¿Cuál es la inteligencia que construye la libertad financiera?

Vive mejor

En diversos posts hemos insistido que es conveniente ver al dinero como un símbolo de energía: representa el esfuerzo que realizamos para ganarlo.

Pero el esfuerzo no es solamente físico, también es de inteligencia. Y esta segunda energía es mucho más potente, pues es el camino para el bienestar.

Es fácil ver que paga más el trabajo de nuestras neuronas que sudor de nuestro cuerpo, a menos que seamos un profesional del deporte; pero incluso a ellos les pagan más por su talento y habilidades que por esfuerzo que hacen al realizar su profesión.

Por eso es importante que valores no sólo la energía que entregas en el trabajo, sino la inteligencia que aplicas en este esfuerzo. Desde esta perspectiva es muy útil recordar el modo de pensar de Abraham Lincon, a quien se le atribuye la frase:

“Dame seis horas para cortar un árbol y voy a pasar cuatro horas afilando el hacha”

Afilar el hacha se puede entender como la preparación de las herramientas para alcanzar un objetivo. Y esto abarca desde el entrenamiento hasta la planeación.

Si nuestro objetivo es alcanzar un estado de bienestar, o de libertad financiera, que es un estadio superior, necesitamos entrenarnos y planear.

Entrenarnos en el uso de herramientas financieras como el crédito, los seguros, las inversiones y el entendimiento de los fenómenos macroeconómicos que pueden afectar nuestras finanzas.

El apalancamiento es muy útil cuando se aplica con inteligencia para empujar nuestros objetivos productivos, los seguros protegen nuestro patrimonio y el dinero es mucho más útil invertirlo que gastarlo; por lo que entender la diferencia es fundamental para el alcance de nuestros objetivos.

Sin embargo, este conocimiento no tendrá mucho éxito si no lo metemos en un contexto específico, no es lo mismo pedir crédito o invertir en un ambiente de tasas bajas que en uno inflacionario. Y para conocer el rendimiento de nuestro dinero, no es necesario ser un experimentado economista, nos basta una calculadora y mucho amor, respeto e inteligencia por entender lo que haremos con el fruto de nuestra energía que entregamos en el trabo

La pobreza, según algunos expertos financieros, es la ausencia de planificación financiera. Se reacciona a los gastos y necesidades porque mantenemos una mentalidad en donde el dinero no es importante y pensamos que afecta nuestra convivencia y amistad con nuestros amigos y familiares.

Es verdad que la mayoría de nosotros nos pasamos soñando lo que haríamos con nuestro dinero si fuéramos ricos, pero en la vida real no hacemos mucho para mejorar nuestro bienestar, preferimos fugarnos de la realidad, con la esperanza de que ocurra algún milagro o que el gobierno, nuestro empleador o la sociedad se vuelvan más justos.

Pero la vida nos muestra que nada es justo, por lo que, si no planeamos nuestros gastos, usamos de forma inteligente el crédito e invertimos nuestro dinero para crear patrimonio, así seamos las mejores personas del mundo, la ausencia de dinero será una constante en nuestras vidas.

Es muy probable que te preguntes, ¿para qué ahorrar o en dónde invertir los 50 pesos que puedo tener si me abstengo de comprar un café o una bebida dulce? En efecto nadie se hace rico ahorrando 50 pesos diarios, aun cuando esto puede significar al mes $1,500 pesos y al año $18,000, pero el hacerlo es un modo de entrenamiento. No es lo mismo perder un peso que ganarlo, porque esa pequeña diferencia muestra que estamos teniendo un saldo a favor y no en contra.

Si quieres tener al final del año 180 mil o 1.8 millones de pesos, primero deberás mostrar a ti mismo que podrás con el objetivo de los 18 mil. Es una cuestión de afilar el hacha, te entrenas y planeas a la vez.

Una persona que no tiene mentalidad de riqueza se pregunta, ¿cuánto me van a pagar? En cambio, los ricos preguntan: ¿Cómo ganar en esto? Buscan siempre una ganancia, porque saben que la suma de estas ganancias le permitirá incrementar su patrimonio y con ello ganar o mantener su libertad financiera.

Pero es importante recordar que el camino hacia el bienestar no es un camino sencillo, está muy cargado de opciones falsas y nadie tiene la fórmula exacta para el éxito, por lo que hay que desarrollar una buena tolerancia a la frustración

Una vez que se logra la meta del ahorro a través del recorte del gasto, llega el reto de invertir nuestras ganancias en algo que sea realmente productivo y en este reto muchas personas, quizás la mayoría fracasan.

El reto de invertir en un nuevo negocio, en la bolsa de valores o de hacerlo rendir con pagarés bancarios no es sencillo, mientras unas inversiones son seguras, pero pagan muy poco, otras están basadas en sueños sin fundamento, por lo que la pérdida de la inversión es un golpe duro.

Por eso los inversionistas y hombres de negocio hablan de riesgos controlados: ¿Cuánto estoy dispuesto a perder y de qué modo puedo recuperar mi inversión si esto no funciona?

La fórmula es la misma que en ahorro: respetar, amar y aplicar inteligencia a nuestro esfuerzo, que se simboliza a través del dinero. Para ello se debe seguir planeando, evaluando y manejando el control

Hace algunas décadas cree en conjunto con un amigo un pequeño taller para confeccionar playeras para hombre. Los fabricábamos en la semana y los fines de semana rentábamos un puesto (el en sur y yo en el norte de la ciudad) para vender las prendas.

Yo tenía muy claro en mi mente cuanto debía vender en estos dos días del fin de semana para que nuestro negocio fuera rentable, así que a la mitad del primer día sume lo que llevaba. Un vecino me vio contar el dinero y se me acercó y con mucha amabilidad me dijo ¿sabes que contar el dinero de la venta es de mala suerte?

Yo estaba muy joven para no dejarme impresionar, así que su comentario influyó de tal modo que nos llevó al fracaso, al no llevar una buena contabilidad no separamos el dinero que debíamos reservar para pagar nuestros créditos y eso terminó por obligarnos a cerrar un negocio que bien administrado dejaba ganancias razonables.

Aún en los mejores (o peores) momentos de nuestras vidas en el terreno económico, debemos dejar de planear, contabilizar, controlar y medir. Si vas a hacer caso a supersticiones, mitos o costumbres, inclínate por recordar que el dinero es energía y que merece nuestro respeto amor y toda la inteligencia que podamos aplicar para cuidarlo y hacerlo crecer.

Pero hay un aspecto importante para alcanzar la libertad financiera: lleva tiempo. Si quieres vivir sin trabajar, tendrás primero que trabajar sin tener vida personal, primero hay que sembrar y luego cosechar, la suerte es que esa cosecha es continua, no cíclica.


Auspiciado por:
© 2010-2017 Vivo con crédito. Aviso de privacidad y Términos y condiciones

Aclaración

Este sitio se produce solamente con fines informativos y de entretenimiento. Su contenido no debe ser considerado como consejo financiero profesional.

Es altamente recomendable que usted busque el consejo de un profesional para asuntos financieros serios. Este sitio y su autores se reservan su derecho de expresar opiniones personales en relación con respecto a la oferta de productos y servicios financieros.