Hablemos de dinero sin miedo

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La principal razón de los problemas financieros familiares es la falta de comunicación. Hablar sobre dinero con honestidad no es algo para lo que nos hayan educado.

Cuando se es 'nuevo e inexperto' en las relaciones de pareja uno de los temas que más nos cuesta trabajo hablar con nuestra pareja es de dinero. Como hombres no es fácil asumir y mucho menos decir que nuestras finanzas no son tan buenas como quisiéramos y en su lugar preferimos evitar el tema. La consecuencia: una situación financiera cada vez peor.

Lo mismo sucede con la situación financiera de nuestros padres. Pocos somos los que nos atrevemos a cuestionarles sobre su futuro, el retiro, los gastos funerarios para cuando llegue el día.

La verdad es que no son temas fáciles, pero cuántas historias hemos oído sobre problemas financieros que desbaratan familias que no estaban preparadas para enfrentar este tipo de situaciones.

En ambos casos romper esa barrera social y personal de hablar de dinero es muy difícil, pero es vital. Si no lo hacemos corremos el riesgo de cometer incontables errores frente a algunas situaciones muy dolorosas que fácilmente podríamos haber evitado si le hubiésemos dedicado un poco de tiempo para hablar de ello.

Existen seis cosas importantes sobre las que debes reflexionar para luego hablarlas con tu familia, libre de miedos y lo más honestamente posible.

Mira alrededor de tu vida, en particular de tu familia más cercana y amigos. En cada una de estas relaciones hay cosas que probablemente están sin resolver y en las que hay que poner especial atención. Por ejemplo.

Tu pareja. ¿Comparte los mismos sueños para el futuro? ¿Tiene alguna deuda que usted está ocultando? ¿Estás tú en una mejor o peor situación financiera que tu pareja pueda creer? ¿Estás de acuerdo sobre cómo manejan sus propiedades?

Tus padres. ¿Tienen arreglado su testamento?¿Están preparados para gastos de jubilación y funerarios en caso de necesitarlos?

Sus hijos. ¿A qué universidades piensan ir y cuánto costará? ¿Están próximos a casarse y tú pondrás una parte de la boda?

Otros parientes. ¿Les debes o te deben dinero?¿Hay otros problemas, como el cuidado de familiares mayores? ¿Quién es responsable de qué?

Esto es sólo el comienzo. Debes tomar las riendas de la situación y hablar con cada uno de ellos sobre las respuestas a estas preguntas.

Muy a menudo esto puede resultar doloroso e incluso puede provocar discusiones familiares y conflictos o rupturas con los amigos. Si alguien no desea participar en estas discusiones esa es su decisión, pero siempre deja la puerta abierta para cuando quieran acercarse.

Antes de hablar sobre dinero se debe tener toda la información necesaria; estados de cuenta para mostrar el estado real de nuestras finanzas, recibos de la hipoteca para mostrar a nuestra familia cuánto falta por pagar, cotizaciones para seguros de vida, etc.

Así, sí las personas que pudieran estar a la defensiva será más fácil que participen de la conversación. La franqueza y honestidad con la que tú inicies la conversación creará el estándar bajo el que los demás habrán de dirigirse.

¿Qué pasa con los sentimientos? Una vez más, la honestidad es la mejor política y, de nuevo, lo mejor es predicar con el ejemplo. Comportarse exactamente de la forma en que le gustaría que otros se comportaran. Compartir cada gota de su información relevante. Que las opiniones y sentimientos sean abordados abiertamente, con honestidad y con calma.

La información real y la honestidad son las armas más poderosas para lograr que todos participen en la elaboración de un plan económico familiar que ayude a solucionar o prever problemas financieros.

Es muy importante que esta o estas conversaciones tengan un tiempo definido y programado. Por favor no pretendas que todos se sientan cómodos con una discusión que se te ocurrió el sábado por la mañana. Además de planear toda la información que habrás de presentar, también contempla una comida o cena para todos después de la charla, esto les servirá como descanso pero sobre todo para afianzar los lazos de cordialidad y solidaridad que deben existir en estos casos.

Un último factor clave: asegúrate de que la reunión termina con algunas acciones muy claras para todas o algunas de las personas involucradas. ¿Qué hay que hacer para que estos planes sean una realidad? Sin acciones específicas, la charla se quedará sólo en eso, en meras palabras.

Después de la conversación, probablemente te encontrarás con una lista de acciones y, tal vez, algunos sentimientos heridos. Ambos elementos merecen un seguimiento. Habla con las personas involucradas e intenta calmar los sentimientos heridos. Escucha sus preocupaciones, pero siempre ten presente el objetivo de la reunión y da seguimiento a las acciones decididas. Esto incluso podría implicar algunas reuniones de seguimiento para garantizar que estas acciones sucedido o que nuevas aportaciones recibidas.

Ya sé que esto suena a un montón de trabajo, pero los beneficios son enormes: fortalecerás las relaciones, tendrás la garantía de que las cosas importantes son atendidas, pero sobre todo estarás evitando posibles crisis.

Fuente

La foto le pertenece a japharl

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