¿Sabes cuál es tu límite de endeudamiento?

Cómo salir de deudas

Paseaba fascinado y sin rumbo por los pasillos del área de productos electrónicos de un conocido "Club de Compras" cuando de pronto casi tropiezo con un simpático hombre regordete cuya camisa casi lanzaba en explosión simultánea todos los botones de su ajustada camisa:

-"¿No le interesa una tarjeta de crédito de nuestra tienda?", me dijo sonriente cuando esquivaba, con pasos laterales, su voluminoso cuerpo para no chocar con él.

-"¿Y para qué quiero una tarjeta de crédito de esta tienda?, le respondí como disculpa por casi golpearlo al ir caminando distraído.

-"Pues, tendrá un crédito adicional y no le cobramos el cargo adicional por pagar con tarjeta de crédito" -me explico sin dejar de sonreír y mirando a mis ojos con excesiva amabilidad.

Su respuesta me recordó mi sistemática molestia en las cajas por el cargo adicional que me hacen siempre por pagar con mi tarjeta. Así que despertó mi interés y de pronto me surgió una idea de tenerlo, comprar un aparato que me había gustado, no pagar comisión y pagarlo a mensualidades…No sonaba nada mal. Así que dije las palabras mágicas que todo vendedor ansía:

-"¿Qué requisitos piden para otorgarme esta tarjeta de crédito?"

-"¿Tiene alguna tarjeta de crédito bancaria?"

-"Si"- contesté, tocando inconscientemente mi bolsillo como garantizando a mi cerebro que si traía el plástico solicitado

-"El crédito lo tendrá aprobado en 48 horas, le mandamos la tarjeta a su domicilio", agregó el vendedor con una mirada triunfante y extendiéndome un formato de solicitud en blanco.

Creí que no necesitaba pensarlo más. Así que tomé la solicitud y me apresté a llenar el formulario. Me recargué en el mostrador y empecé a escribir. No había anotado mi segundo apellido cuando una molesta voz interna -creo que le dicen conciencia, pero es una latosa inconsciente de nuestros sentimientos y deseos- comenzó a cuestionar mi decisión: "¿Estás seguro de lo que haces?" "¿Por qué tomas una decisión precipitada que afectará tu presupuesto?". Esta irritante vocecilla interna retumbaba en mi cerebro y me impedía pensar claramente en la información que la solicitud requería. Acto seguido la odiosa vocecilla me hizo una pregunta que me paralizó totalmente "¿No te habías prometido aplazar tus decisiones compra a crédito al menos una semana para alejarte de las decisiones impulsivas?" Sentí un vuelco en el estómago y levanté mi mirada para observar al vendedor, quien me volvió a mirar con esa excesiva amabilidad que me intimidaba. "¿Qué le digo?" -me dije- "Se va desilusionar el pobre, tantas ganas que le ha echado a esta venta", pensé otra vez lo que me decía a mí mismo y me di cuenta que estaba actuando bajo presión y que con esto estaba rompiendo otra regla que me había prometido seguir: No decidir bajo presión.

Así que empecé a doblar cuidadosamente el formulario, regresé la pluma al vendedor y le dije

"Me faltan datos, ¿puedo regresar con el formulario lleno la semana entrante?"

-"Sí, claro" me contestó ya sin sonreír.

En general la temporada navideña está llena de trampas que te hacen tomar decisiones que no has planificado y que podrían llevarte a un problema de pago de tus créditos. Si no cuidas tus decisiones, el riesgo de caer en un problema de crédito podría convertirse en realidad. Los tiempos que se acercan estarán atestados de ofertas de todo tipo: pago a meses sin intereses, descuentos por compras del tipo 2x1, bonos, monederos. Debido al momento económico que estamos viviendo los Bancos, las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple y Limitado (Sofomes y Sofoles), así como cadenas de tiendas de autoservicio y departamentales aumentaron su oferta de tarjetas y préstamos para la compra de bienes duraderos y autos. Esto se debe a que este tipo de crédito generan una alta rentabilidad, por lo que han despertado el interés de estas entidades financiera que buscan ganar una porción más grande del pastel del mercado y esto no significa que de forma automática se beneficie al usuario de crédito. La decisión de tomar un crédito es individual, depende de la capacidad de crédito de cada persona y no de decisiones generalizadas.

Uno de los graves problemas que afrontamos como consumidores es que la mayor parte de la gente confiamos en lo que los vendedores nos dicen; los consideramos casi como nuestros asesores personales. Lo cual está muy alejado de nuestra realidad. Todos los vendedores tienen como objetivo lograr resultados y muchos de ellos son incluso capaces de ocultar parte de la información con tal de obtener sus comisiones, incluso aquellos que nos ofrecen tarjetas de crédito. Si realmente quieres estar preparado para un año que siempre es difícil en sus inicios debes de prepararte con ciertas reglas como las que he descrito:

-No tomar decisiones impulsivas

-No cambiar sin pensar el presupuesto de compras establecidas, a pesar de los descuentos, intereses bajos y pagos a largo plazo

-NO tomar decisiones de compra bajo presión

- Cuando se realice una compra a crédito, lo mejor es esperar un tiempo razonable para hacer la adquisición. Esto dependerá del tipo de compra en algunos casos podrá esperar unas horas, en otras semanas. Lo importante es esperar para darle tiempo a nuestra conciencia de tomar el control.

Es importante recordar que cuando nos planteamos la opción de tomar un préstamo debemos evaluar nuestra capacidad de pago. Debe hacerse un análisis del monto de los pagos que tenemos que realizar cada mes. El cálculo de los límites de endeudamiento no depende de la aprobación de un crédito, si no de nosotros mismos. Con base en nuestros ingresos mensuales se puede hacer un cálculo estimado de lo que podemos pagar, si no queremos afectar nuestra estabilidad económica y su calidad de vida. Hemos recomendado ya en otras ocasiones que nuestro límite de endeudamiento total (que incluye todos los créditos que tomamos, no debe ser superor al 35 o 40 por ciento de los ingresos netos.

La foto le pertenece a moacirpdsp

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