Di NO y salva tu prestigio y tu crédito

Vive mejor

Siendo muy joven tuve el mal hábito de pagar las cuentas de las reuniones con mis amigos con cargo a mi tarjeta pese al hecho de que se dividía el pago. Además del prestigio de ser yo el que pagaba, mis amigos me daban su parte en efectivo, lo que aumentaba mi capacidad de gasto en esas noches.

Incluso mis amigos y sin que yo lo supiera, me apodaron el Buque, porque decían ellos, aguantaba que me cargaran lo que fuera. En realidad luego comprendí que lo que me ocurría era que no sabía decir que no. Sobre todo cuando eran reuniones de trabajo en donde hasta mi jefe pedía que pagara con mi siempre disponible tarjeta de crédito.

El problema era que lo olvidaba. Yo me había echado una enorme deuda, pero la sensación del efectivo en mi bolsillo me daba una falsa seguridad, de modo que sin darme cuenta gastaba mucho más de lo que creía y por supuesto, los amigos no estaban cuando revisaba mi abultado estado de cuenta de la tarjeta. Entonces optaba por la solución más sencilla de todas: pagar el mínimo que me solicitaban e intentaba olvidar.

Era un olvido peligroso, pues de forma gradual, como una enfermedad silenciosa pero invasiva, mis deudas iban creciendo, pero yo seguía siendo el gran anfitrión de las reuniones, ya no sentía que mi tarjeta me daba prestigio, pero no cuando llegaba la cuenta todos volteaban a verme y me decían: "¿Pagas? Luego te doy tu dinero".

¿Cómo negarme a una propuesta tan simple y amistosa? ¿Cómo decirle a mi jefe que mis tarjetas estaban casi al límite de crédito? ¿Cómo me verían si supieran que me gasté el dinero que me habían dado y que me había quedado con el adeudo? ¿Qué pensaría mi jefe de mí?

Mi problema me estaba causando problemas en todos lados, incluso me estaba enfermando, pero no me atrevía a comentarlo con nadie. Así que me sumí en mi depresión viendo una vieja película de final feliz: Rocky III. La había visto otras veces, pero quería escaparme de mi realidad con algo que no tuviera incertidumbre, simplemente sabía que Rocky ganaría al final y eso me daba cierto consuelo.

De pronto, ocurrió algo que me hizo saltar del asiento, Rocky es derrotado debido a su falta de entrenamiento y por escuchar los halagos de sus amigos. Sentí que una tonelada de adrenalina llegaba a mi cuerpo, terminé de verla prácticamente de pie. Con ganas de actuar y resolver mis deudas con la vida. Así que fui a la cama sin poder dormir.

A la mañana siguiente lo sabía: cuando llegó la hora de pagar en la comida, simplemente dije "no, ahora no traje mi tarjeta."

Ese fue el paso difícil, luego al igual que Rocky sólo necesitaba vivir con disciplina y sin pretensiones. ¡Ah si!, después mis amigos dejaron de llamarme "el Buque", ahora me dicen "el Titanic", porque un iceberg me hundió, pero no me importa eso no daña mi economía personal, ni me enferma, mucho menos me quita el sueño, incluso el apodo a veces me gusta.

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