Excusas para mantenerte endeudado (Parte 1 de 3)

Cómo salir de deudas

Jesús era una de esas personas que causaba admiración y un poco de envidia entre todos sus amigos (yo incluido) por su estilo de vida. La mejor ropa, el Gadget del momento, auto siempre impecable, vacaciones memorables y una muy buena actitud a la hora de invitar la cuenta del restaurant. Jesús llevaba una vida casi perfecta hasta que sufrió un infarto a causa del estrés.

En cuestión de semanas -mientras Jesús se recuperaba en el hospital- sus acreedores echaron mano de cuando pudieron. Casa, muebles, auto… todo terminó embargado, ante el asombro de aquellos que desconocíamos los niveles de sus deudas.

No pretendo hacer de este post una historia de superación personal, porque para bien o para mal Jesús se sobrepuso al infarto pero no así a sus deudas y por lo mismo es que podemos tomar su caso como ejemplo de cómo las excusas pueden acabar con nuestra salud física y emocional.

Los seres humanos somos tan increíblemente tercos que aún cuando algo nos pueda estar afectando visiblemente, siempre tenemos un buen pretexto para no cambiar de actitud o de forma de vida.

Obsérvate e identifica tus propios pretextos; mientras tanto yo te comparto las excusas más comunes que Jesús y muchas otras personas que he conocido han argumentado para seguir endeudados eternamente, aún cuando ese estilo de vida esté acabando con su bienestar.

1. No estoy listo para planificar.

Claro que la planificación es importante, pero el primer paso es la decisión. Te pongo un ejemplo; cuando una persona 'planea' bajar de peso dice: -Antes de empezar tengo que conseguir ropa de entrenamiento y tenis, inscribirme en el gimnasio, cargar canciones en mi iPod para escucharlas mientras haga ejercicio, ir al nutriólogo y ¡listo, entonces sí puedo comenzar!-, pero mientras todo eso sucede, esta gente sigue comiendo como siempre y no cambia ningún hábito.

Para bajar tus deudas no necesitas conseguir un nuevo empleo en donde te paguen más, ni sacarte la lotería o esperar a que te aumenten el sueldo. Sólo tienes que empezar a ahorrar aunque sea 10 pesos diarios e ir saldando tus deudas poco a poco.

2. Debo demasiado, soy caso perdido.

Si de verdad deseas dejar de tener deudas, no te concentres en el total de tu deuda, sino en un primer pago.Míralo como un experimento,comprométetea pagar 'x' cantidad durante una semana o 15 días y después observa qué pasa. Quizá te des cuenta que puedes ahorrar más o que tu meta fue demasiado alta, pero que la puedes reducir y no abandonar tu objetivo.

Olvídate de metas a largo plazo en estos momentos, pero toma nota de todos los cambios que vas teniendo día a día. Cuando llegue el plazo que tú mismo te hayas fijado podrás reconocer que algo está cambiando en ti y tendrás más ánimo de continuar. Siempre trabaja con metas y objetivos pequeños y a corto plazo, en la medida que los alcances podrás plantear otros de mayor alcance.

Continuará...

La foto le pertenece a yonghokim

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