El arte de pedir matrimonio

Tu hogar

El día que uno de mis mejores amigos me contó la forma en la que le había propuesto matrimonio a su ahora esposa, comencé a preocuparme por el día en que yo haría lo mismo y es que no era para menos. La historia era como de película o de una de esas revistas de sangre azul.

Cena romántica a la luz de las velas (preparada especialmente para ellos dos), en la playa privada de uno de los más exclusivos hoteles de la Riviera Maya, Cancún, y por supuesto él de rodillas con un anillo espectacular que no dejó lugar a ningún titubeo que pudiera tener la novia.

La historia fue todo un éxito para las mujeres que estaban presentes en esa reunión, incluida la que en ese entonces era mi novia y que no paraba de preguntarme si yo algún día haría lo mismo. Por supuesto que dije -Sí-; aunque en el fondo sabía que una producción de esas dimensiones no era un lujo que nos pudiésemos dar, por mucho que la amara.

Con el tiempo la historia se borró de nuestros recuerdos -o por lo menos de los míos-, decidimos vivir juntos y dejar para un futuro el tema del matrimonio, hasta que un día...

Decidimos cambiar el color de las paredes de nuestra casa, para no aburrirnos ella sugirió una competencia de pintores de brocha gorda, yo pintaría nuestra habitación y su tarea sería el estudio.

En esas estábamos cuando de la nada se puso a cantar nuestra canción favorita. Tomé mi brocha, la sumergí lo más profundo que pude en el bote de pintura y escribí sobre la pared blanca -¿Te casarías conmigo?-

La llamé diciéndole que el color no estaba quedando parejo, por supuesto que corrió hacia donde yo estaba para burlarse de mis dotes de pintor; y así con la ropa manchada de pintura, sin cena romántica y sin anillo me dijo -Sí-.

A mi esposa le encanta contar esta historia, yo es la primera vez que la cuento y lo hago porque navegando por internet encontré el trabajo del fotógrafo Kim Kalyn que para este 14 de febrero propone un Día de San Valentín ¡¡perfecto!!: pedir matrimonio.

En este sitio encontrarás propuestas originales para pedir matrimonio, sin tantas complicaciones. Románticas, privadas o de bajo presupuesto (como la mía), este 14 de febrero quizá sea la fecha ideal.

La foto le pertenece a chadmagiera

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