Baja la velocidad, disfruta de la vida y ahorra

Vive mejor

Si alguna vez escuchaste algo sobre el movimiento Slow recordarás que es una corriente cultural que promueve un estilo de vida mucho más tranquilo, que te permita disfrutar de las cosas buenas de la vida. Lo que quizás no has pensado es que este estilo de vida te puede significar grandes ahorros a tu economía.

En sentido estricto de lo que se trata es que dejes de correr por todos lados, como el ritmo de la vida te lo exige: corres para dejar a tus hijos en la escuela, para llegar a tiempo al trabajo, para comer con tus amigos, para cumplir con tus compromisos en la tarde. Corres los fines de semana para hacer las compras del súper y luego -para estar presentable para tus próximas reuniones- corres a comprarte nueva ropa. Corres también para ganar más dinero y poder pagar todos los créditos que usaste para poder adquirir todo lo anterior. Corres tanto que al final lo único que te dice tu cuerpo es que tienes que correr, te olvidas que es posible descansar y que esto significaría un cambio fundamental en tu estado de ánimo. La vida práctica se convierte, sin darte cuenta en una vida impráctica que te envuelve de malos hábitos, todos ellos generados por el deseo de hacer todo más rápido y aparentemente más placentero.

Te aconsejamos detenerte de correr por un momento y repensar si realmente estás haciendo lo correcto. Hay aquí algunas recomendaciones que te pueden ayudarte a reflexionar, obviamente no todas se aplicarán a tu caso personal:

-La escuela de los niños. Los hijos son para los padres el activo más preciado, por lo que no es extraño que tratemos de darle la mejor opción educativa posible, aunque esto signifique para los niños y para ti media hora o más de tráfico para llegar a la escuela. Aunque es verdad que la educación marca la diferencia, esto no compensa la pérdida de horas de vida saludable para tus hijos y para ti. Sin lugar a dudas, la mejor opción educativa para tus hijos es la que esté más cerca de tu hogar. Disfruta de la oportunidad de caminar con tus hijos para llegar a la escuela.

-Come en casa. Sin duda comer fuera de casa es uno de los grandes placeres que gratifican el esfuerzo del pesado trabajo diario, pero si lo contabilizas es excesivamente caro. El buen comer incluye también el tiempo que se dedica con los seres queridos para adquirir las compras de la comida, cocinarlas en convivencia y disfrutar de la conversación y de la sobremesa en el ambiente tranquilo del hogar. Inténtalo, pero en equipo, no permitas que sólo un miembro de la cocina prepare todo mientras los demás esperan a que esté lista la comida. Eso lo hace injusto y no se logra el objetivo de disfrutar cada momento de la vida. Por cierto al comer, apaga la televisión, conversa, desarrolla el arte de la conversación que es una de las actividades que activan las endorfinas,las hormonas de la felicidad. Si esta actividad no la puedes hacer diario, al menos inténtala los fines de semana, no sólo te ahorrará dinero, también estarás reforzando tus lazos de familia.

-Toma agua simple y clara. Los refrescos, las bebidas endulzadas, incluso las de moda como las de té verde y energéticas tienen algún compuesto que además de encarecer el producto, causa un esfuerzo adicional a tu cuerpo para procesarlo. Aprende a disfrutar de la nada comercial refrescante sensación del agua fresca y pura. En realidad, no hay nada que se le compare aunque la publicidad diga lo contrario, también te ahorrarás una buen cantidad de dinero al adoptar esta costumbre

-¿Sientes que necesitas huir de ti mismo y sumergirte en una película de acción o en un juego de azar? Reconsidéralo. Estás huyendo de ti mismo y este impulso te cuesta dinero que gastas en algo que al final no disfrutas realmente. Lo mejor es que descubras que te hace huir y pienses en actividades que desarrollen tu tranquilidad y estimulen tu pensamiento reflexivo, como la lectura, caminar, cuidar de tus plantas y por supuesto, conversar con alguien que estimule ti inteligencia.

-Esta semana no vayas al súper. Intenta de vez en cuando comprar en un mercado donde vendan productos frescos y no procesados. No sólo tu salud y los límites de tu tarjeta de crédito tendrán un respiro, incluso estás ayudando a otras familias a reactivar su economía.

-Camina. Deja el auto en paz. Estás gastando energía fósil, dañando la atmósfera que respiras y gastando dinero sólo por no caminar unos pasos que además beneficiarían tu salud. Deja a un lado la vanidad, ponte unos zapatos cómodos y camina por el bien de tu bolsillo y de tu salud. Camina tanto como puedas, ahorrarás y mejorará tu condición física.

-Recupera el control de ti mismo. ¿Te has puesto a pensar cuántas de lo que lo que deseas, en realidad lo buscar por la presión de los demás? No son pocas las veces que nos presionamos por cambiar de auto, comprarnos la ropa de marca más cara o simplemente asistir a los restaurantes más costosos, simplemente porque estamos pensando en lo que los demás creen y no en lo que realmente necesita nuestro verdadero yo. Recupera tus deseos y busca realizarlos con calma y planeación. Esto, además de que no te hará gastar en cosas que no quieres, llenará tu tiempo de pasión por la vida.

La foto le pertenece a 3oheme

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