forma en como funciona nuestro mundo y que impregna casi todos los esfuerzos que perseguimos. Está presente en muchos de los problemas que enfrentamos por lo que se puede decir que es la única fuerza que rige la vida de todos

Para entender el concepto imaginemos que tiramos a la mesa un rompecabezas y que las piezas se ordenarán de tal forma que quedara armado

¿Es posible?

No. En nuestra realidad nunca ocurre porque las probabilidades están abrumadoramente en contra de esta posibilidad. Cada pieza tendría que caer en el lugar correcto para crear un rompecabezas completo.

Sólo hay un estado posible donde cada pieza está en orden, pero hay un número casi infinito de estados en los que las piezas están en desorden. Matemáticamente hablando, un resultado ordenada es muy poco probable que suceda al azar.

Este ejemplo captura la esencia de la entropía. Es, en otras palabras, una medida del desorden. Y siempre habrá muchas más posibilidades de desorden que la variación ordenada.

Pero hay algo más importante que debemos entender de la entropía: siempre aumenta con el tiempo.

Existe una tendencia natural de las cosas para perder el orden. Con el tiempo la vida será menos estructurada, los castillos de arena se derruirán. Las malezas dominarán los jardines. Las antiguas ruinas se derrumbarán. Los coches empezarán a oxidarse. Las personas envejecemos gradualmente. Con el tiempo suficiente, incluso las montañas se erosionan y sus bordes precisos se redondean. La tendencia inevitable es que las cosas se vuelven menos organizadas.

No se trata de una condena del destino, o de la previsión de un adivino. Esto se conoce como la segunda ley de la termodinámica. Es uno de los conceptos fundamentales de la química y es una de las leyes fundamentales de nuestro universo. La segunda ley de la termodinámica dice que la entropía de un sistema cerrado no va a disminuir.

A la larga, nada escapa a la segunda ley de la termodinámica. La fuerza de la entropía es implacable. La energía se pierde y tiende al desorden.

La buena noticia es que la historia ha demostrado que se puede luchar contra la fuerza de la entropía: las personas terminan por armar un rompecabezas disperso. Los jardines se reconstruyen. Siempre se puede limpiar una habitación desordenada y conservar las ruinas en su estado actual por mucho as tiempo, también las relaciones humanas pueden mejorarse con la atención, el perdón y el interés por el otro. 

Pero esto requiere de energía para evitarlo, porque las leyes del universo deslizan las cosas de forma natural hacia el desorden.

Y esto aplica a cualquier cosa de nuestras vidas. Por ejemplo, las relaciones exitosas requieren cuidado y atención. Las finanzas personales requieren de atención, prudencia, análisis y decisiones constantes. Las casas requieren de mantenimiento y limpieza.

Así que no es una sorpresa que, si queremos que las cosas estén bien en nuestra vida, se requerirá por parte de nosotros un esfuerzo constante.

Cuando todo empieza a andar mal en nuestra vida es una señal de que hemos dejado esforzarnos, quizá por depresión, por exceso de trabajo o por una falta de decisión. No es que el destino se ponga en contra nuestra, sino que no hemos hecho lo necesario, no hemos dado la energía necesaria para mantener lo que nos rodea en orden, ya sea el trabajo, nuestra salud, la casa, el auto, nuestra pareja, nuestros créditos y nuestros ingresos.

El desorden siempre aumentará por sí mismo. La única manera de hacer que las cosas estén ordenadas de nuevo es añadiendo energía. El orden requiere esfuerzo.

Si lo vemos desde una perspectiva más amplia, tampoco podemos culpar al destino que nos haya enviado a la vida en un lugar o en un tiempo en donde las condiciones son más difíciles que en otros. Las probabilidades de nacer en una situación son infinitamente menores que las de nacer en una situación difícil, la tendencia al desorden es una ley natural del universo.

SI aceptas esto, entonces ha llegado el momento en que descubras que es el momento de tomar decisiones por ti mismo, diseñar tu vida y mantener limpio lo importante porque la tenencia natural es el desorden.


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