Finanzas también son cosas de familia

Tu hogar

La educación financiera, como cualquier otra, es una cuestión que se aprende desde la casa. Desafortunadamente en nuestro país no tenemos la cultura de incluir temas financieros en nuestros temas de conversación familiares.

Podemos hablar de todo -televisión, economía siempre que no sea la nuestra, la escuela, el trabajo, relaciones interpersonales y una que otra anécdota- pero cuando se trata de dinero el tema pasa al territorio de lo privado.

Normalmente las cabezas de familia se adjudican el derecho y la obligación de tocar estos temas sin que nadie más lo sepa. Esto es lo peor que se puede hacer.

Ya sea que tenga niños o no en la familia, entablar conversaciones frecuentes y abiertas acerca de los deseos, necesidades financieras y medios para lograr los objetivos de todos los miembros de la familia es importantísimo.

Si bien es cierto que mantener cierta independencia económica en una pareja es bueno, es muchísimo mejor establecer planes y metas financieras compartidas con toda la familia.

Las metas deben ser compartidas libremente para buscar, en conjunto, el mejor camino para alcanzarlas. Con esto, las decisiones financieras se podrán tomar de la manera más justa posible, reduciendo la tensión por posibles problemas de dinero.

Por poner un ejemplo, los adultos solemos anteponer nuestras necesidades a las de los más pequeños de la casa para quienes poder comprar ahorrar para una bicicleta es su máximo objetivo. La idea de platicarlo es justamente con el objetivo de tomar en cuenta todas las necesidades, que nadie se sienta excluido y entro todos ayudar a alcanzar esos objetivos. Así como podemos cooperar para comprar esa bicicleta, los pequeños pueden comprometerse a ser buenos estudiantes para obtener una beca y ayudar a disminuir la colegiatura.

Basta con asignar tiempo para conversar con nuestra familia sobre temas financieros. Lo recomendable es que cuando establezcas este vínculo evites distracciones como la televisión, teléfonos o computadoras.

Es preferible que se informen unos a otros sobre sus ganancias y gastos individuales. No es que estemos espiando, simplemente estamos previendo para evitar sorpresas.

Un punto muuuy importante es ser positivos y constructivos cuando algún integrante de la familia exponga algún problema financiero. Evitar por sobre todas las cosas culparse unos a otros por problemas financieros.

Incluyan en sus conversaciones temas como las tarjetas de crédito y asegúrate de que toda la familia entienda que una tarjeta no es dinero gratis y que se debe pagar, por lo que es necesario tener dinero para cubrir los costos de lo que se compra.

La base de unas finanzas familiares sanas es la comunicación y hablar es lo único que te puede salvar de una crisis provocada por dinero. Y tú, de qué hablas con tu familia.

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La foto le pertenece a jwinfred

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