No te confíes, en seguros lee lo que adquieres

Vive mejor

Sales de vacaciones y cuando regresas te encuentras con la desagradable sorpresa de que en tu ausencia los ladrones hicieron de las suyas y te vaciaron el departamento. Cargaron con todo, incluso con tu cuadro valuado en 50, 000, herencia de tu abuela.

Después del susto y el coraje, guardas la calma y decides llamar a tu aseguradora, porque afortunadamente desde hace algunos meses cuentas con un seguro para tu casa que cubre este tipo de 'incidentes'. Días después te informan que te será cubierto el valor original de prácticamente todas tus cosas, incluyendo el cuadro por supuesto. Por esta obra de arte te darán la maravillosa cantidad de 1,800 pesos....¡¿Qué?!

Haces el coraje de tu vida porque la aseguradora es una aprovechada que intenta verte la cara e intenta evadir su responsabilidad. Interpones una queja y ellos amablemente te piden que leas el contrato que tú mismo firmaste en el momento de contratar. En él se estipula que la póliza de seguros te ofreció una cobertura para 'objetos raros y de arte' limitada a 30 días de salario mínimo general vigente en el Distrito Federal, a menos de que tú declararas -antes de contratar- el valor real de esas obras y la aseguradora aceptara ampararlos.

En nuestro país no estamos acostumbrados a leer lo que firmamos, pero solemos culpar a las famosas 'letras chiquitas' por todas nuestras desgracias.

En algún tiempo esto era cierto, pero desde hace muchos años dejó de ser así y esas 'letras chiquitas' dejaron de existir por ley. De hecho en todos los contratos, de este tipo, las especificaciones y/o restricciones de las pólizas de seguros suelen venir en un tipo de letra más grande y en negritas, para que destaquen a la vista del lector.

Lo cierto es que la gran mayoría de los problemas se dan porque compramos seguros a ciegas. Firmamos, nos entregan los papeles, los archivamos y no volvemos a saber de ellos hasta que necesitamos del servicio.

Es muy fácil despotricar contra una compañía de seguros, telefonía, gas, etc., pero la verdad es que también tenemos parte de responsabilidad por no leer e informarnos sobre lo que compramos o contratamos.

En el caso específico de los seguros es muy importante que al momento de tomar la decisión de adquirir uno no comparemos sólo precios, sino también las coberturas y las principales limitaciones con las que cuenta cada una de las compañías. Hacer esto no es nada del otro mundo, basta con que te sientes a leer las condiciones o que en todo caso te asesores por un agente de seguros, cuya primera misión es entender nuestras necesidades y luego encontrar alternativas de protección que puedan cubrir esas necesidades.

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La foto le pertenece a Fagundes

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