Neuromarketing vs consumidor

Vive mejor

¿Alguna vez has escuchado, utilizado o leído la frase 'la culpa de comprar se me quita al estrenar'?

Aunque parece broma, la realidad es que esto es cierto y aún cuando la culpa pudiera aparecer nuevamente con la llegada de nuestro estado de cuenta, la sensación que nos provoca comprar eso que tanto hemos deseado es casi indescriptible. Esto lo saben anunciantes y vendedores y sabes qué… lo están utilizando a su favor.

Conocido en el mundo de la mercadotecnia y la publicidad como neuromarketing; la aplicación de la tecnología de las neurociencias a la investigación en marketing permite conocer la forma en que anunciantes y vendedores activan el botón de compra de nuestro cerebro.

Gracias a estos estudios se sabe que nosotros los consumidores tardamos solamente 2.5 segundos en elegir dentro de un supermercado y optar entre uno de los cinco o seis productos de distintas marcas ofertados. ¡Sólo 2.5 segundos!

Pero si ese 'botón de compra' existe y lo han encontrado, ¿por qué nosotros no sabemos apagarlo, mientras que ellos (anunciantes y vendedores) lo encienden a su antojo y cada vez mejor?

Por ejemplo, Javier Garcés Prieto, psicólogo y profesor de Psicología del Consumidor, asegura que entre el 40% y el 70% de las decisiones de compra se toman dentro de los centros comerciales y muchas de estas compras son productos que el cliente no tenía previsto adquirir.

Todo parece indicar que nos volvemos más vulnerables cuando nos encontramos en grandes superficies, sin problemas de estacionamiento, con la temperatura ideal y donde todo es alegre y brillante; es decir en los grandes centros comerciales.

En general los consumidores decidimos en primer lugar con la emoción y luego con la razón. De hecho, todos alguna vez hemos atravesado por un estado en el que después de haber decidido una compra emocionalmente, la autojustificamos racionalmente. En consecuencia el impacto emocional de un mensaje es mucho más fuerte que el impacto racional.

Así pues, mercadólogos y publicistas se adentran en nuestra cabeza para penetrar directamente en nuestros bolsillos. Por ello críticos y detractores de estas técnicas, afirman que el neuromarketing implica manipular la mente, y denuncian que sus métodos están orientados a generar y controlar necesidades de consumo a escala masiva.

En cambio para los psicólogos la compra compulsiva no tiene nada de nuevo, pues al comprar sin medida nuestro cerebro experimenta una sensación de placer parecida a la que se genera cuando buscamos comida o sexo.

Aunque de momento no se ha encontrado la forma de activar un escudo protector contra los impulsos de compra, empezar por no cargar la tarjeta de crédito a todos lados y procurar ir siempre acompañado a los centros comerciales, con el objetivo de distraer nuestra atención, parecen ser las mejores opciones.

Fuente

La foto el pertenece a Muffet

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