Evita que tu cerebro te haga perder oportunidades

Vive mejor

¿Cómo es un lunes para ti? Para algunos las jornadas de trabajo son tortuosas, su actividad más frecuente es medir la distancia en tiempo que hay que sufrir para vivir el próximo periodo de relajación y vida plena. Para otros es un remanso de descanso después de un maratón de gastos de fin de semana, en donde la cartera no resistió y hubo que hacer uso de refuerzos como las tarjetas de crédito bancarias y departamentales. Pero para unos cuantos es día más de oportunidades para mejorar su patrimonio.

En los dos primeros casos las personas están dejándose llevar por las circunstancias y permitiendo que su mente los lleve por los caminos que las circunstancias quieren. Desafortunadamente, a los pensamientos les sigue la acción (o la creación de nuestra propia realidad), de modo que permitimos que las circunstancias decidan por nosotros, bajo la creencia de que somos nosotros los que llevamos el control de nuestra vida.

El tercer caso, el de la persona que ve en su día oportunidades, es una persona que se anticipa a las circunstancias, que se encuentra en modo de alerta y que ha logrado canalizar su energía para evitar la angustia, el estrés o la depresión para concentrase en actividades productivas que sin ser urgentes serán determinantes para su futuro.

Los retos y dificultades de la vida, ya sea porque el trabajo no nos gusta o porque venimos de una situación de decisiones erróneas, provocan que nuestro cerebro se ponga a la defensiva y empiece a divagar

De acuerdo con Martín Reynoso, el ponente de esta conferencia de TED la mente cuando divaga tiende a volar, es decir, huir de las circunstancias; pelear, o sea lucha contra la circunstancia; se colapsa en fenómenos como la angustia, la depresión o simplemente siente que se congela, sin tomar ninguna decisión

Pero la alternativa a estas reacciones es estar presente al momento, pero sin empujar un cambio. Estar presente en la situación tal cual es y con ello emerge un sentimiento de equilibrio, bienestar y felicidad.

La atención plena no sólo nos abre el mundo a las posibilidades, sino que también nos relaja respecto a nuestras acciones y nos da un verdadero control de nuestro destino.

Pero para alcanzar un nivel de atención plena se requiere de entrenamiento y disciplina.

Construir un patrimonio en la vida diaria es posible si estamos en un momento de atención plena, pues evita que caigamos en conductas autodestructivas como huir de nuestras responsabilidades del trabajo o gastar de más por nuestra situación anímica. La mente atenta además nos hace estar centrados en nosotros mismos descubriendo que el tiempo puede aprovecharse mejor si estamos conscientes de lo que hacemos a cada instante.

El vídeo que mostramos te da una directriz de cómo lograr este estado de conciencia.

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