Proveedor sin riesgos

Haz patrimonio

Soy distribuidor de materias primas para pastelerías y panaderías.

La idea de tener un negocio propio se la debo a mi padre que era panadero. Él decía que "dándole de comer a la gente, uno nunca se muere de hambre", así que durante 20 años trabajó día y noche su panadería.

La idea de ser distribuidor de harinas y no panadero, se la debo a mi madre. Ella decía que "dándole los materiales al que le da de comer a las personas, uno nunca se muere de hambre".

Al principio del negocio, mi familia siempre se dedicó a hacer pan tradicional. Con el tiempo a mi mamá le dio por hacer panes más elaborados, pasteles y repostería en general. El problema era que no siempre conseguían las materias primas suficientes y de buena calidad que necesitaban, fue entonces cuando se les ocurrió dar un giro al negocio y convertirse en proveedores, más que en productores.

Desafortunadamente la idea se quedó sólo en eso, en una idea. Mi padre que llevaba toda la vida dedicado a su panadería no se quiso arriesgar y convenció a mi mamá de quedarse con lo que tenían.

Mi madre, como toda mujer, nunca abandonó su idea y en cuánto terminé la carrera hizo hasta lo imposible por venderme su idea de negocio. Lo logró y vaya que tenía razón, es un muy buen negocio.

Como todos, empecé con poquitos clientes. Primero con las panaderías y pastelerías de la zona (incluida la de mi familia, por supuesto), luego me fui extendiendo hacia otras delegaciones.

El problema con mi negocio es que a diferencia de la panadería en donde pan que venden, pan que la gente paga; los clientes no siempre tienen para pagar de contado. La mayoría de las veces hay que dejar mercancía a crédito, si es que realmente quiero tener una venta importante y claro que me encontrado con algunos clientes que no siempre quieren pagar o que no pagan a tiempo.

Lo bueno, es que además de ser administrador, tengo una madre que es lo suficientemente astuta para los negocios como para guiar a mi padre y a mí por el camino correcto, cuando pensamos que ya no hay alternativas.

Ella me sugirió pedirle a mis clientes un 'Historial de crédito certificado', que no es otra cosa más que un papelito que emite una institución en el que se refleja cuál ha sido el comportamiento de pago de la persona o empresa con otros créditos.

El trámite es muy sencillo. Mis clientes me piden mercancía, yo les pido su historial, ellos lo tramitan en internet, lo comparten conmigo y entonces hacemos negocios.

Para un pequeño empresario, la diferencia entre cobrar o no es gigantesca y por lo mismo debemos cuidar hasta la última de nuestras ventas.

La página del 'historial certificado' es una de las mejores herramientas que yo he podido encontrar para ser un mejor empresario.

La foto le pertenece a bixentro

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