Yo vivo con crédito

Haz patrimonio

Probablemente a alguno de ustedes le pasó lo que a mí. En cuanto empecé a trabajar tramité una tarjeta de crédito, luego me ofrecieron otra más y mi entusiasmo no disminuyó cuando compré mi auto y algunos muebles a crédito. El mundo parecía sonreírme, sobre todo porque el crédito duplicaba y a veces triplicaba mi capacidad de compra, lo que me hacia aparecer más exitoso ante amigos y familiares. Fueron días muy felices, pero cortos.

Pronto mi sonrisa escondía una fuerte preocupación porque mis ingresos no eran suficientes para pagar estos compromisos y sostener mi nuevo ritmo de vida.

Por supuesto nadie sabía que había dejado de pagar las tarjetas de crédito y que me ocultaba de las llamadas que me hacían para cobrarme. Fue extraño, pues a pesar de que no se lo dije a nadie, creo que todos lo supieron desde el principio. Pero yo me negaba a ver la realidad, en el fondo esperaba que algo mágico iba a pasar que me ayudaría a resolver este problema secreto.

Conformé pasaba el tiempo, el milagro no ocurría y las llamadas, sobre todo las de mi conciencia, me inundaban. No dormía, me volví una persona intolerante, nerviosa. Dejé de frecuentar a mis amigos, me aislé de mi familia, mi pareja me miraba con ojos fríos y duros, diciéndome más que mil reproches verbales. Me volví apático en mi trabajo, perdí oportunidades de crecimiento profesional, el apoyo de mis superiores, pero lo más importante, perdí la confianza en mí mismo. Yo esperaba una solución mágica que no llegaba. Lo que si pasó fue que yo temblaba de miedo cada vez que timbraba el teléfono o tocaban a mi puerta.

Los problemas crecieron tanto que un día recibí una llamada telefónica de mi papá:

-Oye, llamaron del banco a mi casa para buscarte. Dicen que no has pagado ¿Es cierto? -preguntó

Yo irritado le dije:

-Esos del banco sólo molestan, ya me tienen harto, parece que no tienen nada que hacer. Son bastante molestos.

Mi padre guardó silencio unos segundos y me preguntó

-¿Quién solicitó ese crédito? ¿Quien lo gastó?

-¡Pues claro que yo! - Contesté extrañado por lo obvio de su pregunta-.

-Entonces tú originaste el problema - Por favor hazte responsable de tus actos y deja de estar culpando a los demás de lo que provocas.

Sin esperar mi respuesta, colgó. Dejándome muy molesto por su comentario, pero más porque sabía que en el fondo tenía razón. Estaba profundamente enojado con mi padre que se metía en mi vida No me gustaba para nada que a mi edad me llamara la atención, me sentí como un niño de 11 años, pero al querer dormir la almohada me gritaba que no era él sino yo el que actuaba como un pequeño e irresponsable adolescente.

Tardé varios días en asimilar que no era el mundo el que estaba contra mí, sino que yo no había sabido manejarme y que había actuado de manera casi infantil al querer gastar más de lo que podía. En el fondo sabía que un día tenía que afrontar la realidad y la frase de mi padre "deja de estar culpando a los demás de lo que provocas" resonaba en mi mente como una iglesia de mil campanas.

"Es tiempo de afrontar la realidad", me dije a mí mismo una larga noche fría y solitaria.

Días después me acerqué al banco y negocié una consolidación. No fue fácil pues tuve que reconocer que sólo estaba aparentando lo que no era y que tenía ahora que pagar mis créditos y las consecuencias de mis decisiones, lo que significó una mancha en mi reputación de crédito y el sacrificio de muchas cosas importantes en mi vida para poder realizar los pagos que había negociado.

Por fortuna eso fue hace muchos años. Hoy ese pasado lo he borrado y he entendido cómo controlar mi crédito y a mí mismo. Ahora creo que realmente obtengo beneficios de mis tarjetas y de otros préstamos, que he aprendido a manejarlos e incluso tengo planes de obtener otros tipos de crédito y sistemas de ahorro que estoy seguro me ayudarán, ahora si, a alcanzar mis objetivos.

En mi búsqueda por resolver mis problemas, he encontrado información y buenas prácticas en torno a los créditos y al manejo de las finanzas personales que he decidido compartir a todos, para que no tengan que pasar por lo que yo pasé para aprender a manejar su crédito.

Hoy no sólo vivo con crédito, si no que tengo planes de educarme más financieramente para obtener todos los beneficios posibles que otorga el crédito para traer bienestar a mi familia y a mi.

Así que, seas o no sujeto de crédito, tengas o no problemas con el pago de tus compromisos, o simplemente planeas tener una mejor calidad de vida, como todos lo deseamos, te invito a que me preguntes. En el viaje por entender el crédito y el ahorro me he enriquecido con relaciones en este mundo que me asesoran y me ayudan Estoy seguro que mis experiencias te ayudarán, al menos no perderás nada con probar con una pregunta, cuya respuesta se publicará en función del interés general que represente.

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