Tips para proteger tus finanzas si pierdes tu empleo

Cómo salir de deudas

Uno nunca sabe la verdadera razón, pero a veces se pasa demasiado tiempo analizando en el por qué ocurrió el despido y muy poco del futuro. Cuando el responsable de una familia pierde su empleo ocurre un suceso dramático que provoca que las emociones involucradas lleve a las personas a tomar decisiones que a todas luces no son racionales desde el punto de vista financiero.

Por razones que no dependen de nosotros totalmente, nuestro cerebro es capaz de manejar dos realidades contradictorias. El mecanismo se llama "desmentida" y ayuda a tolerar lo intolerable, se entiende que ocurre "cuando el sujeto sabe lo que pasa pero volta hacia el otro lado". Eso puede ser grave a largo plazo cuando las personas continúan fumando a pesar de estar conscientes del daño que les hace el cigarrillo, pero resulta un desastre cuando una persona voltea "hacia el otro lado" sin querer afrontar que a perdido su fuente de ingresos y que tiene que tomar medidas urgentes para evitar caer en una crisis. Este mecanismo se despierta especialmente en fines de año. Es por este motivo que muchas empresas y gobiernos se inclinan por dar las malas noticias en estas fechas, pues la gente tendemos a pensar que esto ocurrirá hasta el año entrante, aunque esta fecha llegue en apenas unas semanas o incluso días

Si te encuentras en esta situación, haz un esfuerzo y revisa tus finanzas. Siempre es mejor afrontar la realidad que dejar que ella nos controle. A continuación te ofrezco algunas ideas que pueden serte útiles

No te embarques en tus propias preocupaciones, existe una técnica para abordar los problemas que generan preocupación y consiste en situarse en la peor de las circunstancias posibles y de ahí empezar a resolver los problemas. El efecto de la aceptación genera un alivio que puede ayudarte a despejar tu mente. Encuentra más información aquí

Haz un "corte de caja". Si nunca hiciste un presupuesto, es momento de hacerlo. Enlista todos tus adeudos y anota las cifras que debes pagar en una columna siguiente. Si puedes usar una hoja de cálculo es mucho mejor. Puedes hacer columnas por semana, por quincena o por mes. En ella debe estar tus tarjetas de crédito, tu adeudo de auto o de hipoteca y cualquier otro tipo de pago que corresponda al rubro "deudas". Después haz otro grupo de gastos fijos, como renta, colegiaturas, gas teléfono, cable, internet, etcétera. Todos aquellos pagos que se realizan de forma mensual. Finalmente anota los gastos variables como alimentos, cines, compromisos sociales.

Modela escenarios. Ya enlistados todos los gastos, busca la manera de alargar tus ingresos lo más posible, revisando cada rubro para calcular de qué modo puedes ahorrar para estirar tu dinero lo más posible. Puedes empezar por los gastos fijos y variables, muchos de los cuales se pueden suspender provisionalmente como la tv por cable, el gimnasio o algunas "escapadas" a la calle para comer o ir al cine.

Recuerda que todo es negociable. En mi experiencia las principales barreras para obtener una buena negociación son mentales. La mayor parte de las personas pensamos que ciertas cosas no son posibles simplemente porque no hemos visto a nadie que las haga. Pero pedir no cuesta nada. Simplemente pregunta: en las escuelas buscar descuentos o becas, en las mensualidades de los préstamos. Alerta tu creatividad y recuerda que más vale negociar cuando tienes un poco de dinero, que cuando lo necesitas.

Antes de actuar revisa tus contratos detenidamente. Por ejemplo en algunos créditos hipotecarios hay seguros por desempleo. Analiza detalladamente los requisitos. Dejar de pagar tus adeudos es una mala solución, pero negociar con los bancos también podría afectar tu historial de crédito. Así que tómate el tiempo de necesario para sopesar la mejor de las circunstancias

No uses tus tarjetas de crédito. El dinero de tu liquidación aunado a la capacidad de compra de tus tarjetas de crédito generan un sentimiento de abundancia inexistente. Usa efectivo para que tu cartera la mande la señal a tu cerebro que de los recursos escasean.

Comunícate, no te aísles. Dos de los efectos de la pérdida de empleo son la sensación de vacío (se asimila el desempleo como un fracaso personal y social, lo que desemboca en prolongadas temporadas en casa, durmiendo más horas de lo debido y sintiendo una gran sensación de vacío.) y el síndrome de invisibilidad ( la persona siente que no le ven, que no forma parte del mundo. Esto se puede agravar si la persona no pide ayuda por vergüenza o por orgullo).

Para superar este problema, que siempre debe verse como transitorio, los expertos aconsejan tener una actitud combativa ya sea para encontrar un nuevo empleo a para hallar nuevas fuentes de ingresos. Se requiere compromiso y ser proactivos, reactiva tu red de amigos, conversa con todas las personas que puedas ya sea por correo electrónico, por las redes sociales o en persona. Alguna de ellas tendrá una idea que puedas aprovechar. Pero lo más importante de todo: no pierdas el control de la situación.

La foto le pertenece a Alex Bellink

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