Matrimonio y negocios.

Haz patrimonio

Hace unos días en una cena familiar uno de los invitados tomó la mano de su pareja y, sin mirarla, dijo sonriendo:

-"Tengo que confesarles que duermo con mi secretaria"

Todos guardamos silencio, dirigiendo la mirada a ella, quien también sonreía. Alguien preguntó:

-"¿Lo sabe tu esposa?"

-"Sí" -respondió, sin dejar de sonreír

-"¿Y está de acuerdo?" -preguntó la misma voz

-"Sí, me parece que sí" -agregó el invitado que mantenía a todos intrigados.

Finalmente la esposa decidió desvanecer el suspenso creado:

-"Lo que mi esposo quiere anunciarles es que desde la semana pasada estoy reincorporándome al negocio que empezamos hace más de treinta años, por lo pronto como su asistente personal"

Todos dejamos escapar en largo "Ah", la esposa continuó explicando:

-"Los hijos crecieron, me sentía aburrida en casa, así mi esposo al descubrirlo me invitó a trabajar de nuevo en el negocio, realmente me tiene entusiasmada, tenemos muchas ideas nuevas".

La plática derivó hacia otros temas, pero el brillo de los ojos de ambos me dejó bastante intrigado. Aunque en realidad no debería sorprenderme. Los negocios y los matrimonios han estado siempre conviviendo estrechamente, pero hay tantos prejuicios y malos entendidos, que me pareció muy extraño que una pareja de un poco más de 60 años de edad, decidieran después de 30 años de matrimonio unirse para crear una nueva sociedad.

Tuve que esperar unas horas para que el invitado, a quien conocía realmente poco, estuviera solo y pudiera preguntarle un poco más de su decisión. No debí estar yo tan intrigado pues después de conversar con él investigué en Internet y me encontré que al menos el 25% de matrimonios se asociaban para crear un negocio en pareja en Estados Unidos, cifra que me pareció baja para nuestro país, si tomamos en cuenta la necesidad que tienen en México tantas parejas para encontrar fuentes de ingreso adicionales o sustitutivas de ingresos por empleo antes muy seguros para todos.

Pero las cifras son frías si comparamos los aprendizajes que este hombre de cabeza encanecida me trasmitió generosamente en un diálogo intenso y profundo, con una paciencia que contrastaba con mis preguntas inquietas y precipitadas. Lecciones de vida y dinero, que pienso vale la pena resumir y que intentaré hacerlo en próximos días, por hoy me limitaré a resumir la enseñanza para mí más importante:

La verdadera riqueza, es decir el patrimonio real que logra crear un matrimonio no sólo es fruto del trabajo de ambos. Es también el resultado de un crecimiento personal de cada miembro de la familia, que logran trascender prejuicios y barreras de sexo a través de una comunicación libre de vanidades. Al final de este proceso no sólo se obtiene dinero, también se crea un ambiente de bienestar que es quizá el mejor patrimonio que se pueda heredar a las futuras generaciones.

Y una manera sana y recomendable de fomentar su economía es creando un negocio familiar en el que con independencia de las aportaciones económicas, ambos participen de manera activa, intercambiando puntos de vista que permitan dar forma y acrecentar la idea especto de la actividad a la que dedicarán sus esfuerzos.

Esto significa la creación de una sociedad dentro de otra - el matrimonio lo es - sí, pero con un enfoque distinto, por lo que será indispensable sean establecidas las reglas bajo las que trabajarán, así como el destino de las utilidades.

La principal condición es que los dos respeten los principios financieros elementales que les permitirán ver crecer su negocio. Entre esos puedo señalarles la reinversión de las utilidades, esto es que no disponer ni destinarles a cubrir los gastos del hogar. No. Para eso están los ingresos normales.

Por supuesto la asignación de sueldos para cada un es parte de la planeación, para que así la utilidad pueda destinarse a ser reinvertirla en el propio negocio y así adquirir los útiles o materiales necesarios para su funcionamiento, destinando también una parte para el ahorro.

Comprendo que al carecer de experiencia en la materia muchas sean sus dudas, por lo que me permito invitarles a que consulten un asesor financiero quien les expondrá una diversidad de posibilidades para que su negocio crezca.

No se trata en modo alguno de dar inicio a una rivalidad por destacar uno sobre el otro, todo lo contrario, de que las relaciones entre ustedes sea más armónica a partir de que permitan emerger lo mejor de sus personas.

¿Cómo? Muy simple, respetando ambas partes las reglas que se hayan impuesto, evitando así confusiones obvias.

Fuente 1

Fuente 2

Fuente 3

La foto le pertenece a Lanpernas 2.0


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