Lo tuyo, lo mío y lo de los dos

Vive mejor

Alguna vez mi abuela me dijo que cuando "el hambre entraba por la puerta, el amor se iba por la ventana", en ese momento no le di importancia a sus palabras y creo que tampoco entendí del todo lo que me estaba tratando de decir. Años después, ya estando casado, supe a lo que mi abuela se refería.

La situación economía en casa no estaba del todo bien y no es que no tuviéramos para comer, sino que empezó a faltar el dinero para solventar gastos que estábamos acostumbrados a hacer y que de pronto tuvimos que omitir. Yo me quedé sin trabajo y mi esposa tuvo que hacerse cargo, por completo, de todos los gastos de la casa.

La falta de comunicación y la frustración por "no tener dinero", disfrazada de enojos por situaciones sin sentido, provocaron una fuerte crisis en nuestro matrimonio; hasta que un día, cansados de la situación decidimos hablar y ponerle solución a nuestro problema.

Desde entonces entendimos que la comunicación era la clave para no discutir por cuestiones económicas y aunque suena fácil, hablar de dinero es una de las cosas más difíciles que debe hacer una pareja; por ello es que hoy comparto contigo estos consejos que quizá te puedan servir para superar esa crisis por la que estás pasando.

1. Conserva la calma. Si ya de por sí tener que apretarse el cinturón es complicado, enojarte por tener que hacerlo no mejorará las cosas. Alterándote y gritando no resolverás nada, ahuyentarás el diálogo y los problemas económicos van a seguir ahí. Procura mantener un tono cordial al hablar y si no puedes conseguirlo, deja la conversación para cuando estén o estés de mejor humor.

2. Habla, escucha, vuelve a hablar y vuelve a escuchar. Dentro de una pareja, cada integrante trae consigo una historia financiera, un estilo de gastos y una manera de ver el dinero muy distinta; de ahí la necesidad de escucharnos y conocer nuestras necesidades. Para mí esposa era indispensable comprar cierto tipo de productos para la casa y no tener dinero para ello le resultaba desesperante, yo por mi parte consideraba que eran inútiles y que ella exageraba. Tuvimos que encontrar el punto medio.

3. Olvida los reproches. Olvídate de frases como -Yo puse más para la renta el mes pasado, yo pagué la comida con tus papás, yo pagué la última vez el mantenimiento del edificio, yo… yo… yo… Si en su momento no dijiste nada y aceptaste aportar más dinero, fue porque así lo quisiste o porque podías hacerlo; pero estarlo trayendo a cuento cada vez que hay discusiones por cuestiones económicas sólo provocará enfado y frustración en tu pareja; además antes de reprochar recuerda que alguna vez tú también pusiste menos.

4. Empatía. Antes de que digas cualquier cosa, piensa siempre en qué posición estás. Normalmente cuando somos quiénes tenemos el salario más alto dentro de la relación, nos adjudicamos el derecho de decidir las grandes compras; pero ponte en los zapatos de tu pareja y piensa cómo te gustaría que te trataran a ti si tú estuvieras en su lugar.

5. Presupuesto conjunto. Papel y lápiz en mano, realicen en pareja un cálculo de sus gastos. Organicen un presupuesto común que incluya comida, transporte, servicios, colegiaturas y una pequeña cantidad para imprevistos; la cual -si no se gasta- pueden ahorrarla para sus vacaciones o gastarla como mejor les plazca en una actividad que ambos disfruten como el cine, un concierto, una cena para dos.

6. Tienes que ceder. Los buenos negociadores saben que la mejor solución es cuando todos ganan. Seguramente tienes alguna marca de cereal favorito o el shampoo que siempre has utilizado no es tan barato como quisieras y comprarlo altera un poco el presupuesto. Negocia con tu pareja. Él o ella seguramente también tiene algún deseo escondido y si tú cedes, vas a recibir lo mismo. Este gastito extra es como un premio para ambos por el esfuerzo que están haciendo.

7. Se honesto. Si ya acordaron que van a ahorrar, cúmplelo. Es muy fácil que abusando de las tarjetas de crédito o de las compras en pagos, hagamos un gasto que no teníamos contemplado y que además no consultamos con nuestra pareja; el resultado va a ser una discusión y una bomba de tiempo que explotará tarde o temprano con el adeudo en sus tarjetas de crédito.

Estos tips son para parejas que ya están compartiendo una misma casa, pero si tú estás a punto de dar este gran paso puedes empezar a prevenir y aquí unas sugerencias:

Primero que todo establezcan cómo manejar sus finanzas y pregúntense…

1. Qué gastos vamos a compartir

2. Cuánto de nuestro salario vamos a destinar, cada uno, para los gastos de la casa

3. Quién va a manejar ese dinero, y en dónde lo vamos a poner; es decir habrá una cuenta común o lo guardaremos en el cajón de la cocina.

4. En caso de separar los gastos, ¿qué va a paga cada uno? Y quién será el encargado de ir al banco a pagar la renta, la luz, el teléfono, etc.

5. Cuánto van a ahorrar para gastos extraordinarios, como por ejemplo, las vacaciones o enfermedad de alguno de los dos.

Compartir casa y gastos con alguien más no es tarea fácil, pero cuando se logra hacer equipo no hay problema que no se pueda resolver.

La foto le pertenece a gingerping2000

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