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La mejor manera para reducir tus deudas

Si buscas en internet “Cómo pagar mis deudas rápido” te encontrarás en los primeros resultados, identificados como patrocinados, al menos cuatro empresas que te ofrecen una solución.

Es decir, es un buen negocio para quien ofrece estas soluciones, pues están dispuestos a pagar por aparecer en las primeras posiciones de los resultados de búsqueda. A menos que sea el gobierno o una institución con fines caritativos, ningún negocio invierte en publicidad si no espera obtener ganancias concretas de este esfuerzo.

Esto parece a primera vista incomprensible pues yo, como consumidor, busco soluciones para resolver un problema de deuda porque el dinero que gano no me alcanza para pagarlas y resulta que hay empresas que se ofrecen a ayudarme, con la clara intención de obtener una ganancia económica.

La primera explicación, la más visible, es quién pagará por este servicio es la empresa que ofreció darnos un crédito basados en nuestro compromiso de pago.

Esto a primera vista no suena disparatado para un consumidor adeudado que piensa que el problema es que los intereses que paga son muy altos, pero que olvida que el firmó un contrato y que estuvo primero dispuesto a pagar y luego no pudo hacerlo.

Pero esta promesa, que de por sí misma es moralmente cuestionable, no se cumple a menudo. La CONDUSEF ha alertado que las famosas reparadoras de deuda no están supervisadas por lo que sus clientes se encuentran en una situación de vulnerabilidad y sujetas a ser sujetos de un engaño, pues lo primero que muchas empresas suelen hacer es pedir un anticipo como cuota de inscripción, alta al sistema o cualquier otro concepto que implique pagar primero, ayudar a pagar la deuda después.

Por supuesto no es una solución aconsejable, pero es natural que pensemos así. Cuando tememos un problema nuestra mente “vuela” en busca de la solución ideal, como ganar la lotería, recibir una herencia de un tío rico que desconocíamos o, en el caso de algunas mujeres, enamorar aun príncipe hermoso de ojos azules y con muchos, pero muchos, billetes verdes. No habrá quien piense en su mamá para que le ayude a resolver el problema, pues a eso fue acostumbrado.

Pero la realidad llega de inmediato para bloquear los caminos imposibles y buscar otros más realistas. Pero es aquí donde surge el problema ¿Qué tan realistas podemos ser si nos dominan las emociones y nos negamos a hacer un inventario claro de nuestras deudas comparados con nuestros ingresos?

La mayor parte de las veces las deudas crecen porque nos negamos a analizar con objetividad nuestra realidad económica, ya que nuestras emociones nos dominan, por ejemplo, una mujer soltera que compensa su soledad con compras en tiendas departamentales, pero que no analiza que sus ingresos no son suficientes y acumula una deuda impagable en sus tarjetas de crédito.

O unos padres de familia que se encuentran en dificultades económicas y sortean por meses sus retos financieros financiándose de las tarjetas de crédito hasta que llega el momento en que no pueden pagarlas.

Un hombre soltero que le encanta la fiesta con sus amigos y trata de mantener el ritmo de gasto con autos, fiestas y salidas nocturnas a bares y antros hasta que llega el momento en que le rechazan todas sus tarjetas por problemas de pago.

El problema de una deuda que no se puede pagar empieza mucho tiempo antes, cuando crece y es ése el momento de detenerla. Cuando esto no ocurre, entonces -antes de encontrar la mejor forma de resolver el pago de una deuda- es necesario reconocer el patrón de conducta que nos llevó a ese problema.

En el caso de la mujer soltera compensar la soledad con objetos, que finalmente no resolverá con los objetos que compra, o el del hombre también soltero que no quiere reconocer que gana mucho menos dinero que sus amigos y que debe parar su ritmo de gastos.

El mayor reto es en caso del matrimonio que no encontró la forma de mantener su nivel de vida y que quizá se vean forzados a aceptar a reducir gastos que no estaban dispuestos a hacer, como escuelas, paseos familiares o cursos especiales.

En cualquier caso, hay un patrón de conducta que hay que identificar para evitar que las dudas crezcan y, para pagarlas, cuando el problema ya se presentó.

En mi caso personal, por ejemplo, tuve que reconocer que mi papel de proveedor con mi familia me hacía decir a todo que sí, pues me sentía obligado a cumplir con las necesidades de mi familia. El problema es que no comunicaba mi situación financiera con mi esposa, de modo que ella no sabía que me estaba excediendo en mis gastos y gastaba pensando que tenía dinero suficiente.

Lo pensé largamente por un tiempo hasta que decidí hablar con ella. El diálogo fue muy difícil para mí, tardamos un fin de semana completo hablando de la situación. Cuando terminaron las dudas hicimos un plan y desde entonces lo hemos seguido con bastante éxito.

La solución fue encontrar el patrón que me hacía gastar y luego afrontarlo. Por fortuna yo lo hice antes de que la deuda se convirtiera en un problema real y el pago de intereses fue poco significativo.

Una vez encontradas las causas del endeudamiento, viene entonces la búsqueda de las soluciones. ¿Habrá alguna que realmente nos permita salir del atolladero con ahorros importantes y con un Reporte de Crédito impecable?

La realidad cruda y cruel es que no hay. El reto es que hay que afrontar la realidad. Pero si lo miramos en perspectiva no se va acabar el mundo. Tendremos que hacer muchos sacrificios, hacer negociaciones, aclaraciones y trabajo duro, pero al final podremos salir, incluso fortalecidos porque el encontrar una solución y ser disciplinados para realizar los pagos nos acercará más a nuestros seres queridos y a ese ser interior que busca vivir en paz y en armonía con el mundo, es decir, nos sentiremos mejor con nosotros mismos.

No hay métodos mágicos, se pueden pagar las deudas que tengan intereses más altos, o las que sean más pequeñas, o las más urgentes. Lo importante es tomar la decisión de hacerlo y mantener la disciplina hasta el final.

En este camino te aconsejamos evitar contratar nuevas deudas, incluso si es necesario guarde en un cajón con llave sus tarjetas de crédito.

También es importante, una vez que se ha pagado la mayor parte de la deuda, tener un colchón para gastos imprevistos, te salvarán de muchos problemas que usualmente te hacen gastar más, justo cuando no tienes dinero.

Cualquier ayuda debe tomarse en cuenta, vender lo viejo, juntar el cambio, trabajar los fines de semana en una actividad que genere ingresos, el momento de cambio está aquí y la energía que pongamos en resolverlo será clave.

En el otro lado del río de este reto, cuando lo cruces, encontrarás muchas razones para sentirte satisfecho y orgulloso de ti mismo

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